sábado, 29 de marzo de 2008

El arte de la esquina

Boletín Nº 8
Marzo de 2008



Identidad- Elsa Sposaro

8 de marzo:"Día Internacional de la mujer":El concepto de mujer (Por la Lic. Alicia Grela Vázquez)
19 de marzo :"Día Internacional del Artesano"
24 de marzo: “Día Nacional de la Memoria por la verdad y la justicia”




8 de marzo: "Día Internacional de la mujer"

El concepto de mujer
(Por la Lic. Alicia Grela Vázquez)

La situación actual de la mujer es recordada el 8 de marzo, que bien podría señalar el día del trabajador, pues como el de los mártires de Chicago, fue el resultado de una medida de fuerza y la represión desmedida e irracional con que la clase dominante respondió a la contraposición de los intereses sectoriales.

Nuestro presente estado es consecuencia de la simbiosis de las culturas grecolatina y semita.

En los mitos helénicos se consideraba como Edad de Oro a aquella época en que sólo había varones. Además, la primera mujer: Pandora (un verdadero presente griego) fue dada en matrimonio a Epimeteo, el titán creador de los animales, como parte del castigo.

La Caja (ánfora) de Pandora contenía todos los males que al abrirla se derramaron por el mundo. Cuando finalmente se la cierra, sólo conservaba en su interior la esperanza. Esto puede interpretarse como lo hacen los optimistas: lo último que se pierde es la esperanza. Pero los pesimistas dirán: en el mundo están todos los males; lo único que no hay es esperanza, ya que permanece bien guardada. A esto se suma que la esperanza de la que habla este mito es la falsa esperanza, la vana.

Por su parte, la Guerra de Troya da cuenta de la actitud misógina del mundo griego al responsabilizar a Helena de la contienda.

En cuanto a los dos más grandes filósofos: Platón y Aristóteles sólo puede decirse que no escaparon al horizonte de su tiempo y con su actitud lo convalidaron.

Los romanos continuaron con esta visión y cuando el Imperio oficializó la religión cristiana, la tradición semita dominó Europa occidental y parte del Oriente, pero la situación femenina no mejoró.

En el primer libro del Pentateuco atribuido a Moisés se da cuenta de la creación de los cielos y la tierra, de la noche y el día en el primer día (Génesis 1:5- “Y fue la tarde y la mañana del día primero”).

Pero es en la jornada sexta en que se procede a la creación del hombre como culminación de todo la obra. Una vez dispuesta la escena ( los cielos, la tierra, las aguas) con todos sus aditamentos (los animales de las distintas especies en sus dos géneros) entra el protagonista. En Génesis 1:26- “Hagamos al hombre a nuestra imagen y conforme a nuestra semejanza”, y en 1:27- “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó varón y hembra los creó.” Esta es la primera vez en que se habla de la creación del hombre. Y en ella el varón y la mujer son simultáneos y jerárquicamente iguales. Tienen además el mismo objetivo en el plan de la creación: dominar sobre lo creado (Gén. 1:28- “Sojuzgad y señoread la tierra”).

Esta primera versión igualitaria de la creación se reitera en Gén. 5:1 y 5:2. Curiosamente sin embargo la tradición no la recoge. La mujer no tiene idéntico origen, según la versión popular ni está llamada a gobernar nada.

En Gén. 2:7- “Formó pues Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó a su nariz soplo de vida, y fue el hombre un alma viviente”. Este Dios parece distante del Creador a partir de la nada ( ex nihilo) del capítulo 1.

Estando el hombre en el Edén Dios advierte que “ No es bueno que el hombre esté solo” (Gén. 2:18) y decide proporcionarle ayuda idónea. Entre todos los animales no encuentra ninguno que pueda cumplir con este requisito.

En el cap.:3: 21 y 22 “ Y Dios hizo caer sueño sobre Adán, y se quedó dormido; entonces tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Dios tomó hizo una mujer y trájola al hombre”. Dios adormece a Adán para quitarle un hueso de su costado para hacer a la mujer. Dios se la presenta al hombre, quien dice que ella es carne de su carne, y procede a darle nombre: Issah (varona), porque del Is (varón) fue tomada.

El varón recibe el nombre de Adán , (rojo) por la arcilla con que fue modelado o por la sangre símbolo de la vida. La mujer es denominada en relación con el varón o con el nombre de Eva (madre de todos los mortales) con la posteridad . Eva es una servidora pésima ya que se constituye en una rebelde.





Antes de la creación de la mujer Dios había prohibido a Adán comer del árbol cuyo fruto era el de la sabiduría, del bien y del mal. Y la pena instituida era la muerte (Gén. 2:17). Según las Escrituras Eva no recibe en forma directa el mandato o la prohibición.

La simbiosis cultural hizo que el fruto del árbol de la sabiduría fuese confundido con la manzana de oro con la inscripción “para la más bella”, que Eris (la diosa de la discordia) arrojara al paso de Hera (diosa del hogar), Afrodita ( diosa del amor) y Palas Atenea (diosa de la sabiduría) y que tras el juicio de Paris para elegirla, desembocara en la Guerra de Troya.

Volviendo al ámbito de las Sagradas Escrituras: el relato dice que Eva al probar encontró que el fruto era comestible, agradable y apetecible. Es por eso que también le dio a su marido “el cual comió así como ella” ( Gén. 3:6). A consecuencia de esto advirtieron que estaban desnudos y se vistieron (Gén. 3:7). En el 3:21 Dios hace para Adán y Eva túnicas de pieles como vestidos.

