lunes, 1 de mayo de 2017

El arte de la esquina

Boletín N° 118 Año X

Mayo de 2017



Cartel - T. Lautrec


Sumario

Apuntes para una Estética del Posimpresionismo
Domingo siete
Velázquez



Apuntes para una Estética del Posimpresionismo(9a. Parte)

Texto: Lic. Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro



Toulouse-Lautrec con una modelo - Fotografía de Maurice Guibert



El Posimpresionismo tuvo en Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec uno de sus representantes más sobresalientes y polémicos, tanto en lo estrictamente estético, como en lo personal. Tanto es así que una parte de la crítica no lo admite como integrante de ese movimiento y lo asimila al Impresionismo.



Lavandera - Toulouse-Lautrec




Por el dual comportamiento con sus modelos (Carmen Gaudin, Marie Charlet, y otras) se le comparó con Goya. Por una parte, su trato cruel y por otra, cuando lograba simpatizar con ellas, también supo ser gentil y respetuoso.



La actriz Antonia Zárate – Goya




Para sus obras Toulouse-Lautrec tomó temas de la vida urbana, valiéndose (como Paul Gauguin) del caricato, razón por la cual sus personajes tienen rasgos humorísticos y caricaturescos.


Autorretrato – Toulouse-Lautrec



Autorretrato caricaturesco - T. Lautrec


Sus delineadas producciones de composición asimétrica, con colores planos muestran su interés (el que compartió con Vincent van Gogh y Paul Gauguin) por las estampas japonesas, que estaban de moda en el París de entonces.



La Japonesa – Claude Monet




En sus obras  aparecen las bailarinas del Moulin Rouge. Éstas en esa época eran vistas en Europa como muy audaces, pues los occidentales consideraban sus poses atrevidas. Sin embargo, parecían delicadas y suaves para Oriente.
                                      

Salon de la rue des Moulins – Toulouse-Lautrec

 Los japoneses tenían otro concepto del erotismo. No hay comparación posible de  las modelos de Toulouse-Lautrec  en el cabaret, con las mujeres representadas por Utamaro en el Barrio de los Placeres de Edo.


Japonesa – Utamaro


Incluso la misma firma de Toulouse-Lautrec estaba inspirada en los sellos japoneses que venían en las estampas. Se valió no solo del diseño, sino que además utilizó para firmar algunas de sus obras  el rojo, como los japoneses lo hacían.
 



Sello con Firma de Toulouse-Lautrec






DOMINGO SIETE  

Texto: Lic. Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro


En la aldea era común oír a los padres de jóvenes que salían a divertirse, decir como advertencia: “No me vendrás luego con un domingo siete.” Se sobreentendía que eso significaba que no fuese a complicar  malamente su propia vida o la de su familia. También se usaba para referirse a aquellas acciones o comentarios sorprendentes que espantarían, causarían dolor o enojarían a los demás.  






Al oír esa expresión sonaba interiormente una alarma ancestral, las más de las veces, asociada al comportamiento sexual. El saber popular volcó esos contenidos en leyendas que desde la Galicia Medieval se conservaron, reprodujeron y desparramaron por el mundo con la diáspora. Una prueba de ello es el libro Cuentos de mi tía Panchita de la escritora costarricense María Isabel Carvajal, quien bajo el pseudónimo de Carmen Lyra ocultaba a la pedagoga renovadora y activista política del pasado siglo.



María Isabel Carvajal Quesada (Carmen Lyra)






En aquel relato, en circunstancias desconocidas, cuando un campesino  recorría de noche un bosque, tropezó con una casa en la que unas brujas cantaban: “lunes 1, martes 2, miércoles 3”. El inesperado visitante interrumpió el canto diciendo: “jueves 4, viernes 5, sábado 6”. Las hechiceras, contentas, lo premiaron dándole de regalo objetos muy 
valiosos.







Al enterarse su patrón quiso imitarlo para lograr beneficios similares. Por eso es que se presentó en el mismo lugar y, cuando ellas terminaron de entonar su copla, él agregó: “domingo 7”. Pero esta vez, la reacción de las encantadoras fue muy distinta de aquella otra, pues el intruso terminó siendo muy fuertemente castigado.






