lunes 2 de noviembre de 2009

El arte de la esquina

Boletín Nº 28 – Año III
Noviembre 2009


Diego Velázquez -Aguador


SUMARIO

La Estética del Barroco (Cuarta Parte)

Literatura Barroca religiosa:

-Fray Luis de León

-San Juan de la Cruz

-Santa Teresa de Ávila




La Estética del Barroco (Cuarta Parte)

Pintura

Por Alicia Grela Vázquez

La característica principal de la pintura barroca es su retorno a la vida. Formalmente introduce la composición en diagonal, la perspectiva aérea (espacial) y el claroscuro.

Es el complemento lujoso de la Arquitectura. Sin embargo, la Pintura mural no es la más frecuente, sino el retrato. En esta etapa éste es el exponente pictórico por antonomasia. Comienza a pintarse el "rittrato caricato" origen de la caricatura.

Con este movimiento cada país muestra lo mejor de sí. En Italia sus máximos representantes son Caravaggio y Doménico Zampiori (Dominiquino).

Caravaggio es un creador individualista, temperamental y honesto, cuyo legado trasciende a su época. Impone el claroscuro: el fuerte contraste entre luz y sombra. Pinta lo cotidiano, no lo ideal, lo religioso pagano y cristiano.


Caravaggio - Crucifixión de San Pedro



Caravaggio - Dionisos y Ariadna

En España el Barroco coincide con el Siglo de Oro de la cultura y el deterioro del poder de los Austrias. Muestra la exaltación del ascetismo y la meditación, tanto en la Península como en sus dominios de ultramar. Es por su dilatada extensión en el espacio que recibe influencias regionales diversas.

Ribalta cronológicamente fue el primer gran pintor del Barroco español. Comienza como Manierista (al estilo de Miguel Ángel) y refleja un naturalismo tenebroso al adoptar una temática piadosa.


Ribalta - Fresco de la Capilla de Corpus Chriti


Ribalta - Cristo abrazando a San Bernardo


Ribera, por su parte, representa en sus motivos religiosos la combinación del realismo español con el claroscuro italiano.



Ribera - Santa María Magdalena


En el siglo XVII el Barroco alcanza la cumbre con la popularidad de Velázquez, Zurbarán y Murillo. La técnica del primero, caballero de la Orden de Santiago, es perfecta en todos los géneros.

Velázquez - Cristo



Velázquez - La rendición de Breda


Velázquez - Felipe IV




Velázquez - Las Meninas







Zurbarán es el máximo representante de la Pintura religiosa española, como lo muestra La Adoración de los Pastores, aunque se distingue en la producción de Naturalezas Muertas.


Zurbarán -La Adoración de los Pastores

Zurbarán - Still Life con Limones, Naranjas y Rosa. 1633
Óleo sobre tela. Norton Simon Museum of Art, Pasadena



Zurbarán - Bodegón


Murillo, el mayor exponente de la Escultura sevillana, es famoso en toda Europa como pintor religioso. Usa colores claros para temáticas más luminosas.


Murillo - El casamiento de la Virgen

Murillo - Mujeres en la ventana


Murillo - Niños comiendo melón y uvas

El Greco (Doménico Theotocópulos) vive en Creta la tradición del Arte Bizantino. Luego en Venecia aprende a orquestar el color. En Roma adopta la técnica que explota en España para recrear una atmósfera religiosa.

Por sus exageraciones es tenido por Manierista, pero en realidad éstas sólo reflejan sus propios sentimientos y condiciones.

El afán espiritual se expresa en figuras alargadas y esbeltas. Pese a su fuerza casi no impacta en los artistas que le suceden.


El Greco - Espolio



El Greco - El entierro del Conde Orgaz


Así como el Renacimiento pasa a ser manierista, sin solución de continuidad llega al Barroco y éste desemboca en el Rococó. Esto sucede cuando el Barroco pierde su expresión patética o la disminuye.