Estas creaturas han desobedecidos y son culpables. Según el esquema de premios y castigos que llega hasta nuestros días, es castigada la conducta que pretende ser desalentada Sobreviene el castigo: la pena capital. La serpiente es condenada a moverse sobre su vientre, y a comer el polvo. Adán a ganarse el pan con el sudor de su frente. Y a Eva está dedicado el Gén. 3:16 , multiplicación de los dolores y las preñeces ; subordinación al deseo del marido y sujeción al dominio del varón.

La mujer ha de ser rebautizada como madre de todos los vivientes, en Gen. 3:20.
Gen. 4:1 “Adán conoció a su mujer Eva”. No es sino hasta después de la expulsión del Edén en que tiene lugar la relación sexual que falsamente se asocia con el pecado original.

El pecado original no es el sexo sino la desobediencia; para los judíos y cristianos y al igual que entre los griegos la transgresión al mandato divino fue condenada.

19 de marzo "Día Internacional del Artesano"




Mucho se ha escrito y se sigue discutiendo sobre los términos arte y artesanía, artista y artesano. Acercamos aquí algunas definiciones, pero más allá de las controversias, decidimos incorporar a nuestro Boletín El Arte de la Esquina, este artículo por el día Internacional del Artesano.

Cronología
- hacia 7000 a. J. C. Invención del telar y del tejido de la lana (Çatal Höyük, Anatolia).
- s. IX Primeras vidrieras, en Alemania
- 950-1200 Fase mimbres de la cultura de los Mogollon (al suroeste de Nuevo México); casas de adobe (ladrillo rudimentario simplemente secado al sol) agrupadas en poblados; inhumación de los muertos con ofrendas (cerámicas) en el subsuelo de las casas
- 1280 El torno empieza a competir con la rueca y el huso
© Larousse / S.E.J.E.R. 2004 © Spes Editorial, S.L. 2004


En el Santoral católico se lo reconoce como "San José Carpintero", que conmemora el oficio de San José, padre terrenal de Jesucristo.



24 de marzo: Día Nacional de la Memoria por la verdad y la justicia

24 de marzo- Argentina



“Es preciso dejar claramente establecido- porque lo requiere la reconstrucción del futuro sobre bases firmes- que es inaceptable pretender justificar el terrorismo de Estado como una suerte de juego de violencias contrapuestas, como si fuera posible buscar una simetría justificatoria en la acción de particulares frente al apartamiento de los fines propios de la Nación y el Estado que son irrenunciables.

Por otra parte el terrorismo de Estado fue desencadenado de manera masiva y sistemática por la Junta militar el 24 de junio de 1976 cuando no existían desafíos estratégicos de seguridad para el statu quo , porque la guerrilla ya había sido derrotada militarmente.

La dictadura se propuso imponer un sistema económico de tipo neoliberal y arrasar con las conquistas sociales de muchas décadas, que la resistencia popular impedía fueran conculcadas. La pedagogía del terror convirtió a los militares golpistas en señores de la vida y la muerte de todos los habitantes del país.
En aplicación de estas políticas, con la finalidad de evitar el resurgimiento de los movimientos políticos sociales, la dictadura hizo desaparecer a 30.000 personas, conforme a la doctrina de seguridad nacional, al servicio del privilegio y de intereses extranacionales.

Marzo de 2006
Secretaría de Derechos Humanos de la Nación


La memoria: León Gieco



María Elena Walsh :"Desventuras en el País Jardín-de-Infantes"