En la provincia de Buenos Aires, Argentina circula aún hoy una versión en la que se cuenta que había dos hombres que eran compadres. Uno llamado Damián y  el otro Lázaro. Éste era tan pobre que a veces tenía que recurrir a la ayuda de su pariente que era rico, aunque era bastante avaro y conocido en el pueblo como amarrete. Siempre para asistirlo ponía objeciones que sólo eran excusas para no darle nada.







Un día Lázaro salió a buscar  trabajo para cubrir  las necesidades que sus escasos ingresos no alcanzaban a satisfacer. Salió con un rumbo distinto al acostumbrado pensando que podía cambiarle la suerte. Sin saberlo explícitamente, pero quizás sí “por ciencia infusa”, reproducía el pensamiento  de Ramón Lulio, según el cual el pobre dotado de esperanza vive mejor que el rico sin ella. Tal era la afirmación del casi olvidado sabio medieval.



Ramón Lulio


Caminó Lázaro hasta el crepúsculo y cuando ya casi le había ganado el desánimo, recuperó la esperanza de hallar algo, cuando a lo lejos vio un rancho. Pero volvió a decaer al acercarse más y comprobar que estaba abandonado. Decidió entonces regresar a su casa antes de que anocheciera. De pronto oyó que venía gente. El susto lo hizo esconderse y saltar sobre un tirante del techo de la tapera.







Eran unos paisanos que él nunca había visto. Entraron en la chabola, prendieron un fueguito y luego de unos cuantos vinos comenzaron a cantar: “lunes y martes, y miércoles tres, jueves y viernes y sábado seis”. La reunión se iba animando cada vez más. Después comenzaron a bailar, siempre al ritmo de los mismos versos. El pobre campesino al principio se divertía,  pero al pasar las horas, siempre con la misma canción, se comenzó a aburrir. Fue entonces que, cuando los cantores llegaron una vez más a: "sábado seis",  él gritó: “¡A las cuatro semanas se ajusta el mes!”








Los hombres dejaron de cantar. Miraron hacia el lugar de donde provenía la voz y dijeron:
- ¿Qué hace allí? ¡Baje, amigo!
- Cuando los oí llegar, me asusté y me escondí.
- No se preocupe paisano, le estamos muy agradecidos, porque nos ayudó a completar nuestra canción  y a alargarla un poco.
Y para recompensarlo por su aporte, le dieron oro equivalente a una gran cantidad de dinero. No se sabe cuál era en origen de esa fortuna. Quizás esos hombres fueran los míticos o históricos bandidos rurales.










Al volver a su casa loco de contento, Lázaro le pidió a su mujer que fuera a ver a Damián para pedirle prestada una balanza (sabiendo que la tenía) para medir mejor, sopesando con mayor exactitud las riquezas recibidas como regalo. Damián, intrigado por el pedido, untó uno de los platos con grasa, con la oculta intención de que un poco de lo que fuera ponderado allí quedara adherido. Al recibir de regreso el aparato, notó que había polvo de oro y fue inmediatamente a lo de su compadre a preguntarle de dónde lo había sacado.





Mientras Lázaro le contaba su aventura, Damián planeaba imitarlo para ampliar el contenido de sus arcas. Y así lo hizo. Se presentó en la misma vivienda, se trepó por el horcón a la cumbrera y esperó a que llegaran los gauchos cantores. Ellos encendieron un fuego, prepararon algunos vinitos y cuando ya estaban bastante “entonados” entonaron: “lunes y martes, y miércoles tres, jueves y viernes, y sábado seis. A las cuatro semanas se ajusta el mes”.


La repetición del canto empezó a impacientarlo y cuando nuevamente llegaron a "sábado seis", gritó: “¡Falta domingo siete!” Los paisanos enardecidos bajaron a Damián y empezaron a darle lo que prometía ser una buena paliza. Sin embargo, hábilmente él logro zafar y salir, aunque con algunos magullones, como alma que lleva el diablo. La historia se propagó en la región pampeana como un secreto a voces o, como acostumbran a decir en el pago: “como reguero de pólvora”.

Esta  versión criolla se asemeja a la germánica, recogida y divulgada por los hermanos Grimm a finales del siglo XVIII. La narración que ellos dieron a conocer habla de dos personajes antagónicos en sentimientos, acciones e intenciones, que se encuentran en una situación infortunada.  Mientras uno enfrenta las circunstancias adversas con valentía y honestidad, el otro prefiere huir y sacar ventaja. En el desenlace el primero es premiado y el otro castigado.



