lunes, 27 de agosto de 2012

El arte de la esquina



 El arte de la esquina
Boletín mensual Nº 61 - Año VI
Agosto de 2012

The Lady of  Shalott-Holman Hunt


SUMARIO

La Estética del Romanticismo 15ª parte
Mitos
La Atlántida




 

La Estética del Romanticismo 15ª parte
Lic. Alicia Grela Vázquez

El genio romántico violento, apasionado, nostálgico que recorre las Artes en el siglo XIX se muestra espléndidamente en la Pintura.

En Inglaterra los prerrafaelistas intentan emular a los pintores anteriores a Rafael. Este grupo pinta paisajes. Se trata de obras innovadoras en la técnica y el estilo.


Léhon desde Montparnasse-Thomas Seddon 



Samuel Palmer recupera la obra de Willam Blake con sus visiones características. John Constable dota a los paisajes ingleses de un hondo sentimiento. Willam Turner expresa el Romanticismo con efectos especiales de fenómenos atmosféricos (meteoros:nubes, niebla, nieve).


The Rising of the Lark- Samuel Palmer 





John Constable-El caballo blanco



Willam Turner-El barco de los esclavos


Pero en el paisaje urbano, Ford Madox Brown muestra la maldad de la sociedad industrial. Por su parte Holman Hunt toma escenas bíblicas. Mientras que Dante Gabriel Rosetti y Edward Burne-Jones eligen temas medievales. Finalmente, William Morris los apoya para crear objetos bellos y útiles.


Work-Ford Madox Brown



Isabel y la maceta de albahaca- Holman Hunt




Dante Alma-Dante Gabriel Rosetti




Canto de amor-Edward Burne-Jones



Papel de empapelar-Willam Morris


El Romanticismo en la pintura española cuenta con variadas expresiones que ofrecen autores de distintas tendencias. Muy especialmente se destaca como retratista Federico Madrazzo.


Amalia de Llano y Dotres, condesa de Vilches"-Abanico-F. Madrazzo



Además ha de recordarse al paisajista Antonio María Esquivel; al revolucionario Eugenio Lucas Padilla y al costumbrista Jenaro Pérez Villamil. Este se inspira en Goya que, aunque Neoclásico, con sus monstruos y demonios, anticipa el Romanticismo.



Retrato de Rafaela Flores Calderón-Antonio María Esquivel




Carnaval-Eugenio Lucas Padilla




Manada de toros-Jenaro Pérez Villamil




Paisaje con río-Jenaro Pérez Villamil


El movimiento Simbolista continúa esta línea imaginativa, que el Expresionismo y el Surrealismo profundizan. Estas tendencias enfrentan las ideas tradicionales que polemizan en distintos campos. En el Arte alcanzan sus mayores logros, aunque en el ámbito científico también tienen desarrollo como pocas veces antes en el curso de la Historia.

La batalla final se da en la Política y la Economía. Allí el sistema anterior es vencido por el liberalismo, expresión ideológica del capitalismo triunfante.




Los Mitos
Lic. Alicia Grela Vázquez

La Escuela de Cerámica de Mar del Plata “Rogelio Yrurtia” en Agosto de 2012 ha realizado las Terceras Jornadas de las Artes del Fuego.
En este marco, alumnos del Primer año del Profesorado de Artes Visuales con orientación en Cerámica, en la Cátedra de “Fundamentos de la Educación” del turno vespertino, han realizado los siguientes trabajos en relación con el Mito.



Pedagogía del oprimido-Claudia Romina Rossi




El mito de Pan-Florencia Aguilera




Apolo-Julia Carozza




Atenea, Afrodita y Hera-Maria Romano





El nacimiento de Atenea-Roberto Ignacio Tellechea




El nacimiento de Atenea 1-Roberto Ignacio Tellechea




El nacimiento de Atenea 2-Roberto Ignacio Tellechea



El nacimiento de Atenea 3-Roberto Ignacio Tellechea




El nacimiento de Atenea 4-Roberto Ignacio Tellechea




El nacimiento de Atenea 5-Roberto Ignacio Tellechea




El nacimiento de Atenea 6-Roberto Ignacio Tellechea




El nacimiento de Atenea 7-Roberto Ignacio Tellechea




El nacimiento de Atenea 8-Roberto Ignacio Tellechea




Electra-Marina Quirico




Eva y la serpiente-Sonia Beatriz Toyos





Eva-Fernanda Cirame





Dionisos-Nélida Sánchez




Asterión-Noelia Torres




Pandora-Mónica Matarozzo




Palas Atenea-Rocío Osaba




Pandora-Mariela Lozano



Ágora-Nadia Suárez




Talón de Aquiles-Fátima Berardi




Zeus-Paula Santille




Discursos míticos sobre la mujer-Paula Andrea Maffi



Atenea-Alicia Campos
Apolo-Matías Pereyra Blanco




Medusa Gorgona-Luis Acevedo









La Atlántida

Juan Rodolfo Wilcock

Cuando aquella vasta isla que los antiguos llamaban Atlántida comenzó a hundirse en el océano, los más sagaces de sus habitantes decidieron embarcarse y mudarse a otro continente. Lamentablemente sus barcos eran pequeños y bastó una sola tempestad para tragarse a todos los emigrantes. Pero la gran mayoría de los atlánticos se habían quedado en la isla; de hecho, todas las profecías preveían un gradual reelevamiento del nivel de las tierras, y los isleños, como sucede a menudo, creían más en las profecías que en la realidad de lo que veían con los ojos y tocaban con la mano. Por eso, inundadas las llanuras costeras y amenazadas por las olas las primeras colinas, los periódicos atlánticos continuaban alentando a la población: "Hemos tenido una nueva confirmación, venida de las más altas esferas científicas de la isla, de que está prevista la progresiva elevación de la plataforma continental atlántica, cuyo movimiento parece haber sido tan repentino que ha arrastrado consigo las aguas del océano; esto explica el hecho de que éstas hayan alcanzado en algunas localidades un nivel falsamente preocupante. En la espera del retorno, sin duda inminente de las aguas geológicamente impelidas, los habitantes y animales sobrevivientes se han refugiado en las montañas que rodean a la capital. El gobierno ha tomado las medidas apropiadas para evitar este temporario peligro, mediante oportunos diques y barreras, mientras los sacerdotes amorosamente se ocupan de bendecir los restos flotantes".
Más subían las aguas, más optimistas se volvían los comunicados distribuidos por las agencias de noticias, más inminente era declarado el reflujo de la marea, con la consiguiente adquisición por parte del patrimonio nacional de nuevas e ilimitadas extensiones de tierra enriquecida por el fértil humus de milenios de vida submarina. Por eso nadie hizo nada, y cuando el último habitante, que era justamente el presidente del consejo, se encontró en la cima de la más alta montaña del país, con el agua al pecho, se oyó decir a los ministros que flotaban en torno suyo, cada uno aferrado a su propio escritorio: "Valor, excelencia, lo peor ya pasó".




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