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miércoles, 1 de noviembre de 2017

El arte de la esquina


Año XI Nº 125                                                                                 
Noviembre de 2017




El jardín del Hospital de Saint Paul - V.Van Gogh

SUMARIO

Antecedentes de las Vanguardias artísticas del siglo XX

Mejor sola...

Parábola





Antecedentes de las Vanguardias artísticas del siglo XX .3ª Parte

Texto: Alicia Grela Vázquez
Imagen: Elsa Sposaro

Las Vanguardias del siglo XX tuvieron como antecedentes reconocidos a varios movimientos de la centuria anterior. Entre ellos fueron reconocidos: el Impresionismo, el Neo Impresionismo (o Puntillismo) y  el Pos Impresionismo.


El peinado – René Schutzenberger



Los pintores pos impresionistas fueron considerados como constructivistas, (aunque no al estilo de los rusos) sino solo porque reconstruían la forma de los objetos, pero también movimientos futuros, con su innegable influencia. Cézanne pudo dar origen al Cubismo; Gauguin al Fauvismo y van Gogh al Expresionismo,  aunque haya habido ilustrísimos antecesores.



Mujer de azul – Cézanne




Mujer con abanico – Picasso




Dos mujeres tahitianas – Gauguin





Mujer con sombrero - Matisse





Apocalipsis según San Juan – El Greco




Noche estrellada -  Vincent van Gogh










Madonna – E. Munch





Mejor sola...

Texto: Alicia Grela Vázquez
Imagen: Elsa Sposaro

Al visitar recientemente Pontevedra pude apreciar muy variadas expresiones artísticas, reliquias de siglos anteriores y manifestaciones contemporáneas. Ellas provienen del pasado celta, el período cristiano, el románico… A las que se sumaron las muestras actuales de arte popular urbano y callejero. Lo consagrado por la Historia del Arte ya ha sido dicho y repetido elogiosamente y lo más respetuoso quizás sea no agregar nada. Pero algo nuevo me resultó verdaderamente estremecedor. La obra de arte movilizante fue esta pintura mural libre, anónima, ilegal y prohibida.






Esta procesión de ánimas conocida por muchos nombres, pero principalmente como Santa Compaña me sugirió que algunas pinceladas de este emotivo y lúgubre cuadro las hayan dado (ya en el Siglo de Oro español) las palabras de Tirso de Molina en El Convidado de Piedra y, más recientemente las del romántico Gustavo Adolfo Bécquer en El Monte de las Ánimas.



Tirso de Molina en El Convidado de Piedra




En esta leyenda una persona viva aún, pero como sonámbula en el Día de Fieles Difuntos, marcha portando una cruz, regenteando a un grupo de almas que llevan una vela, para entregar a quien habrá de ser el próximo en morir. Mientras tanto, por su proximidad los difuntos lo consumen. Pero es evidente que la historia sigue viva, como lo muestra ese popular grafito callejero en Galicia.



Gustavo Adolfo Bécquer en El Monte de las Ánimas



Sin embargo, aunque estas obras literarias hayan sido muy impresionantes para mí, creo que el fundamento de mi estado de ánimo está en que hace muchos años, siendo niña muchas veces me dormí con miedo a la visita de las brujas o a un encuentro ocasional con ellas. Como siempre alborotaba, aún por las noches, mis padres para silenciarme al ir a la cama, mirando por la ventana me decían: ¡Calladita la boca y a dormir, que las meigas ya están bailando!





Y es verdad  que incluso llegaba a ver las luces de las hogueras en el monte. Con ese temor, al oír ruidos en las ventanas por el viento que las batía, sospechaba que podrían pasar cosas terribles, aún cuando alguien de la casa pudiera haber golpeado en el suelo para reforzar el efecto que se repetía cada año en la Noche de Brujas y el Día de los Muertos.






Entonces los más pequeños agradecíamos el calorcito de la cama buscando una manera de tranquilizarnos y así poder dormir. Nos cubríamos la cabeza con las mantas para no pensar en eso. Algunos de nosotros imaginábamos los fuegos y otras cosas horribles como la Santa Compaña y las procesiones de las almas.