Literatura Barroca religiosa

Fray Luis de León




¡Qué descansada vida

la del que huye el mundanal rüido

y sigue la escondida

senda, por donde han ido

los pocos sabios

que en el mundo han sido!

De la Oda I Vida Retirada


(1527-1591)Luis de León nació en Belmonte, provincia de Cuenca (España), de familia rica e influyente; su padre ejerció como abogado y más tarde como juez, siendo tíos suyos catedrático de derecho canónico el uno y abogado en la corte real el otro. Entre sus antepasados contábanse algunos conversos, es decir, judíos que se habían convertido, de buen o mal grado, a la fe católica. Hacia 1541 ó 1542 Luis ingresa en la orden de los agustinos, doctorándose más tarde en teología. Entre sus profesores estuvieron Melchor Cano y Domingo de Soto. En 1561 compite por una cátedra vacante de teología en Salamanca, ganando el puesto al desplegar su enorme talento.

En marzo de 1572 fue detenido por la Inquisición y encarcelado en los calabozos que en Valladolid tenía el Santo Oficio. Los cargos que había contra él tenían que ver con su predilección por la Biblia hebraica en lugar de la Vulgata y la traducción al castellano que había realizado del libro del Cantar de los Cantares. En una época en la que en España se vive una auténtica caza de brujas ante las temidas desviaciones de los protestantes y otros grupos heréticos, es fácil que un personaje con los antecedentes y características de fray Luis sea punto de mira del terrible tribunal. Añádase a esto las envidias y rivalidades existentes entre dominicos y agustinos, unido a la inteligencia de fray Luis, y tendremos todos los ingredientes necesarios para que caiga bajo sospecha. El proceso de la Inquisición contra fray Luis ha llegado hasta nosotros y aquí van algunas frases de los cargos que se le imputaban: 'En la ciudad de Salamanca a diez y siete días del mes de diciembre de mill e quinientos e setenta e un años, ante el muy magnífico e muy Rdo. señor maestro Francisco Sancho, comisario deste Santo Oficio... paresció siendo llamado el muy reverendo padre fray Bartolomé de Medina, maestro en santa theologia, en la Universidad de Salamanca... y entre las cosas que testificó en su dicho, dijo e declaró contra el maestro fray Luis de León lo siguiente... Item declaró que sabe anda en lengua vulgar el libro de los Cánticos de Salomón, compuesto por el muy Rdo. padre maestro fray Luis de León, porque lo ha leído este declarante. Item declaró que en esta Universidad algunos maestros, señaladamente Grajal y Martínez, y fray Luis de León, en sus paresceres y disputas quitan alguna autoridad a la edición de la Vulgata, diciendo que se puede hacer otra mejor y que tiene hartas falsedades...'

Durante cinco años fray Luis permanece aislado en una celda de la Inquisición sin saber quién le acusa y, durante algún tiempo, de qué se le acusa. No obstante, será en la cárcel donde escribirá algunos de sus mejores y más famosos poemas, como aquel que comienza:


Aquí la envidia y la mentira

me tuvieron encerrado.

Dichoso el humilde estado

del sabio que se retira

de aqueste mundo malvado,

y con pobre mesa y casa

en el campo deleitoso

con sólo Dios se compasa,

y a solas su vida pasa,

ni envidiado ni envidioso.