Hermanos Grimm



El folclore, según el académico gallego Ramón Menéndez Pidal, vive en variantes. Éstas pueden ser espaciales o temporales. Así, por encima de las diferencias, se puede observar un conjunto de constantes: protagonistas, ambientes, cantos y desenlace. Los personajes son dos varones que pueden ser vistos desde las diferencias: patrón y trabajador, rico y pobre, o desde la paridad: compadres, hermanos o amigos que encarnan valores y disvalores opuestos, polarizados. La división dicotómica y maniquea señala el bien, la valentía y la honestidad enfrentados  al mal, la cobardía y la mezquindad.



Menéndez Pidal – Bruno Beran



El entorno en que se desarrolla la acción es un lugar no poblado: un bosque, una casa abandonada o un cobertizo. Siempre hay personajes secundarios: sean estos fantásticos (gnomos o duendes) o reales (brujas, paisanos o bandidos rurales) que cantan coplas incompletas referidas a los días de la semana, sin mencionar el domingo, que funciona como catalizador que precipita el desenlace. Éste lleva implícita una moraleja. El sujeto de buena voluntad es premiado y el de mala fe es castigado.

Las razones para esto quizás haya que buscarlas en las creencias judías y cristianas que pudieron haber dado origen  al relato. El domingo es el día del Señor y no se debería pronunciar, como tampoco el  Santo nombre del Señor, en vano. Siete son los pecados capitales: lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia. El antagonista parece reunir un cúmulo de todos ellos. Eso lo hace acreedor al castigo. Finalmente, el siete es un número primo, como el tres, portador de un capital simbólico tal que apela y remite a lo mágico.



Los siete pecados capitales – El Bosco



Notablemente, la moraleja al elogiar las buenas acciones y censurar a las otras, no trascendió tanto como la expresión “domingo siete” para referirse a lo no deseado. Tal vez, porque por siglos los padres insistieron más enfáticamente en aquello que les afectaría y cuyas consecuencias temían, que en que incentivar a sus hijos para que actuaran correctamente. Desde el pueblo en que se repitió el lema ancestral sin reflexionar sobre él, busco respuestas a situaciones infortunadas e indeseadas ahora incluso desde la prevención que la leyenda supone.





VELÁZQUEZ

Texto: Prof.: Graciela Sovrán Haro
Imagen:Prof.:Elsa Sposaro



Autorretrato - Velázquez -Las Meninas


Flotando en el aire el “Polifemo”,
Aroma sutil de “Soledades”.
Negro peñón el cuerpo,
Aguileña la nariz turgente.
Nos mira desnudándonos el alma,
Gesto sobrio, adusto, reticente.
Medio arco vibrante los labios,
Ancha frente cual un monte,
Ojos oscuros, piel mediterránea,
Inteligencia en el recato de su “dicere”.
Una flor culterana en el retrato,
La fuerza ciclópea tras el hombre.
Don Luis es retratado por Velázquez.
El pintor simplifica la retórica,
El retórico eterniza las verdades.



Luis de Góngora - Velázquez












sábado, 1 de abril de 2017

El arte de la esquina

Boletín N° 117 Año X


Abril de 2017




Jane Avril - T. Lautrec






SUMARIO


Apuntes para una Estética del Posimpresionismo
Babel
Un manto de neblina
"Lluvia, vapor, velocidad" de Turner



Apuntes para una Estética del Posimpresionismo 

(8ª parte)


Texto: Lic. Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro



Así como a Vincent van Gogh lo marcó desde la infancia la muerte de un hermano mayor con su mismo nombre, a Henri de Toulouse-Lautrec lo señaló un accidente del que fue víctima, en los años jóvenes y que por falta de calcio le quebró las piernas, limitando su desarrollo físico ulterior.


Henri Toulouse-Lautrec



Esto, según algunas interpretaciones, provocó quizás el rechazo de sus aristocráticos padres. Sin embargo, su tío reconoció su habilidad en plástica. Por esa razón lo estimuló a dibujar y lo acercó a artistas aficionados como René Princeteau y John Lewis Brown, que se desempeñaban exitosamente en los mismos círculos elitistas de la familia.