Yo había escuchado con mucha atención los relatos de los mayores que hablaban de  la Estadea. En todas sus narraciones la procesión nocturna de las almas, cada una con un cirio en la mano salía por los caminos después de la medianoche y era el presagio de la muerte de alguien estuviera enfermo o no. Se podía ver en la vigilia o en los sueños a un grupo de gente que se encaminaba al cementerio. Esa era la señal que anunciaba que al día siguiente ese individuo moriría.






Había quien afirmaba que la Huéspeda llenaba la casa de quien era notificado, por ejemplo, las personas que acompañaban al enfermo,  y cuando estaba muerto y dentro ya de la caja mortuoria, hacían como una escenificación previa de la misma sepultura del ataúd que portaría su cuerpo inerte.






También contaban que cuando el que moría había hecho en vida grandes daños, debía regresar desde el otro mundo a éste para reparar el grave mal, si es que ese perjuicio no era irreparable, porque sin conseguir su dispensa, no se le permitía entrar en el Purgatorio. Entonces ese ser venía y se aparecía de noche en los caminos pidiendo ayuda a hombres o mujeres, a los que hallara, pues al primero que pasara se lo requería.







Los más viejos decían que ese requerimiento se refería a cumplir las promesas, los votos y hasta la reparación o compensación de los daños hechos por el difunto. Pero para ello se necesitaba la mediación de una persona viva. Ella era quien debía cumplir con las misas prometidas por el muerto o algún otro mandato de carácter religioso que le permitiera al fallecido entrar en el Cielo.






Estos dichos no hacían más que asustar a unos y entretener a otros, según la edad y el rol. Ahora todo esto tiene otro peso. He leído y oído muchas versiones de esta leyenda popular, que creía exclusiva de mi pueblo. Y, aunque ya sé que se da en todo el noroeste y otras regiones de España, el anuncio como el sonido de las campanas, se oye más fuerte en Galicia. Esta procesión también  visita aún hoy a nuestros vecinos asturianos, quienes también la recuerdan. En otras comunidades la designan con otros nombres como Güéspeda y Estantigua, entre otros muchos, pero siempre es la Santa Compaña.



Gárgola como gaitero



Ella  tenía por finalidad (según se suponía) advertir que próximamente habría una muerte. Reflexionando sobre esto, concluyo  en coincidencia con los autores que afirman que esa compañía de santa tiene muy poco. Se la tiene como un relicto de un rito pagano que al imponerse el cristianismo, adoptó otras formas. Como un acto de legítima defensa, esperando una protección, la gente le llamó supersticiosamente así, para congraciarse con ella. Los eruditos lo consideran como un acto apotropaico, que la literatura consagró exitosamente y la arquitectura medieval mostró bajo la forma de gárgola, como la del gaitero. Aprovechando lo poderoso de esta historia se la ha parodiado en términos lingüísticos y de otros lenguajes artísticos, para dar a entender que esos fantasmas podían dar muerte a los vivos, ejemplificando a más de un genocidio.








Parábola:El cuenco de la mano y el mendigo

Texto: Graciela Sovrán Haro
Imagen: Elsa Sposaro




El cuenco de la mano
La taza natural.
El agua cristalina
No se contiene mal.
La fuente se reclina,
Se vuelca en ansiedad,
En la mano sublima
Transparente heredad.
Bebiendo con mi mano
El agua sabe a azahar,
La digiero con rasgos
Que reflejan verdad.

El cuenco de la mano,
Vasija instrumental,
Canta el agua su canto
De ascendencia ancestral.
El agua con acero,
Con lujo mineral,
Cura como remedio
Enfermedad y mal.


 Joven Mendigo – Murillo


Yo te extiendo mi mano,
Mendigo que al pasar.
Requieres emociones
Que otros no quieren dar.
El cuenco de mi mano
Te da el fresco cristal
Que alivia de momento
Tu pena sideral.

El agua cristalina
No se contiene mal.
Veo que tu retina
Lágrimas va a expresar;
Agradeces con risas
El líquido inmortal.


                       
   




lunes, 28 de octubre de 2013

El arte de la esquina
Boletín mensual N° 75 - Año VII
Octubre de 2013



El Sueño - Pablo Ruiz Picasso




SUMARIO

Apuntes para una Estética del Realismo (8ª Parte)
Cambio de Paradigma: otra mirada



Estética del Realismo (8ª Parte)

Texto: Lic. Alicia Grela Vázquez
Ilustración: Elsa Sposaro

Tardíamente, el pueblo acompañando a Giuseppe Garibaldi y otros políticos logra la unión italiana, en la segunda mitad del siglo XIX: Pero, son los artistas quienes la consolidan y difunden.