Si alguien quisiera recitar el clásico "Como amado en el amante / uno en otro residía..." por los medios de difusión del País-Jardín, el celador de turno se lo prohibiría, espantado de la palabra amante, mucho más en tan ambiguo sentido.
Imposible alegar que esos versos los escribió el insospechable San Juan de la Cruz y se refieren a Personas de la Santísima Trinidad. Primero, porque el celador no suele tener cara (ni ceca). Segundo, porque el celador no repara en contextos ni significados. Tercero, porque veta palabras a la bartola, conceptos al tuntún y autores porque están en capilla.
Atenuante: como el celador suele ser flexible con el material importado, quizás dejara pasar "por esa única vez" los sublimes versos porque son de un poeta español.
Agravante: en ese caso los vetaría sólo por ser poesía, cosa muy tranquilizadora.
El celador, a quien en adelante llamaremos censor para abreviar, suele mantenerse en el anonimato, salvo un famoso calificador de cine jubilado que alcanzó envidiable grado de notoriedad y adhesión popular.
El censor no exhibe documentos ni obras como exhibimos todos a cada paso. Suele ignorarse su currículum y en que necrópolis se doctoró. Sólo sabemos, por tradición oral, que fue capaz de incinerar La historia del cubismo o las Memorias de (Groucho) Marx. Que su cultura puede ser ancha y ajena como para recordar que Stendhal escribió dos novelas: El rojo y El negro, y que ambas son sospechosas es dato folklórico y nos resultaría temerario atribuírselo.
Tampoco sabemos, salvo excepciones, si trabaja a sueldo, por vocación, porque la vida lo engañó o por mandato de Satanás.
Lo que sí sabemos es que existe desde que tenemos uso de razón y ganas de usarla, y que de un modo u otro sobrevive a todos los gobiernos y renace siempre de sus cenizas, como el Gato Félix. Y que fueron ¡ay! efímeros los períodos en que se mantuvo entre paréntesis.
La mayoría de los autores somos moralistas. Queremos —debemos— denunciar para sanear, informar para corregir, saber para transmitir, analizar para optar. Y decirlo todo con nuestras palabras, que son las del diccionario. Y con nuestras ideas, que son por lo menos las del siglo XX y no las de Khomeini.
El productor-consumidor de cultura necesita saber qué pasa en el mundo, pero sólo accede a libros extranjeros preseleccionados, a un cine mutilado, a noticias veladas, a dramatizaciones mojigatas. Se suscribe entonces a revistas europeas (no son pornográficas pero quién va a probarlo: ¿no son obscenas las láminas de anatomía?) que significativamente el correo no distribuye.
Un autor tiene derecho a comunicarse por los medios de difusión, pero antes de ser convocado se lo busca en una lista como las que consultan las Aduanas, con delincuentes o "desaconsejables". Si tiene la suerte de no figurar entre los réprobos hablará ante un micrófono tan rodeado de testigos temerosos que se sentirá como una nena lumpen a la mesa de Martínez de Hoz: todos la vigilan para que no se vuelque encima la sémola ni pronuncie palabrotas. Y el oyente no sabe por qué su autor preferido tartamudea, vacila y vierte al fin conceptos de sémola chirle y sosa.
Hace tiempo que somos como niños y no podemos decir lo que pensamos o imaginamos. Cuando el censor desaparezca ¡porque alguna vez sucumbirá demolido por una autopista! estaremos decrépitos y sin saber ya qué decir. Habremos olvidado el cómo, el dónde y el cuándo y nos sentaremos en una plaza como la pareja de viejitos del dibujo de Quino que se preguntaban: "¿Nosotros qué éramos...?"
El ubicuo y diligente censor transforma uno de los más lúcidos centros culturales del mundo en un Jardín-de-Infantes fabricador de embelecos que sólo pueden abordar lo pueril, lo procaz, lo frívolo o lo histórico pasado por agua bendita. Ha convertido nuestro llamado ambiente cultural en un pestilente hervidero de sospechas, denuncias, intrigas, presunciones y anatemas. Es, en definitiva, un estafador de energías, un ladrón de nuestro derecho a la imaginación, que debería ser constitucional.
La autora firmante cree haber defendido siempre principios éticos y/o patrióticos en todos los medios en que incursionó. Creyó y cree en la protección de la infancia y por lo tanto en el robustecimiento del núcleo familiar. Pero la autora también y gracias a Dios no es ciega, aunque quieran vendarle los ojos a trompadas, y mira a su alrededor. Mira con amor la realidad de su país, por fea y sucia que parezca a veces, así como una madre ama a su crío con sus llantos, sus sonrisas y su caca (¿se podrá publicar esta palabra?). Y ve multitud de familias ilegalmente desarticuladas porque el divorcio no existe porque no se lo nombra, y viceversa. Ve también a mucha gente que se ama —o se mata y esclaviza, pero eso no importa al censor— fuera de vínculos legales o divinos.
Pero suele estarle vedado referirse a lo que ve sin idealizarlo. Si incursiona en la TV —da lo mismo que sea como espectador, autor o "invitado"— hablará del prêt-à-porter, la nostalgia, el cultivo de begonias. Contemplará a ejemplares enamorados que leen Anteojito en lugar de besarse. Asistirá a debates sobre temas urticantes como el tratamiento del pie de atleta, etcétera.
El público ha respondido a este escamoteo apagando los televisores. En este caso, el que calla —o apaga— no otorga. En otros casos tampoco: el que calla es porque está muerto, generalmente de miedo.
Cuando ya nos creíamos libres de brujos, nuestra cultura parece regida por un conjuro mágico no nombrar para que no exista. A ese orden pertenece la más famosa frase de los últimos tiempos: "La inflación ha muerto" (por lo tanto no existe). Como uno la ve muerta quizás pero cada vez más rozagante, da ganas de sugerirle cariñosamente a su autor, el doctor Zimmermann, que se limite a ser bello y callar.
Sí, la firmante se preocupó por la infancia, pero jamás pensó que iba a vivir en un País-Jardín-de-Infantes. Menos imaginó que ese país podría llegar a parecerse peligrosamente a la España de Franco, si seguimos apañando a sus celadores. Esa triste España donde había que someter a censura previa las letras de canciones, como sucede hoy aquí y nadie denuncia; donde el doblaje de las películas convertía a los amantes en hermanos, legalizando grotescamente el incesto.
Que las autoridades hayan librado una dura guerra contra la subversión y procuren mantener la paz social son hechos unánimemente reconocidos. No sería justo erigirnos a nuestra vez en censores de una tarea que sabernos intrincada y de la que somos beneficiarios. Pero eso ya no justifica que a los honrados sobrevivientes del caos se nos encierre en una escuela de monjas preconciliares, amenazados de caer en penitencia en cualquier momento y sin saber bien por qué.
