jueves, 1 de junio de 2017

El arte de la esquina

Boletín 119 Año X          
Junio de 2017






La Escuela de Atenas - Rafael


SUMARIO

Apuntes para una Estética del Posimpresionismo Xª Parte
Educación, Arte y Memoria
Giotto



Apuntes para una Estética del Posimpresionismo Xª Parte

Texto: Lic. Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro

Toulouse-Lautrec frecuentó muchos lugares habituales para la bohemia de su época y también a sitios de diversión nocturna: circo y teatro. Y otros que eran entonces tenidos por tales como los prostíbulos y los cabarets. En el Moulin Rouge se acercó a personalidades  destacadas: cantantes, escritores y pintores y bailarinas.A la cantante Yvette Guilbert  Toulouse-Lautrec la retrató en más de una ocasión.

                                             

 




 
Yvette Guilbert  Toulouse-Lautrec






Oscar Wilde – Toulouse-Lautrec




Vincent van Gogh – Toulouse-Lautrec





Bailarinas del Moulin Rouge – Toulouse-Lautrec


Volcó magistralmente sus múltiples experiencias de la noche parisina en coloridos bocetos y singulares retratos plenos de comprensión por cada una de las personas y  de las peculiares circunstancias  que esas escenas pintaban.


                      
       La Goulue  





  La Goulue entrando en el Moulin Rouge

                         


Cuando Louise Weber (la Goulue) se retiró como bailarina del  can-can, fue sustituida por Jane Avril. Ambas fueron exhibidas en los afiches de publicidad del cabaret hechos por Toulouse-Lautrec.

                                                              
Jane Avril bailando - T.. Lautrec




Jane Avril  saliendo del Moulin Rouge - T.  Lautrec

                                           
                                              
El Museo Toulouse-Lautrec conserva muchas de sus copiosas obras: óleos, aguafuertes, litografías y carteles. Toulouse fue un artista prolífico que realizó también ilustraciones para algunos de los periódicos del París de su tiempo.




Museo Toulouse-Lautrec




Toulouse-Lautrec fue también modelo de sí mismo, escritor y poeta. Su azarosa vida hizo de él un protagonista de muchos libros y numerosas películas que lo mostraron como un ser atribulado por sus padecimientos, limitaciones físicas, sus enfermedades: adicción al alcohol  (que culminó en delirium tremens),  depresión y sífilis. Indudablemente fue un creador de arte, pero con tendencias que derivaron en acciones autodestructivas.




                                                          

Las vanguardias artísticas del siglo XX  (el cubismo, el expresionismo, el fauvismo, el surrealismo y el futurismo) mostraron gran coincidencia en los postulados del Posimpresionismo proclamados con obras, más que palabras por Cézanne, van Gogh, Gauguin y Toulouse-Lautrec.





Educación, Arte y Memoria

Texto: Lic. Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro

En la antigua Grecia la Educación variaba según el estado nacional. Así en Esparta era pública, mientras que en Atenas era privada. También difería especialmente según el grupo social de pertenencia.  Los trabajadores, integrantes de las clases menos favorecidas y más perjudicadas por la explotación de las privilegiadas, dependían de la educación informal, principalmente familiar.


Templo de Hefestos (Vulcano) – Atenas



Los comerciantes y aristócratas contaban con los que etimológicamente eran conductores de los niños y recibían el nombre de pedagogos. Estos eran personas a las que la mala fortuna propia y la ambición de otros les condujo a la esclavitud como botín de guerra. 



Pedagogo y discípulo



Las clases altas contaban, además con una  educación sistemática. La Academia y el Liceo son los mejores ejemplos. Primeramente esta formación era exclusiva de la nobleza. Luego, se extendió a los negociantes más exitosos.




La Escuela de Atenas - Rafael





Ellos al enriquecerse lograron hacerse del poder económico y buscaron además el dominio político, a través de la instrucción de sus hijos. Este ascenso fue posible por la aparición de un grupo de maestros en el arte de la persuasión: los sofistas.