Giuseppe Garibaldi


Así sucede con la escritora Grazia Cosima Deledda, por ejemplo, cuyo mérito excede sobradamente la obtención del Premio Nobel.





Grazia Cosima Deledda


Su mayor logro consiste en la evocación de escenas típicas de su aldea en Cerdeña, que colorea con el característico tono local y carga con sentimientos íntimos y familiares, que por únicos y singulares se tornan universales.

Su “Cosima” es una autobiografía póstuma. En ella suenan la música, las voces y los ruidos propios de su nación. En esa obra están los olores y sabores de la isla.






Texto de “Cosima” 

"Entre esta gente y en este ambiente, creció pues la pequeña Cosima: Ahora tiene siete años y va también a la escuela, con la hermana mayor que repite la cuarta elemental. El viaje para llegar al convento que sirve de escuela, está lleno de aventuras para ella; es menester bajar por calles angostas, mal empedradas, atravesar casuchas de gentes pobres, hasta la plaza donde se encuentra el barrio aristocrático, con casas altas,balcones, y toldos almidonados en las ventanas. Sentados en el suelo, a un lado de la plaza, los hortelanos con sus cestos de verduras: la mayor parte son criados, que venden los productos de las huertas de sus amos, y cuentan las cosas de estos; a veces llega un carro que vienede los pueblos de la costa, cargado de pescado, o de sandías y melones. es de ver entonces cómo acuden los compradores golosos, y el propio señor Antonio, cuando lo sabe, adquiere un kilo de róbalo o un melón fragante y lo lleva a casa dentro del pañuelo de cuadros.

Por la plaza, la carretera provincial,que atraviesa el pueblo, lleva el nombre de Calle Mayor: allí existe un enorme palacio señorial que con sus galerías y sus cornisas constituía la maravilla de Cosima; allí está, además, el café con las puertas encristaladas, y dentro, los espejos y los divanes, otra maravilla para Cosima; y aquí y allá, almacenes y mercerías, tiendas de telas y comestibles;pero lo que más interesa a nuestra estudiantilla, es la librería del Señor Carlino, donde se vendían los cuadernos, la tinta y las plumillas, todas aquellas mágicas, en suma, con las cuales se puede traducir la palabra por signos y más aún que la palabra, el pensamiento del hombre. Alguno de estos signos extraordinarios ya los sabe trazar Cosima, porque el tío Sebastiano se los ha enseñado,de modo que no va a la primera clase, sino directamente a la segunda elemental. El convento tiene dos entradas, una para los chicos y otra para las chicas; en él se adentran por una breve escalerilla exterior, y se pasa a un largo corredor claro y limpio, sobre el que se abren las aulas: clasecillas que aún conservan el olor claustral, con las ventanas provistas de rejas, por las cuales se vislumbra el verdor de los huertos y se siente el rumor de los chopos y el ladrar de los perros en el valle lejano. Pajarillos verdosos se posan sobre el alfeizar de la ventana, las nubecillas de color cobrizo de los primeros días de octubre pasan sobre el cielo bajo un azul intenso y luminoso, y la voz de la maestra resuena en el silencio como la del rabadán que sobre una cima llama a las cabras dispersas. Y las chivitas de grandes ojos líquidos de color azulado,las muchachas, en total unas quince, tienen el deseo de evadirse del recinto donde pacen la hierba del saber, para precipitarse en los meandros del valle y trepar por los chopos junto al torrente todavía seco. Son casi todas muchachuelas un poco salvajes, aunque algunas, como Cósima, sean de familia acomodada y casi señorial; sin embargo, sus compañeras de banco son las hijas, una de un pastor y otra de un herrero que, llegado de un país lejano en sus primeros años, y por su gran pobreza, se alojó en una gruta poco distante del pueblao, y después, poco a poco, hizo fortuna y hoy tiene una linda casa y un taller donde trabaja día y noche. tampoco la maestra es del lugar; también viene desde muy lejos, de ultramar, y la llaman por eso la Continental; es una mujer bella aún, con los cabellos rubios, crespos, pero irascible y nerviosa. Solamente Cosima recibe de ella una acogida buena y gentil; la muchacha, sin embargo, con gran instinto, pronto experimenta un sentido de desconfianza hacia aquella señora de la voz gruesa y los ojos vacuos, y permanece firme, rígida, en su puesto junto a la ventana."...