Es verdad que no toda censura procede "de arriba" sino que, insisto, es un antiguo deporte de amanuenses intermedios. Pero el catonismo oficial favorece —como la humedad a los hongos— la proliferación de meritorios y culposos. Unos recortan y otros se achican. Y entre todos embalsamamos las mustias alas de cóndor de la República.
Nuestra historia —con sus cabezas en picas, sus eternos enconos y sus viejas o recientes guerras civiles— nos ha estigmatizado quizás con una propensión latente represiva-intervecinal que explota al menor estímulo y transforma la convivencia en un perpetuo intercambio de agravios y rencores.
No es ejemplo actual sino intemporal, digamos, el del taxista calvo que "fusilaría a los muchachos de pelo largo". El del culto librero que una vez, al pedirle un libro feminista, me reprochó: "Vamos, no va a ponerse a leer esas cosas..." ("Nena, eso no se toca.") O el del director de una sala que exigió a un distinguido coreógrafo que no incluyera "danza demasiado moderna ni con bailarinas muy desvestidas". ("Nene, eso no se hace.")
Quienes desempeñan la peliaguda misión de gobernarnos, así como desterraron —y agradecemos— aquellas metralletas que nos apuntaban por doquier en razón de bien atendibles medidas de seguridad, deberían aliviar ya la cuarentena que siguen aplicando sobre la madurez de un pueblo (¿se acuerdan del Mundial?) con el pretexto de que la libertad lo sumiría en el libertinaje, la insurrección armada o el marxismo frenético. Y si de aplacar la violencia se trata, ¿por qué no se retacean las series de TV o se sanciona a los conductores que nos convierten en virtuales víctimas y asesinos?
Creo necesario aunque obvio advertir que en las democracias donde la libertad de expresión es absoluta la comunidad no es más viciosa ni la familia está más mutilada ni la juventud más corrompida que bajo los regímenes de exagerado paternalismo. Más bien todo lo contrario. Delito e irregularidad son desgraciadamente productos de nuestra época (y de otras) y se dan en casi todos los países excepto los comunistas. ¿Son ellos nuestro ideal?
Aun la pornografía —que personalmente detesto, en especial la clandestina y la española— y las expresiones llamadas de vanguardia, pasado un primer asalto de curiosidad, son naturalmente relegadas a un gueto: barrios, salas, círculos. Y allí va a buscarlas el adulto cuando tiene ganas, así como va a sintonizar debates sobre temas vigentes durante el horario de protección al menor.
Se supone que, en cuanto el censor desaparezca, los primeros en aprovechar del recreo serán los descomedidos de siempre, que reflotarán una grosera contra-cultura. Pero a la larga resultarían relegados siempre que una debida promoción (que hoy tampoco existe) de los honestos los lleve a ocupar las posiciones más evidentes.
El abuso puede ser controlable mediante una coherente reglamentación, pero es preferible mil veces correr los riesgos que entraña la libertad, por lo mucho de positivo que engendra, que asustamos a priori para ser pobres pero honrados, niños pero atrasados, que no es lo mismo que puros.
En cambio los tortuosos mecanismos que paralizan preventivamente la cultura sí contaminan y achatan a toda la familia social y no sólo le vedan el acceso a las grandes ideas sino que generan fracaso, reyertas e hipocresía... vicios poco recomendables para una familia.
En lugar de presentar certificados de buena conducta o temblar por si figuramos en alguna "lista" creo que deberíamos confesar gandhianamente: sí, somos veinticinco millones de sospechosos de querer pensar por nuestra cuenta, asumir la adultez y actualizamos creativamente, por peligroso que les parezca a bienintencionados guardianes.
Veinticinco millones, sí, porque los niños por fortuna no se salvan del pecado. Aunque se han prohibido libros infantiles, los pequeños monstruos siguen consumiendo historias con madrastras-harpías, brujas que comen niños, hombres que asesinan a siete esposas, padres que abandonan a sus hijos en el bosque, Alicias que viajan bajo tierra sin permiso de mamá. Entonces ellos, como nosotros, corren el riesgo de perder ese "sentido de familia" que se nos quiere inculcar escolarmente... y con interminables avisos de vinos.
Ésta no es una bravuconada, es el anhelo, la súplica de una ciudadana productora-consumidora de cultura. Es un ruego a quienes tienen el honor de gobernarnos (y a sus esposas, que quizás influyan en alguna decisión así como contribuyen al bienestar público con sus admirables tareas benéficas): déjennos crecer. Es la primera condición para preservar la paz, para no fundar otra vez un futuro de adolescentes dementes o estériles.
Como aquella pobre modista negra llamada Rosa Parks, encarcelada por haberse negado a cederle el asiento a un pasajero blanco en un autobús según la obligaba la ley, la autora declararía a quien la acusara de sediciosa: "No soy una revolucionaria, es que estaba muy cansada".
Pero Rosa Parks, en un país y una época (reciente) donde regían tales leyes en materia de "derechos humanos", era adulta y, ayudada por sus hermanos de raza, pudo apelar a otro ámbito de la justicia para derrotar a la larga la opresión y contribuir a desenmascarar al Ku Klux Klan.
Nosotros, pobres niños, a qué justicia apelaremos para desenmascarar a nuestros encapuchados y fascistas espontáneos, para desbaratar listas que vienen de arriba, de abajo y del medio, para derogar fantasmales reglamentos dictados quizás por ignorancia o exceso de celo de sacristanes más papistas que el Papa.
Sólo podemos expresar nuestra impotencia, nuestra santa furia, como los chicos: pataleando y llorando sin que nadie nos haga caso.
La autora "está muy cansada", no por los recortes que haya sufrido porque volverán a crecerle como el pelo y porque de ellos la compensa el infinito privilegio de integrar la honorable familia de sus compatriotas, sino por compartir el peso de la frustración generalizada. Porque es célula de todo un organismo social y no aislada partícula. Porque más que la imagen del país en el exterior le importa y duele el cuerpo de ese país por dentro.
Y porque no es una revolucionaria pero está muy cansada, no se exilia sino que se va a llorar sentada en el cordón de la vereda, con un único consuelo: el de los zonzos. Está rodeada de compañeritos de impecable delantal y conducta sobresaliente (salvo una que otra travesura). De coeficiente aceptable, pero persuadidos a conducirse como retardados y, pese a su corta edad, munidos de anticonceptivos mentales.
Todos tenemos el lápiz roto y una descomunal goma de borrar ya incrustada en el cerebro. Pataleamos y lloramos hasta formar un inmenso río de mocos que va a dar a la mar de lágrimas y sangre que supimos conseguir en esta castigadora tierra.
Clarín, 16 de agosto de 1979.[Reproducido en Desventuras en el País Jardín-de-Infantes, Buenos Aires: Sudamericana, 1993. 13-18. Versión digital preparada por Marina Herbst.]