 Protágoras  

                                            
                                     
Su mala fama histórica se debió a que fueron el motor de una lucha de clases. La aristocracia decadente no vio con buenos ojos a esos extranjeros que con una única arma: su elocuencia, ponían en marcha una revolución. El mayor defensor la nobleza ateniense fue Platón. También fue el principal detractor de esos metecos, devenidos en “sabios” advenedizos. No obstante, les admiraba. Pruebas de ello son muchos de sus diálogos, como  el Protágoras.




En su tratado sobre el gobierno perfecto: La República, Platón propone distinguir dos etapas en la educación. La primera dedicada a la Infancia y la Juventud abarcaría desde el nacimiento hasta los 20 años.




La enseñanza implicaría la preparación en Gimnasia, para fortalecer el cuerpo, haciéndolo de hierro; y Música (la parte principal de la Educación Artística) para vigorizar el espíritu áureo de un futuro guardián del Estado. Para Platón eso encaminaría a la armonía de la proporción, el equilibrio físico y la integración social.



Música



Gimnasia



En el Protágoras incluso estableció una diferencia entre el hombre que aprende Música para comerciar o para su propia cultura, como un ser libre y ser un buen ciudadano. Importa su consideración en relación con la memoria, que con el tiempo es el único componente del arte inmaterial. Este aspecto del Arte no estaría orientado al placer, al disfrute ni al goce estético. Se trataría de una Propedéutica, una introducción y preparación para alguna actividad más racional, en el futuro, cuando madurase.



Músicos atenienses



La segunda etapa, en la edad adulta (de los 20 a los 35 años abarcaría) el estudio de la Ciencia y la Metafísica, permitiendo el paso a un nivel superior, el del rey filósofo. Su máxima aspiración en una comunidad en que las mujeres y los niños serían compartidos. Platón clasificó a los hombres según el grado de verdad asociado a su actividad. Así, los trabajadores eran de hierro; los guardianes, de plata y los filósofos, de oro.




Mito de la caverna



El Arte (Texne) era  para Platón una forma de conocimiento. Pero no aprobaba por igual a todas las actividades artísticas. Censuró a la Poesía, por considerar que los poetas (etimológicamente: creativos) sólo decían mentiras. Esto podría vincularse con la acusación que ellos hicieron contra Sócrates. Tres fiscales lo llevaron a juicio y tras su ulterior condena, a la cárcel y a la muerte.



La muerte de Sócrates - J.L. David



En el Fedro, o de la Belleza, contó el mito del carro alado para explicar el conocimiento innato de algunas verdades eternas, que olvidaríamos con el trauma producido por la encarnación, el nacimiento, la caída y el paso por el Leteo (olvido).




El alma


La Educación (como anamnesis) debería recuperar, recordar, pues estarían conservadas en la memoria. En ese libro enunció la ley de Adrastea, prometiendo la liberación de la cadena de reencarnaciones, después de 10.000 años, por el Amor y la Filosofía.



Moiras (Parcas)hilando el destino



En el Parménides volvió sobre el tema del Arte, e introduce la noción de mímesis, considerando que las cosas bellas imitan a las Ideas y methexis, pues las obras de arte participan de las ideas.

Parménides de Elea 



                                              



Así las cosas, el Arte tan pronto puede perjudicar como favorecer como a la comunidad. La beneficia como instrumento de la Educación. Pero, cuando la daña, merece censura, pues el Arte es formador de hombres. En el siglo XX George Bernard Shaw dijo que la Educación Artística es la única manera de enseñar, fuera de la tortura. Esto mismo lo supieron y aplicaron los artistas y los represores, cada uno desde su lugar.








Giotto  (Cuartetos)


Texto:Prof. Graciela Sovrán Haro
Imagen: Prof. Elsa Sposaro

                   

      Caminos Dispersos – Giotto            


    


Dante – Giotto 
                      


Deleitoso el pintor en Vespignano,
Disfruta paseando en la campiña.
Él era ya un muy famoso toscano
Imbuido de la forma bizantina.

En Vicchio de Mugello, en verdes prados,
Dibujando su rebaño en una piedra,
Un niño de no más de doce años
Recreaba con genio las ovejas.