Por su parte, Giovanni Verga, quien sufre la influencia del naturalismo, es mostrado por el verismo italiano como su figura más destacada.



 Giovanni Verga



En sus novelas “Una pecadora” y “Eros” critica a la burguesía. Luego su evolución literaria le acerca al modo de vida de los campesinos sicilianos en la “Vida de los campos” y “Los Malavoglia”.
  

                     
         


 En ambas muestra la simpatía que le provoca la gente del sur, conservando la objetividad. En la posguerra europea, a casi una centuria de distancia, el cine neo realista lo intenta en el modo superlativo que el Séptimo Arte le ofrece.

En los cánones de este movimiento son muchos los creadores que piensan que el Arte no hay lugar para la alegoría, ya que ésta es ideal y no real. En todo ese tiempo no hay homogeneidad ni en los principios políticos ni en los artísticos.

Entre los primeros coexisten republicanos y monárquicos, con anarquistas, comunistas y socialistas. Entre los segundos, muchos creadores se mantienen dentro de la tradición clásica del ideal, conservando los derechos de la ficción.

Un ejemplo vivo de esto, en las Artes Plásticas, son los Decorativistas desde el eclecticismo conciliador de lo clásico y lo romántico de Chasseriau, al simbolismo de Puvis de Chavannes, creador de un mundo de armonías pálidas de formas sencillas, en el que alegorías, musas y poetas conviven en un suave y grácil equilibrio, reivindicando sus derechos en medio de un entorno marcado por el dominio realista escéptico, descreído y hostil a estos entes de ficción.






Cambio de Paradigma: otra mirada
Lic. Alicia Grela Vázquez

Para ingresar en el entendimiento de este concepto, quizás sea necesaria una aproximación previa a los términos en él reunidos.

“Cambio” hace referencia a movimiento, pudiendo ser éste de distinto grado de significación, e. g.: el estado del agua en la naturaleza; el local (aquí o en otro sitio); el devenir (mutar) o el pasar del no ser al ser: nacer, o a la inversa: morir.

“Paradigma” con su prosapia etimológica no es más que ejemplo, modelo.

En los avatares educativos es posible reconocer al menos tres instancias: el mito, el epos y la historia.

En Grecia, según el mito, Hefaistos (Vulcano) instruye en las Artes del Fuego a los Cíclopes. Él es quien a goles de maza en el cráneo de Zeus (Júpiter) oficia singularmente de partera en el nacimiento de Atenea (Minerva), su media hermana, concebida por su padre, el dios más poderoso del Panteón helénico.




Cíclope


Ella introdujo a los hombres en el cultivo y a las mujeres en la práctica del tejido. La formación incluía el castigo, como el que dio eternamente a Aracné, por haberla superado en una competencia, transformándola en araña.




Aracné


Entre los maestros excepcionales figura, no sólo por ser un híbrido Quirón (Sagitario) músico, médico, cazador, arquero, saetero y entrenador en las Artes Marciales de los grandes héroes, como Aquiles. El Centauro, bueno y generoso, cambió su inmortalidad por salvar la vida de su discípulo.




Quirón



En la etapa del epos, a mitad de camino entre el mito y la historia, con fuertes referencias de la tradición oral, pero con algunos datos fehacientes, figura Diotima, considerada como la primera mujer filósofa en Atenas.



Diotima



Por ella Sócrates afirmó desafiante que Eros (Cupido) no era un dios, ni joven, ni bello, ni rico, pues solo se quiere, lo que no se tiene. Con esa pareja pedagógica el modelo pudo haber cambiado, si se hubiese extendido la educación a mujeres y jóvenes, como era su propósito.

También con su aparición los sofistas contribuyeron al cambio de paradigma, que la aristocracia no pudo impedir. Pese a la difamación de que fueron objeto, estos extranjeros consiguieron ampliar la base educativa y repartir algo más el poder. Los comerciantes enriquecidos, que no podían acceder a la política, preparaban el ingreso de sus hijos a ella, con lecciones de persuasión, oratoria y retórica. La cultura seguía ligada a una forma de producción basada en la esclavitud. La enseñanza, a cargo de pedagogos, no recibió bien a estos hombres libres.