A 32 años del golpe militar: Selección Elsa Sposaro




















sábado, 1 de marzo de 2008

Boletín Nº 7 El arte de la esquina

El arte de la esquina

Boletín Nº 7
Febrero de 2008




Futbol-León Ferrari



Exposición de León Ferrari en Mar del Plata


02/02/2008 - 24/03/2008


TEATRO AUDITORIUM


Boulevard Marítimo 2280

Inauguración: sábado 2 de febrero a las 20 hs.
Horario: todos los días, de 18 a 24 hs.
ENTRADA LIBRE Y GRATUITA


Con la presencia de León Ferrari, el sábado 2 de febrero a las 20 se inauguró “Heliografías”, una serie de trabajos que el consagrado artista plástico realizó en la década del ochenta durante su residencia en San Pablo, Brasil.
La exposición es una de las actividades del Programa de Exhibiciones Itinerantes, que lleva adelante la Secretaría de Cultura de la Nación, con curaduría del director de Artes Visuales, Andrés Duprat.
Para realizar estas obras, Ferrari elabora la matriz de sus diseños sobre poliéster utilizando elementos de Letraset, que luego reproduce a través de la técnica heliográfica. El resultado es un particular sistema de imágenes múltiples que abordan temas trascendentes de la condición humana: el poder, las jerarquías, la masificación, la uniformidad, la disciplina, el hacinamiento, la explotación, el sometimiento y la desesperanza.

Dice el artista de esta serie: “Las heliografías tienen el aspecto de planos o urbanizaciones con cierta gracia surrealista. También pueden verse, de alguna manera, como una arquitectura de la locura. Quien se enfrenta a estas obras es libre para establecer asociaciones y darles la interpretación que considere más acertada. Mi propia interpretación, que no limita ni excluye otras, es que expresan lo absurdo de la sociedad actual, esa suerte de locura cotidiana necesaria para que todo parezca normal”.
Además, podrá visitarse la muestra “Fotografías” del artista y arquitecto Augusto C. Ferrari, padre de León, que se exhibirá en el mismo Teatro Auditórium.
La exposición presenta un serie de fotografías de modelos posando para sus pinturas y una reproducción del panorama “Messina distrutta”, que documenta el terremoto que afectó a esa ciudad italiana en el año 1908.



Las heliografías


Autopista del Sur- Heliografía-León Ferrari



León Ferrari realiza sus primeros planos heliográficos en San Pablo, ciudad donde se exilia tras el golpe de 1976. Allí encuentra el campo propicio para la experimentación de nuevos lenguajes: incursiona en el arte con fotocopias, el arte postal, y en obras en las que utiliza Letraset y que agrupa en series denominadas Ajedrez, Códigos, Baños y Plantas.
En este contexto, Ferrari realiza sus primeras obras sobre poliéster para ser reproducidas en copias heliográficas. Son especies de planos, estructuras arquitectónicas y situaciones urbanas desarrolladas utilizando como lenguaje el dibujo técnico.
Así, construye obras que exacerban hasta el límite las relaciones humanas. Nudos de autopistas imposibles, rotondas que concentran multitudes, estructuras en las que los usos del automóvil y los peatones están invertidos, organizaciones espaciales contradictorias, construcciones inverosímiles que nos precipitan en un universo de extraña fascinación.
La serie propone, por acumulación, un catálogo de situaciones humanas, una magnífica metáfora de la sociedad global contemporánea. Hay una tensión entre la belleza formal de las imágenes y el duro mensaje que de ellas emana. Las obras oscilan entre la abstracción y la figuración La estructura, la minuciosidad del dibujo, el carácter monocromo de las heliografías y la repetición de los patterns generan composiciones geométricas, tramadas y texturadas, que la proximidad de la mirada va transformando y cargando de sentido.


Sobre León Ferrari


Entrega de los Premios Cultura Nación 2007
La entrega de Premios Cultura Nación 2007 se realizó en el Teatro Presidente Alvear.
El escultor y dibujante León Ferrari agradece sonriente .