El maestro se asombra frente al niño,
Las imágenes que crea son reales.
Humanismo y sentimiento en el estilo,
Naturalismo precoz en las señales.

El nuevo renacer de la pintura,
Cenni di Pepo en el tiempo se adormece.
Su discípulo recrea con soltura
Las nuevas formas que aguerridas crecen.

El maestro es el toscano Cimabue,
El niño artista Giotto di Bondone;
Cimabue a Roma lo conduce.
Ambro Giotto: mago refundidor de los colores.



Giotto - Paolo Uccello



Cimabue - Vasari
                                                     
                                                                                   

lunes, 1 de mayo de 2017

El arte de la esquina

Boletín N° 118 Año X

Mayo de 2017



Cartel - T. Lautrec


Sumario

Apuntes para una Estética del Posimpresionismo
Domingo siete
Velázquez



Apuntes para una Estética del Posimpresionismo(9a. Parte)

Texto: Lic. Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro



Toulouse-Lautrec con una modelo - Fotografía de Maurice Guibert



El Posimpresionismo tuvo en Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec uno de sus representantes más sobresalientes y polémicos, tanto en lo estrictamente estético, como en lo personal. Tanto es así que una parte de la crítica no lo admite como integrante de ese movimiento y lo asimila al Impresionismo.



Lavandera - Toulouse-Lautrec




Por el dual comportamiento con sus modelos (Carmen Gaudin, Marie Charlet, y otras) se le comparó con Goya. Por una parte, su trato cruel y por otra, cuando lograba simpatizar con ellas, también supo ser gentil y respetuoso.



La actriz Antonia Zárate – Goya




Para sus obras Toulouse-Lautrec tomó temas de la vida urbana, valiéndose (como Paul Gauguin) del caricato, razón por la cual sus personajes tienen rasgos humorísticos y caricaturescos.


Autorretrato – Toulouse-Lautrec



Autorretrato caricaturesco - T. Lautrec


Sus delineadas producciones de composición asimétrica, con colores planos muestran su interés (el que compartió con Vincent van Gogh y Paul Gauguin) por las estampas japonesas, que estaban de moda en el París de entonces.



La Japonesa – Claude Monet




En sus obras  aparecen las bailarinas del Moulin Rouge. Éstas en esa época eran vistas en Europa como muy audaces, pues los occidentales consideraban sus poses atrevidas. Sin embargo, parecían delicadas y suaves para Oriente.
                                      

Salon de la rue des Moulins – Toulouse-Lautrec

 Los japoneses tenían otro concepto del erotismo. No hay comparación posible de  las modelos de Toulouse-Lautrec  en el cabaret, con las mujeres representadas por Utamaro en el Barrio de los Placeres de Edo.


Japonesa – Utamaro


Incluso la misma firma de Toulouse-Lautrec estaba inspirada en los sellos japoneses que venían en las estampas. Se valió no solo del diseño, sino que además utilizó para firmar algunas de sus obras  el rojo, como los japoneses lo hacían.
 



Sello con Firma de Toulouse-Lautrec






DOMINGO SIETE  

Texto: Lic. Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro


En la aldea era común oír a los padres de jóvenes que salían a divertirse, decir como advertencia: “No me vendrás luego con un domingo siete.” Se sobreentendía que eso significaba que no fuese a complicar  malamente su propia vida o la de su familia. También se usaba para referirse a aquellas acciones o comentarios sorprendentes que espantarían, causarían dolor o enojarían a los demás.  






Al oír esa expresión sonaba interiormente una alarma ancestral, las más de las veces, asociada al comportamiento sexual. El saber popular volcó esos contenidos en leyendas que desde la Galicia Medieval se conservaron, reprodujeron y desparramaron por el mundo con la diáspora. Una prueba de ello es el libro Cuentos de mi tía Panchita de la escritora costarricense María Isabel Carvajal, quien bajo el pseudónimo de Carmen Lyra ocultaba a la pedagoga renovadora y activista política del pasado siglo.