René Princeteau





John Lewis Brown con su esposa e hija – Giovanni Boldini



También estudió con un pintor académico: León Bonnat, destacado pintor del realismo. Su tratamiento de los temas bíblicos le procuró enemistades. Fue reconocido por su afinidad con los pintores españoles. Y es célebre por su éxito como retratista.



Autorretrato - León Bonnat




La víctima - León Bonnat



También incursionó en la Academia Privada de Cormon. Bien conocida por su énfasis en figura humana. Allí coincidió con grandes artistas como Vincent van Gogh, Henry Matisse, Émile Bernard y otros más.





Fernand Cormon



Luego instaló su estudio en el barrio bohemio por excelencia: Montmartre, precisamente en el mismo edificio en que estaba ya afincado Degas. De él incorporó algunos elementos a su particular estilo.



Autorretrato – Degas





El ajenjo – Degas




La potencialidad artística de Henri de Toulouse-Lautrec le llevó compensatoriamente a buscar e integrarse con otros artistas de su época, de quienes tomó inspiración, como así también las peculiaridades de la gente de la noche parisina, pobres y marginales sociales.




La noche parisina – Toulouse-Lautrec



Para algunos críticos de arte Toulouse-Lautrec no fue un verdadero Posimpresionista, pues asimilan su estilo al de Degas, solo que aún más intenso. La obra La noche parisina de Toulouse-Lautrec tiene gran analogía con la de Degas: El ajenjo.





Babel

Texto: Lic.Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro


En el Antiguo Testamento se explica míticamente el origen de los diferentes idiomas, como así también la falta de entendimiento entre sus hablantes. Para poder referirnos a esto más fácilmente, haremos una cita textual del Capítulo 11 del Génesis que luego desglosaremos para su análisis, crítica y comentario. 

"Toda la Tierra hablaba una misma lengua y usaba las mismas palabras. Al emigrar los hombres desde Oriente, encontraron una llanura en la región de Senaar y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: «Hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego». Emplearon ladrillos en lugar de piedras y de betún en lugar de argamasa; y dijeron: «Edifiquemos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue hasta el cielo. Hagámonos así famosos y no andemos más dispersos sobre la faz de la Tierra». Pero Yahveh descendió para ver la ciudad y la torre que los hombres estaban edificando y dijo: «He aquí que todos forman un solo pueblo y todos hablan una misma lengua; siendo este el principio de sus empresas, nada les impedirá que lleven a cabo todo lo que se propongan. Pues bien, descendamos y allí mismo confundamos su lenguaje de modo que no se entiendan los unos con los otros».
Así, Yahveh los dispersó de allí sobre toda la faz de la Tierra y cesaron en la construcción de la ciudad. Por ello se la llamó Babel, porque allí confundió Yahveh la lengua de todos los habitantes de la Tierra y los dispersó por toda la superficie."



Babel -  Roberto González Fernández



·         En principio se nos dice que en toda la tierra se hablaba una misma lengua, que no es mucho ni poco, pero que ayudaría a lograr una mayor comprensión entre la gente.
·         Se menciona la emigración desde el Este hacia la región de Senaar. La Antropología Física confirmó, a partir de los grupos sanguíneos ese movimiento poblacional.

·         Se describe una técnica de construcción diferente e innovadora, con respecto a la entonces empleada. Aparecen las Artes del Fuego para la fabricación de ladrillos cocidos de cerámica.

·         Se da a conocer la intención de construir una ciudad y en ella una torre que llegue al cielo. Este propósito se vincularía en la Antigüedad, con el frustrado trabajo de Atlas por alcanzar el Monte Olimpo y en el siglo XX con los rascacielos de Rockefeller.



La Torre de Babel - P. Brueghel, el Viejo




·         Se cuenta que Yahveh descendió para ver, y esto oscurecería el concepto de Dios omnisciente, ubicuo y omnipresente.

·         Luego, al observar el comportamiento de ese pueblo, la unión (manifiesta en sus acciones, sus dichos y el trabajo) le desagradó.

·         A consecuencia de esto decidió crear confusión para que ya no se entendieran más. El Dios patriarcal no aceptó la colaboración ni la comprensión.


Construcción de la Torre de Babel – Imagen Medieval



·         Como parte del castigo por su impertinencia (rayana en la soberbia) decidió, además, dispersarlos. Quizás esto se hubiese producido de todos modos, pues ya no se entendían.
·         Confusos y dispersos debieron necesariamente abandonar el proyecto de la construcción de la ciudad y de la Torre de Babel, que no pudo alcanzar el cielo.