Nace en 1920 en la Ciudad de Buenos Aires. En los años cincuenta, trabaja la escultura con diversos materiales: cerámica, yeso, cemento, madera y alambres. En su extensa producción artística, se destacan obras como “Cuadro escrito” (1964), central para el arte conceptual internacional, y “La civilización occidental y cristiana” (1965), montaje de un bombardero norteamericano con un cristo de santería, pieza paradigmática en la tradición de la vanguardia estético-política del arte del siglo XX. Por razones políticas, abandonó el país en 1976 y se radicó en San Pablo, Brasil (1), donde retomó las esculturas metálicas y realizó experiencias con diversas técnicas: fotocopia, arte postal, heliografía, grabado, libro de artista, etc.
Su exposición "Infiernos e idolatrías" (Instituto de Cooperación Iberoamericana, 2000) y su muestra retrospectiva (Centro Cultural Recoleta, 2004) provocaron intensos debates y agresiones por parte de simpatizantes de la Iglesia Católica.Ha realizado una muestra antológica en la Pinacoteca do Estado, en San Pablo, Brasil, en octubre de 2006 y, simultáneamente, en la Bienal de San Pablo.
En 2007, expuso en la Documenta 12, de Kassel, Alemania; en la 6º Bienal del MERCOSUR, en Porto Alegre, Brasil; y en la 52º Exposición Internacional de Arte Bienal de Venecia, Italia, en la que obtuvo el León de Oro de la Bienal.

(1) Al comienzo de la Dictadura Militar en 1976, Ferrari y su familia fueron forzados al exilio en Brasil. Mientras vivían en San Pablo Ferrari trabajó en una serie de esculturas acústicas de metal, creó planos arquitectónicos para ser reproducidos usando heliografía y comenzó a investigar nuevos medios como fotocopiado, mail art y videotexto junto con un grupo de artistas experimentales brasileños. Algunas de estas series de heliografías se presentan en esta exposición.


La heliografía Cidade pertenece a una serie de planos que representan áreas urbanas titulada por el artista Arquitecturas de la Locura, producida cuando Ferrari vivía en San Pablo. Este grupo de arquitecturas subversivas habitadas por personas anónimas mostrando un comportamiento caótico revelan el absurdo de la vida moderna y las complejas relaciones entre la locura y el orden en el escenario urbano. Como en algunos otros trabajos dentro de esta misma serie, Ferrari tituló esta obra en idioma portugués, reflejando el hecho de que fue producida cuando vivía en Brasil y dando evidencia de la particular realidad cultural que lo rodeaba en ese momento.

A pesar de que el plano fue inspirado en San Pablo (con su vasta red de rutas, puentes y cruces entrelazados repletos de filas de tráfico e incontables personas) actúa también como una amplia crítica a los parámetros del orden establecido en los discursos del poder político.

La composición original de este impreso fue armado manualmente con símbolos arquitectónicos y tipos de imprenta. Como con el resto de la serie, esta obra es una reproducción, hecha usando heliografía, una técnica empleada por arquitectos para reproducir los planos maestros. La obra original puede ser multiplicada hasta el infinito reflejando el deseo de Ferrari de brindar acceso ilimitado a sus obras, y de este modo desprenderlas de todo valor material o estatus de obra artística. Con el fin de distribuir estos trabajos, Ferrari plegó cada uno de los planos reproducidos y los envió por correo postal.

Bairro es uno de los mayores planos de la serie Arquitecturas de la locura y contiene una variedad de símbolos y escenarios. Como si el artista estuviera observando la ciudad con una lupa para poder develar información detallada, esta imagen pareciera enfocarse sobre una sección de Cidade.

El trabajo representa una sección de una ciudad imaginaria, enfocando la visión en un barrio. Pareciera la perspectiva de un Dios observando una ciudad de enanos, donde cientos de situaciones imposibles son vistas desde arriba. Este barrio contiene pasillos y habitaciones desplegando fragmentos de vida febril pero incomprensible: habitaciones con camas en el centro son convertidas en lugares de peregrinaje o salas para reuniones corporativas.

Ferrari se inspira en la locura del tránsito de las grandes ciudades para crear una narrativa de penoso caos en Autopista del Sur. Este trabajo toma su título del homónimo cuento del escritor argentino Julio Cortázar, que describe la peculiar circunstancia en que cientos de autos quedan atrapados por meses en un embotellamiento. La crítica y la ironía extraída de la vida urbana contemporánea oculta en este cuento corto están presentes en la construcción visual de su obra, que representa una ruta infinita en forma de espiral comprimida con autos, sin principio ni fin.



Notas para una Estética medieval (Tercera parte)
Arte Románico



por la Lic. Alicia Grela Vázquez


Durante la Edad Media europea se continuó trabajando con los principios estéticos platónicos como contenidos subyacentes. A ellos se les agregó el aporte de culturas tan variadas como la hebrea, la musulmana y la celta entre otras.

Después de Carlomagno, a partir del siglo XI, en Europa occidental se desarrolló el Arte Románico, decididamente influido por las tradiciones grecorromanas y bizantinas. No fue homogéneo. En Inglaterra se lo denominó Normando. En el norte de España, como en Santiago de Compostela, su principal componente era también francesa. En el resto: mozárabe y visigoda.
Todas la variantes tenían un común denominador: eran funcionales. No distinguían para entonces entre artesano y artista. A quien ejecutaba una obra sólo le correspondía el dominio de la técnica: ars. La Iglesia determinaba el tema.

La Arquitectura tuvo su máxima expresión en la construcción de iglesias y conventos que aumentaron en número y calidad. La planta basilical tenía los trazos de una cruz latina con un campanario encima. La luz en estos edificios era escasa.




Catedral de Santiago de Compostela
España


Las esculturas eran monumentos públicos exhibidos en calles y plazas. Sus promotores: la Iglesia y los señores feudales que los encargaban y pagaban por ellos. Pero los centros de creación eran los monasterios.