María Isabel Carvajal Quesada (Carmen Lyra)






En aquel relato, en circunstancias desconocidas, cuando un campesino  recorría de noche un bosque, tropezó con una casa en la que unas brujas cantaban: “lunes 1, martes 2, miércoles 3”. El inesperado visitante interrumpió el canto diciendo: “jueves 4, viernes 5, sábado 6”. Las hechiceras, contentas, lo premiaron dándole de regalo objetos muy 
valiosos.







Al enterarse su patrón quiso imitarlo para lograr beneficios similares. Por eso es que se presentó en el mismo lugar y, cuando ellas terminaron de entonar su copla, él agregó: “domingo 7”. Pero esta vez, la reacción de las encantadoras fue muy distinta de aquella otra, pues el intruso terminó siendo muy fuertemente castigado.






En la provincia de Buenos Aires, Argentina circula aún hoy una versión en la que se cuenta que había dos hombres que eran compadres. Uno llamado Damián y  el otro Lázaro. Éste era tan pobre que a veces tenía que recurrir a la ayuda de su pariente que era rico, aunque era bastante avaro y conocido en el pueblo como amarrete. Siempre para asistirlo ponía objeciones que sólo eran excusas para no darle nada.







Un día Lázaro salió a buscar  trabajo para cubrir  las necesidades que sus escasos ingresos no alcanzaban a satisfacer. Salió con un rumbo distinto al acostumbrado pensando que podía cambiarle la suerte. Sin saberlo explícitamente, pero quizás sí “por ciencia infusa”, reproducía el pensamiento  de Ramón Lulio, según el cual el pobre dotado de esperanza vive mejor que el rico sin ella. Tal era la afirmación del casi olvidado sabio medieval.



Ramón Lulio


Caminó Lázaro hasta el crepúsculo y cuando ya casi le había ganado el desánimo, recuperó la esperanza de hallar algo, cuando a lo lejos vio un rancho. Pero volvió a decaer al acercarse más y comprobar que estaba abandonado. Decidió entonces regresar a su casa antes de que anocheciera. De pronto oyó que venía gente. El susto lo hizo esconderse y saltar sobre un tirante del techo de la tapera.







Eran unos paisanos que él nunca había visto. Entraron en la chabola, prendieron un fueguito y luego de unos cuantos vinos comenzaron a cantar: “lunes y martes, y miércoles tres, jueves y viernes y sábado seis”. La reunión se iba animando cada vez más. Después comenzaron a bailar, siempre al ritmo de los mismos versos. El pobre campesino al principio se divertía,  pero al pasar las horas, siempre con la misma canción, se comenzó a aburrir. Fue entonces que, cuando los cantores llegaron una vez más a: "sábado seis",  él gritó: “¡A las cuatro semanas se ajusta el mes!”








Los hombres dejaron de cantar. Miraron hacia el lugar de donde provenía la voz y dijeron:
- ¿Qué hace allí? ¡Baje, amigo!
- Cuando los oí llegar, me asusté y me escondí.
- No se preocupe paisano, le estamos muy agradecidos, porque nos ayudó a completar nuestra canción  y a alargarla un poco.
Y para recompensarlo por su aporte, le dieron oro equivalente a una gran cantidad de dinero. No se sabe cuál era en origen de esa fortuna. Quizás esos hombres fueran los míticos o históricos bandidos rurales.










Al volver a su casa loco de contento, Lázaro le pidió a su mujer que fuera a ver a Damián para pedirle prestada una balanza (sabiendo que la tenía) para medir mejor, sopesando con mayor exactitud las riquezas recibidas como regalo. Damián, intrigado por el pedido, untó uno de los platos con grasa, con la oculta intención de que un poco de lo que fuera ponderado allí quedara adherido. Al recibir de regreso el aparato, notó que había polvo de oro y fue inmediatamente a lo de su compadre a preguntarle de dónde lo había sacado.





Mientras Lázaro le contaba su aventura, Damián planeaba imitarlo para ampliar el contenido de sus arcas. Y así lo hizo. Se presentó en la misma vivienda, se trepó por el horcón a la cumbrera y esperó a que llegaran los gauchos cantores. Ellos encendieron un fuego, prepararon algunos vinitos y cuando ya estaban bastante “entonados” entonaron: “lunes y martes, y miércoles tres, jueves y viernes, y sábado seis. A las cuatro semanas se ajusta el mes”.