La Torre de Babel



·         Fue el mismo Yahveh quien la llamó “Babel” para dar a entender el caos y el desconcierto. Luego este término pasó a significar desde revoltijo hasta burdel, pasando por todos sus sinónimos.

·         También Yahveh da la justificación para esas acciones: “el pueblo unido jamás será vencido”, pues podría lograr de ese modo todo lo que se propusiese.




La torre de Babel – A. Kircher



·         Luego se reitera que confundió la lengua de todos los habitantes de la tierra con la intención de que entre ellos no se entendieran más. Objetivo logrado hasta hoy.
·         Finalmente, insiste en que los dispersó. Anticipo quizás de la diáspora.



Construcción de la Torre de Babel – Imagen Medieval


La Torre de Babel en la ciudad capital del imperio babilónico, lucía además otra de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo: los Jardines Colgantes, cuya construcción cuentan leyendas que la atribuyen a gobernantes diferentes en distintas épocas. Pero las versiones coinciden, sin embargo en que la motivación fue el amor.



Jardines colgantes de Babilonia – M. Heemskerck



La riqueza y el poderío de esa urbe, con otras muchas razones adicionales pudieron haberla llevado a la decadencia. Y una vez que hubo caído, se la señaló como símbolo de la corrupción, el exceso, el vicio y el pecado, especialmente relacionado con lo sexual, hasta hacerla sinónimo de prostitución.



Ramera de Babilonia



La ramera de Babilonia que cabalga sobre una bestia de siete cabezas según dice el texto del Nuevo Testamento, se puede ver en un grabado ruso del siglo XIX. La posible interpretación simbólica podría significar la caída de un gran imperio, a causa del daño causado y las plagas y enfermedades que sobrevendrían por ello. Claro que también podría entenderse que son las siete iglesias de Asia a las que Juan les escribe.



La gran ramera de Babilonia



Sin embargo el Arte siempre bebió de su fuente. El cine, la música y la literatura la tomaron por musa inspiradora de sus obras, como los populares y recientes trabajos de Alejandro Dolina y David Bisbal.


La Torre de Babel (Letra:  Luna – Malave - Santander)

Mira bien, todo va mal y todo está al revés
y tal vez no haya una segunda vez para mirar las rosas rojas del Edén.
Mira bien que se abre el suelo bajo nuestros pies
y caerás, no importa donde estés, sobre las ruinas de la Torre de Babel…

Viejos, estúpidos e indiferentes,
masa febril de ricos e indigentes,
pasto de cortar que no sabe a dónde va.
Somos fichas de un ajedrez siniestro
para apostar en pleno nuestros cuerpos.
Juego de poder, sembrar fuego por doquier.
Los hombres de razón, especie en extinción.
Ha muerto la conciencia
y sólo queda el eco de la decepción.

Agúzate que se te acaba el tiempo
de abrir los ojos antes del abismo
te da lo mismo el sufrimiento
porque eres prisionero de tu egoísmo
no des la espalda al llanto de la gente
que lo que mata es ser indiferente.
No des la vuelta a la tormenta
porque al final serás quien pague la cuenta.

Quiero cielo transparente en el mundo entero.


          



Además, desde hace ya demasiados años los pueblos de Medio Oriente están enfrentados en cruentas e interminables luchas. Paradójicamente, según lo expresado en el Antiguo Testamento, en el primer libro del Pentateuco, tradicionalmente atribuido a Moisés, en el Génesis (y en el mismo capítulo 11) se afirma que ambos contendientes son descendientes de Sem, el hijo de Noé. De ellos han derivado las culturas semitas. Igual esto no basta para impedir el enfrentamiento, pero habría que tener en cuenta que por eso podrían considerarse estas guerras como fratricidas y  más aún: antisemitas.




Sem, Cam y Jafet – J. J. Tissot



 


Un manto de neblina

Texto: Lic.Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro



Para evocar los penosos hechos relacionados con la “Guerra de Malvinas”, es necesario tomar distancia, para tener una mejor perspectiva. El análisis es difícil, pues se trata de acontecimientos cargados de emotividad. Es muy difícil su tratamiento y su discusión, porque es inevitable tocar fibras muy sensibles.