Para Platón la Educación Artística era preparatoria para la posterior, regida por la razón, guía en la vida ciudadana. Para el Estagirita, partiendo de la experiencia, el Arte se constituía en un grado del conocimiento, a penas inferior a la ciencia.  Interpretaría e interpelaría a la realidad, acusándola públicamente y buscando concordancia entre ésta y el pensamiento, el ser y el decir, con el establecimiento de las categorías (sustancia y accidentes).

El primero, (desde los jardines de Academo) cree que el conocimiento es anámnesis (recuerdo) y que la educación sólo debe rescatar las verdades contempladas en otra vida y que el maestro es uno que hizo el ascenso, hasta lograr la iluminación.

Ambos se tornan, en modelos pedagógicos vivos por siglos, a través de escritos exotéricos, para el gran público, como los Diálogos; y esotéricos, para iniciados, los peripatéticos, seguidores de la escuela: el Liceo.

La Antigüedad finalizó con la caída del Imperio Romano de Occidente o, si se prefiere, con la desintegración de la Academia, pues son hechos contemporáneos. Para entonces, la figura filosófica es Hipatia de Alejandría, maestra agnóstica, matemática y astrónoma. Protagonista, testigo y víctima de la quema de la Biblioteca, el fin del politeísmo egipcio y romano y el fanatismo que enfrentó a las dos religiones monoteístas (judaísmo y cristianismo) en pugna.




Hipatia


La historia reconoce en la Edad Media a Agustín y Tomás, que el cristianismo consagra como santos, según el modelo del Divino Maestro (Jesús). Ellos siguen a Platón y a Aristóteles, respectivamente. La cosmovisión teocéntrica también abarca a los creyentes sólo en la palabra de Antiguo Testamento y a los del Corán.

 Todos ellos ajustan y adaptan a sus propias religiones las ideas de las filosofías paganas, aún aquellas más difíciles de acomodar, como las de la materia prima preexistente (en conflicto con la creación ex nihilo) y el ciclo del eterno retorno (incompatible con una historia lineal, con un principio y un fin).

Fuera de las nacientes Universidades y la escolástica la educación estaba en manos de las familias y los gremios. Éstos instruían a los aprendices, hasta hacer de ellos Maestros, regulaban el desempeño laboral y aseguraban beneficios a la cofradía.




Universidad de Salamanca





Gremios Medievales


La Modernidad trajo consigo en conocimiento de nuevas tierras y gentes. Esto posibilitó la construcción de un nuevo mito: el buen salvaje. Según él, el hombre es naturalmente bueno y es la sociedad, la que le hace malo. Este cuento pasó por alto un hecho: donde hay hombres, hay cultura.

Comenio propone una multiplicidad de cambios políticos y pedagógicos. Con él aparecen las imágenes con uso didáctico y no para catequesis.




Jacotot, el Maestro Ignorante, mostró con su práctica que se puede enseñar lo que no se sabe, sin pretender llegar a la igualdad entre el docente y el alumno, sino partiendo de ella. Sin embargo, sus ideas filosóficas y pedagógicas fueron postergadas en beneficio de J. J. Rousseau.



   
Joseph Jacotot


No obstante, este período aportó, por las contribuciones gnoseológicas de los empiristas (liberales en lo económico y político) avances educativos que la Ilustración plasmó. Considerando que todos los hombres son libres e iguales, posibilitó la implantación de la Educación Pública gratuita y generalizada, que se agregó a la parroquial.

Muchas veces la igualdad era concebida al modo de Procusto, quien tomando su lecho como patrón, acostaba a sus víctimas en él y, si algo excedía de esa medida, lo cortaba, y si no la alcanzaba, estiraba al sujeto hasta lograrlo. El resultado era la mutilación o el desmembramiento.




Lecho de Procusto




Ficheiro:Theseus Prokroustes Staatliche Antikensammlungen 2325.jpg

Lecho de Procusto



Claro que este cambio fue impulsado por la Revolución Industrial. La fábrica trae de vuelta otro viejo mito: el de las sirenas. Ellas con su canto atraían a los marineros que, por seguirlas, encontraban la muerte al arrojarse al mar. Eran seres malvados y maravillosos que combinaban en un solo cuerpo, la gracia de una bella mujer y la forma hidrodinámica de un pez.