La repetición del canto empezó a impacientarlo y cuando nuevamente llegaron a "sábado seis", gritó: “¡Falta domingo siete!” Los paisanos enardecidos bajaron a Damián y empezaron a darle lo que prometía ser una buena paliza. Sin embargo, hábilmente él logro zafar y salir, aunque con algunos magullones, como alma que lleva el diablo. La historia se propagó en la región pampeana como un secreto a voces o, como acostumbran a decir en el pago: “como reguero de pólvora”.

Esta  versión criolla se asemeja a la germánica, recogida y divulgada por los hermanos Grimm a finales del siglo XVIII. La narración que ellos dieron a conocer habla de dos personajes antagónicos en sentimientos, acciones e intenciones, que se encuentran en una situación infortunada.  Mientras uno enfrenta las circunstancias adversas con valentía y honestidad, el otro prefiere huir y sacar ventaja. En el desenlace el primero es premiado y el otro castigado.



Hermanos Grimm



El folclore, según el académico gallego Ramón Menéndez Pidal, vive en variantes. Éstas pueden ser espaciales o temporales. Así, por encima de las diferencias, se puede observar un conjunto de constantes: protagonistas, ambientes, cantos y desenlace. Los personajes son dos varones que pueden ser vistos desde las diferencias: patrón y trabajador, rico y pobre, o desde la paridad: compadres, hermanos o amigos que encarnan valores y disvalores opuestos, polarizados. La división dicotómica y maniquea señala el bien, la valentía y la honestidad enfrentados  al mal, la cobardía y la mezquindad.



Menéndez Pidal – Bruno Beran



El entorno en que se desarrolla la acción es un lugar no poblado: un bosque, una casa abandonada o un cobertizo. Siempre hay personajes secundarios: sean estos fantásticos (gnomos o duendes) o reales (brujas, paisanos o bandidos rurales) que cantan coplas incompletas referidas a los días de la semana, sin mencionar el domingo, que funciona como catalizador que precipita el desenlace. Éste lleva implícita una moraleja. El sujeto de buena voluntad es premiado y el de mala fe es castigado.

Las razones para esto quizás haya que buscarlas en las creencias judías y cristianas que pudieron haber dado origen  al relato. El domingo es el día del Señor y no se debería pronunciar, como tampoco el  Santo nombre del Señor, en vano. Siete son los pecados capitales: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. El antagonista parece reunir un cúmulo de todos ellos. Eso lo hace acreedor al castigo. Finalmente, el siete es un número primo, como el tres, portador de un capital simbólico tal que apela y remite a lo mágico.



Los siete pecados capitales – El Bosco



Notablemente, la moraleja al elogiar las buenas acciones y censurar a las otras, no trascendió tanto como la expresión “domingo siete” para referirse a lo no deseado. Tal vez, porque por siglos los padres insistieron más enfáticamente en aquello que les afectaría y cuyas consecuencias temían, que en que incentivar a sus hijos para que actuaran correctamente. Desde el pueblo en que se repitió el lema ancestral sin reflexionar sobre él, busco respuestas a situaciones infortunadas e indeseadas ahora incluso desde la prevención que la leyenda supone.





VELÁZQUEZ

Texto: Prof.: Graciela Sovrán Haro
Imagen:Prof.:Elsa Sposaro



Autorretrato - Velázquez -Las Meninas


Flotando en el aire el “Polifemo”,
Aroma sutil de “Soledades”.
Negro peñón el cuerpo,
Aguileña la nariz turgente.
Nos mira desnudándonos el alma,
Gesto sobrio, adusto, reticente.
Medio arco vibrante los labios,
Ancha frente cual un monte,
Ojos oscuros, piel mediterránea,
Inteligencia en el recato de su “dicere”.
Una flor culterana en el retrato,
La fuerza ciclópea tras el hombre.
Don Luis es retratado por Velázquez.
El pintor simplifica la retórica,
El retórico eterniza las verdades.



Luis de Góngora - Velázquez