             
Islas Malvinas
              

Por otra parte, lo primero en cuanto a los desacuerdos posibles se refiere a si esas desgarradoras experiencias constituyeron una guerra. En el año 1982 la Argentina estaba gobernada por una Junta militar. El Congreso estaba disuelto. Por lo tanto, no hubo tal declaración.






Además, se plantea otra dificultad para la crítica desapasionada: la simpatía con uno u otro de los bandos enfrentados. La empatía puede hacer que un mismo hecho sea elogiado por unos y vituperado por otros. Lo bueno y lo malo mostrarían su relatividad histórica espacio-temporal.






Finalmente, sólo podría discutirse esperando algún acuerdo, en cuestiones referidas al lenguaje. Para ello debería definirse adecuadamente cada uno de los términos involucrados, porque el lenguaje es equívoco y los interlocutores podrían no acordar porque el emisor entiende una cosa y el receptor interpreta otra. Debería evitarse el empleo de lenguaje emotivo o ambiguo.






Pero eso no basta. Podría recurrirse para aclarar el tema al libro de T. Todorov Los abusos de la memoria, publicado en Barcelona en 2013. En él escribió que no todos los recuerdos del pasado son igualmente admirables. Tendríamos reservas para aceptar a quien hiciese algo buscando desquite, revancha o venganza. La constitución de la memoria, a través de la conservación, implica una selección de la información. Sin embargo, esto no asegura un criterio racional que la justifique, afirmó.



Tzvetan Todorov



En ese escrito el filósofo búlgaro exploró una hipótesis que criticaba los usos de la memoria, distinguiendo diversas formas de reminiscencia. Así, el acontecimiento recuperado puede leerse, según este autor, de un modo literal o ejemplar. Un hecho doloroso del pasado, guardado en su literalidad, no implica su veracidad. Y no conduce a nada, más allá de sí mismo. Las asociaciones hechas lo son por contigüidad. La víctima buscará a todas las personas que pudieran estar vinculadas con el causante de su tormento. Las acosará, estableciendo una continuidad entre lo que fue y lo que es individualmente, o el presente y el pasado de su grupo.








También ese recuerdo se podría abrir a la analogía y la generalización y así construir un ejemplo y extraer una lección. El pasado se convierte en un principio de acción para el presente. Las asociaciones dependen de la semejanza. Estas lecciones permiten aprovechar las injusticias sufridas para luchar contra las que se producen hoy.







La justicia nacería de la generalización de una acusación particular. Por eso se encarna en una ley, administrada por un juez impersonal, que ha de desconocer al acusado y al acusador. Las víctimas sufren, por eso la justicia no puede ser administrada por quienes hayan sufrido el daño. Al superar esa situación, posibilitaría  el advenimiento de la ley.







El individuo dañado debería completar el período de duelo y admitir la realidad de su pérdida. Si  no fuera así, se condenaría a la angustia sin remedio, cuando no a la locura. Esto si bien no valdría para todos los grupos, podría considerarse para aquellos que no consiguen tomar distancia del hecho que se presenta más difícil de entender, cuanto más doloroso sea el episodio traumático.








Todos tienen derecho a recuperar el pasado, pero no hay razón para erigir un culto a la memoria por la memoria misma. Sacralizar la memoria sería otra forma de hacerla estéril. Una vez restablecido el pasado la pregunta debería ser: ¿para qué puede servir, y con qué fin?
Por eso es que tras un manto de neblina…un manto de piedad.



 


"Lluvia, vapor, velocidad" de Turner


Texto: Prof. Graciela Sovrán Haro
Imagen: Prof. Elsa Sposaro




Autorretrato - Turner



Un boceto de locomotora,
Deformes círculos las ruedas,
Cromático blanco es el vapor,
Negro perfil la chimenea,
Vibrantes rojos infernales,
Plásticos blancos, hartazgo de color.
Perspectiva fantasmal el tren.
¿Dónde comienza? ¿Dónde termina?
Surge mágicamente de la nada
Como una proyección apocopada.
Textura gruesa, deforme, reforzada,
Más impresionista que el Impresionismo,
Más Vanguardista que el Surrealismo.
Magia, pintura, paranoia,
Todo en una misma poesía.



Lluvia, vapor, velocidad - Turner