Las fachadas y cornisas, pilares y capiteles eran profusamente decorados con esculturas. Primero fueron cintas entrelazadas con motivos geométricos y más tarde figuras de animales o escenas históricas de la vida de los santos, por ejemplo, para servir de enseñanza a los fieles. El sínodo de Arras en 1025, formuló explícitamente el uso de imágenes para “la edificación del ignorante”.





Catedral de Santiago de Composela-Detalle


El arte ornamental tuvo las más variadas manifestaciones. Entre ellas: la Pintura, las Miniaturas y las Ilustraciones. Allí se reconoce el aporte de dos escuelas: una en el noreste, con influencia anglosajona y en el sur otra, con impronta española y árabe.

Las pinturas murales que decoraban las iglesias románicas han desaparecido casi todas. Las pocas que quedan son nobles y sencillas, como en San Savin.
El vitral (el arte de la vidriera) tenía en el siglo XII colores hermosos, con fondos azules o rojos, cubiertos de adornos. Los temas aparecían encerrados en medallones.


Vitral románico en la Abadía de Cluny



La orfebrería era también de carácter fundamentalmente religioso, expresado en filigranas soldadas, engarzadas en relicarios, vasos litúrgicos, báculos, incensarios, antorchas y cálices.
Los marfiles y los tejidos seguían los modelos bizantinos. El mobiliario constaba de varias piezas, entre ellas las más comunes eran los cofres de madera, esculpidos y con adornos de metal. También eran muy usuales los taburetes en forma de “X” de inspiración romana.
A fines del siglo XII surgieron otros patrocinios: los comerciantes enriquecidos quienes se sumaron a los nobles y al clero. Los burgueses pretendieron que las obras de arte mostraran su éxito. Con esto comenzó la secularización y desacralización del Arte. Los principios del hedonismo estaban allí para desarrollarse en el período siguiente.





El café literario


Presentación y selección de Elsa Sposaro


¿Qué es un Café Literario?


Café, o establecimiento de comidas y bebidas en general, utilizado por escritores , artistas y bohemios para reunirse habitualmente a discutir sobre arte y literatura. En cada ciudad algunos de estos establecimientos han sobresalido por haber acogido a literatos famosos.
El café como local siempre ha sido una institución muy española. Se decía que el café era el punto de cita con la vida pública. Son muchos críticos los que afirman que el tiempo del café se ha ido pasando y la función que tenían estos establecimientos se ha ido difuminando. No obstante, no es del todo cierto, ya que no se ha difuminado su función, sino que ha sufrido una evolución acorde con la sociedad marcada por el paso del tiempo.



Café Tortoni- Buenos Aires-Argentina


Se dice que fue W. Shakespeare el primero que formó lo que se podría denominar un café: el llamado To-club. En España se asimila la idea del café con entusiasmo en el siglo XVIII y la sociedad española acude a él con regularidad y le entrega bastantes horas de su vida. El intelectual de la época se acoge a la institución nacional del café y va forjando el patrón de la tertulia literaria española.
En muchas obras de la literatura española está presente el espacio del café literario y a partir de las cuales, se puede conocer la función de los mismos. Por ejemplo en la obra La comedia nueva o el café, de Leandro Fernández de Moratín, se observa tanto las características físicas que presenta el café como las actividades que se llevan a cabo. También la novela La Fontana de Oro, de Benito Pérez Galdós, se desarrolla principalmente en un café. Pertenece al realismo español y, en especial, al grupo de novelas de Galdós en las que enfrentó el mundo tradicional, católico e intransigente con el progresista, respetuoso y liberal, que sucumbe ante el fanatismo del primero. Este grupo de novelas reflejan el ambiente y la sociedad madrileña con minucioso detalle y se describe en ella la aristocracia, la clase media y los tipos marginales. Estos lugares tenían muy presentes la cultura y el arte y asumían dos vertientes según su carácter. En el café que aparece en la obra de Moratín, La comedia nueva o el café, nos encontramos ante un espacio de carácter literario, aunque también aparezca algún resquicio del carácter político de estos lugares por servir de portador de noticias. La comedia de Moratín ofrece un retrato fiel a esos cafés de la época. Por el contrario, en la obra de Galdós, La Fontana de Oro, nos encontramos con un café que cuenta con un carácter casi exclusivamente político.
En la obra de Moratín nos encontramos con una escasa descripción del espacio y dado que nos encontramos ante una comedia es normal y esperable que aparezcan pequeñas descripciones o sugerencias del decorado del espacio en que se desarrolla la acción de la obra para su representación. Y siendo el punto opuesto, en la obra de Galdós el espacio del café se nos presenta a través de extensas y a su vez magníficas descripciones que nos ayudan a forjarnos una idea de cómo era el aspecto físico de estos lugares y también las funciones que se le atribuían. Cabe resaltar que en La Fontana de Oro, Galdós no recrea una realidad empírica de la época en que se sitúa la acción de la novela sino que el autor realiza una interpretación histórica y narrativa. Esta obra se sitúa en una época en la que el esfuerzo de la burguesía por adueñarse del poder, la inestabilidad política, el paso de una sociedad rural a una urbana, la industrialización y la lucha de clases, produjeron en la España de la segunda mitad del siglo XIX grandes tensiones. Los escritores, entre los que se encuentra Galdós, encontraron en la sociedad un gran filón para sus narraciones y volvieron a poner en primer plano un género literario que había quedado en una total decadencia desde finales del siglo XVIII: la novela.
Resulta de gran importancia destacar el papel que han jugado estos lugares a la hora de dar un pequeño empujón a la carrera de muchos de los literatos españoles más importantes. Nuestro país ha producido excelentes intelectuales de café y primeras figuras de nuestra literatura obtuvieron la inspiración en estos lugares que les proporcionaban soledad, meditación, tertulia, etc. Ejemplo de esto son los propios autores de las obras que hemos citado: Moratín y Galdós; y otros escritores como: Larra, Cadalso, Espronceda, Gómez de la Serna o Camilo José Cela.
¿Y en nuestros días qué función tienen los cafés? La respuesta es la misma que hace un par de siglos: la función es la de socializar. Actualmente, en las cafeterías podemos encontrar la prensa, al igual que ocurría ya en el siglo XVIII para que los clientes puedan estar informados de la realidad política y cultural. Es verdad que hoy en día también se informa al cliente mediante otras vías nuevas que antes no existían, como por ejemplo la radio o la televisión. Además, hay que añadir un subtipo de cafés que ha surgido hace unos años, los ciber-cafés, donde se tiene acceso a Internet y se obtiene información de forma rápida.