Sirena


El capitalismo instala sin ningún pudor sirenas (no orgánicas, ni hermosas) pero al igual que aquellas, llaman a los hombres a su tumba. Pero, en su perfidia, agregan a mujeres y niños, que responden a su llamado.

La industria necesitaba trabajadores capacitados y obedientes, que pudieran seguir adecuadamente consignas. La escuela cumpliría con las funciones requeridas por el mercado laboral. Además impulsaría los valores del heroísmo y el amor a la patria.

Ella proveería de mano de obra más calificada y dispuesta a cumplir órdenes y a dar la vida por su nación. Pero, si así no fuere, los cuarteles albergaban a quienes reprimirían con rigor la desobediencia. Ejemplos trágicos de esto son los hechos sucedidos en las ciudades de Chicago y Nueva York, transformados en el Día Internacional de los Trabajadores y el de la Mujer, respectivamente.

Las enfermedades laborales y las mutilaciones en accidentes de trabajo o en la batalla trajeron consigo un nuevo concepto en cuidados de la salud: el hospital moderno. Todas estas instituciones tienen configuraciones análogas desde su estructura edilicia a su organización y funcionamiento. Tal vez podría añadirse a éstas, la cárcel. Todas ellas uniformando de muchos y diversos modos, a los sujetos que ingresan en ellas. La película “The Wall” de Pink Floyd lo ilustra de un modo inmejorable.

La Modernidad hizo suyo el supuesto griego: las personas más hábiles realizan trabajos intelectuales, mientras que el resto, menos favorecido, se encarga de las tareas manuales. Y, así como en el mundo helénico, esta idea dio sus frutos, durante la Revolución Industrial los capitalistas burgueses sacaron rédito de ella, pero los proletarios no.

La Posmodernidad pretende, tras los fracasos impuestos por el neoliberalismo financiados por el Banco Mundial, una Nueva Reforma de la Educación Pública, esta vez de alcance planetario. Un denominador común con las anteriores es la razón económica: integrar a las jóvenes generaciones en el modo de producción del siglo XXI. Y, aunque esta causa es la principal, no es la única, otras concurren. Entre ellas se destaca como determinante, la cultural.

Todos los imperialismos históricos han procedido a la globalización, en el modo en que les era propio, según su contexto. La actual enfrenta el conflicto que evidencia la presencia de regionalismos (como el Latinoamericano) y nacionalismos (al estilo del catalán, el vasco o el gallego) de corte autonomista o independentista.

La educación muestra, entre otros, un problema: enfrentar el Tercer Milenio con recetas anticuadas. Éstas carecen de sentido para los alumnos de hoy. El saber no es un fin en sí mismo, pero tampoco parece ser un medio idóneo para conseguir un buen empleo, satisfactorio y bien remunerado. El trabajo está afectado por el mismo Principio de Incertidumbre que descubrió la Física de Heisenberg y lo impregnó todo.

Debe reconocerse que un estudiante aprende mucho fuera de las instituciones educativas; que el medio en que se mueve es más atrayente y dinámico; que tiene otras formas de incorporar conocimientos; que está sometido a una cantidad y variedad de estímulos como nunca anteriormente lo han estado las generaciones anteriores...

Las nuevas tecnologías hacen que la información sea más accesible y abrumadora. Todo eso si no paraliza, sobreexcita al educando, mientras que la sociedad pretende anestesiarlo o enmascararlo en pseudo patologías que la moda regula.

Todo esto es alienante para el sujeto. Pero también afecta a la Educación y muy especialmente a la Artística. La división maniquea entre racional y empírico, intelectual y sensible, tanto como otras falsas oposiciones han hecho que las Artes fueran consideradas mal, al subestimárselas, en relación con las Ciencias.

 Se olvidó la afirmación de G. B. Shaw, según la cual el Arte era la única forma de enseñar (y aprender) fuera de la tortura; se desconoció el intento libertario de B. Russell. Pero aún se está a tiempo para atender el llamado de atención de Ken Robinson y su invitación a cambiar paradigmas, al considerar que la Educación Artística es tan importante como la alfabetización.  Aunque la UNESCO ya no esté de acuerdo.     



Bertrand Russell