Los cafés eran lugares de ocio y siguen siéndolo. La diferencia reside en el cambio que se ha producido en la forma de divertirse de la sociedad. No obstante, a los cafés se sigue acudiendo para charlar, para comentar noticias y, sobre todo, para tomar café.
ROSA MARCELA GALLEGO REYES es licenciada en Filología Hispánica y en Lingúística
Algunos de los cafés literarios más conocidos en el mundo fueron:



BARCELONA:Casa Leopoldo, Salambó, Restaurant de les Set Portes,
BUENOS AIRES:Confitería Querandí, La Ideal, Las Violetas, Tortoni, Confitería del Molino,
LIMA:Café Concert, Bodegones, Viena, Versailles, Café-bar Palermo, Chino-Chino, El Hueco de la Pared y el Bar Zela,
LISBOA:Nicola , Botequim das Parras, Café Chiado, Martinho da Arcada, A Brasileira, Herminius, Gelo, Chave d'Ouro, Portugal, Palladium, Vá-Vá, Casa Havaneza, Paulistaria y Montecarlo.
MADRID:El Colonial, Fornos, Café de Oriente, la Flor y Nata, el Café de Pombo, Café de Levante, Correo, Castilla, Hungaria, León de Oro, Pelayo, Las cuevas de Sésamo, y el Café Gijón.
MEXICO:París, Fornos, Papagayo, El Latino, y el El Tupinamba.
PARIS:Le Grand Véfour, Tortoni, Le Procope, La Coupole, Aux Deux Magots, Lapérouse, Polidor, Flore, De Lipp, La Closerie des Lilas, Drouant y Le Train Bleu.



Cómo ir a un museo o a una muestra de arte



Cómo ir a un museo o a una muestra de arte es un hecho cultural a los cuales pocos acuden, ahora que tan de moda están las Gallery Nights -y por compromiso o quizá por curiosidad usted decide concurrir-, me he tomado la molestia de entregarle a continuación unos consejos. La finalidad es evitar que haga papelones para no quedar como un desubicado y parecer (aunque sea de lejos) una persona ilustrada.

1- Trate de ir más o menos desprolijo o sucio, con un libro en la mano y anteojos extraños, quizás lo confundan con un artista.


2- No lleve puesto el jogging completo de Chacarita Jrs.


3- Es conveniente no colarse y descarte correr por los pasillos o patinar sobre el piso encerado.


4- No es fino tomarse cuatro tintos al hilo en una vernissage.


5- Si va solo párese frente a un cuadro y mírelo durante quince minutos sin moverse, luego de un paso al costado y apoyando su mano en el mentón quédese 13 minutos más.


6- Comente con la persona que tiene al lado usando frases como: transmite poesía, velo de misterio, uso del color (guarda si la obra es en blanco y negro), delicado equilibrio, extraña trama o fina textura.


7- No está bien visto que pele mandarinas mientras visita un museo y mucho menos tirar la cáscara en el piso.


8- Nunca se acerque a mirar la firma del autor, se sobreentiende que usted lo sabe aunque no tenga ni la más mínima idea.


9- Rehuya a la frase: “Está buena esta pinturita” o la consabida: “Esa pavada la hago yo también”.


10- Ante una naturaleza muerta jamás diga: “Me vino ganas de comer ensalada de fruta, me vino” y ante un desnudo femenino obvie el comentario: “¡Esta sí que tiene toda la naturaleza viva!”.


11- Si ve algo grande, que no entiende qué es y no cuelga de una pared, diga bien fuerte y convencido: “Fantástica esta instalación”(ojo, asegúrese que lo que está mirando no sea una aspiradora moderna).


12- Si observa un artefacto suspendido que parece un matafuego,warning con el comentario.. . puede ser realmente un matafuego.


13- Definitivamente desestime que Murillo se hizo famoso por las camperas de cuero.


14- Nunca se saque una foto parado al lado del David de Miguel Ángel con risita picaresca y su mano en alto mostrando dos centímetros de distancia entre el índice y el pulgar.


15- No insista, Rembrandt no nos dejó afuera del mundial 98 en el último minuto.


16- Los que exponen son pintores, artistas plásticos o escultores, nunca los mencione como:“Estos vagos a los que no les gusta laburar”… aunque sea cierto.


Diario Clarín, 28/03/2007