Sin embargo, en 1576 sale libre del proceso con más vigor y energía moral que antes, si bien su salud queda quebrantada. Famosa se ha hecho la frase de su vuelta a la cátedra de Salamanca con aquel: 'Decíamos ayer...' que indica su triunfo interior contra la maldad de sus enemigos.Tras obtener la cátedra de Sagrada Escritura en 1580 y ser elegido provincial de su orden en Castilla muere en Madrigal de las Altas Torres. La labor de traducción bíblica de fray Luis se centra en el Cantar de los Cantares, como ya hemos dicho, pero también en el libro de Job y en algunos Salmos. Nótese que son todo libros sapienciales y compuestos en su forma original en poesía. Aquí es donde se aprecia el alma a la vez poética y espiritual de fray Luis, que es un enamorado de la Sagrada Escritura y de la poesía.Con su conocimiento del hebreo, fray Luis explora el campo semántico de las palabras para verter al castellano el espíritu original de los textos antiguos. Su intención es facilitar el conocimiento de los textos sagrados con el deseo de alcanzar "el bien de los demás y la verdad pura". La fidelidad al texto hebreo en su traducción la describe así en el prólogo:


"Lo que yo hago en esto son dos cosas: la una es volver en nuestra lengua, palabra por palabra, el texto de este libro; en la segunda declaro con brevedad no cada palabra por sí, sino los pasos donde se ofrece alguna oscuridad en la letra, a fin que quede claro su sentido así en la corteza y sobrehaz, poniendo al principio el capítulo todo entero, y después de él su declaración. Acerca de lo primero procuré conformarme cuanto pude con el original hebreo, cotejando juntamente todas las traducciones griegas y latinas que de él hay, que son muchas, y pretendí que respondiese esta interpretación con el original, no sólo en las sentencias y palabras, sino aun en el concierto y aire de ellas, imitando sus figuras y maneras de hablar cuanto es posible a nuestra lengua, que, a la verdad, responde con la hebrea en muchas cosas."

A la Magdalena

Las manos que la muerte a tantos dieron

veslas en tu servicio diligentes;

mis ojos tus pies bañen hechos fuentes,

que de mortal Amor dos fraguas fueron.

Límpiente mis cabellos, que truxeron

de sí colgadas infinitas gentes;

mira a tus pies rendidas y obedientes

las gracias a quien tantos se rindieron.

Los pechos más que piedra endurecidos

vencí, ¿y no venceré tu gran clemencia?,

decía al buen Jesús la Magdalena.

¡Oh misterios del cielo nunca oídos!

Que da salud lo que antes dio dolencia,

y absuelve Amor a la que Amor condena.



San Juan de la Cruz




¿A dónde te escondiste,

Amado, y me dejaste con gemido?

Como el ciervo huiste,

habiéndome herido;

salí tras ti clamando, y ya eras ido


Del Cántico Espiritual



Su verdadero nombre era Juan de Yepes y nació el 24 de junio de 1542 en Fontiveros, pequeño pueblo abulense perteneciente a Castilla y León, una comunidad autónoma de España.Murió su padre cuando Juan tenía seis años; a los nueve años, se trasladó con su madre al abulense pueblo de Medina del Campo, en donde a los 17 años, ingresa en un colegio de jesuitas para estudiar humanidades.

El año 1563 toma los hábitos de la orden religiosa Carmelita, adoptando el nuevo nombre de fray Juan de san Matías; al año siguiente se traslada a Salamanca para cursar estudios de teología en su célebre universidad. En el año 1567 es ordenado sacerdote, y adopta el nuevo y definitivo nombre de Juan de la Cruz. Su ilustre paisana de Ávila, Teresa de Jesús, trabó gran amistad con él y le integró en el movimiento de la reforma carmelita que ella había iniciado.

En 1568 Juan de la Cruz fundó el primer convento de Carmelitas Descalzos, los cuales practicaban a ultranza la contemplación y la austeridad. Unos años después, 1577, sus intentos reformistas de las órdenes monásticas, le llevaron a sufrir 9 meses de dura prisión en un convento de Toledo, acusado de apóstata.

De su cautiverio en aquella cárcel-convento de Toledo, nace la composición de su obra cumbre: "Cántico espiritual". En otras poesías se puede llegar a entrever en lenguaje subliminal, el relato que hace de su astuta y sorprendente huida en la madrugada del 15 de agosto de 1578, estando la fortaleza sobre un peligroso acantilado sobre el Tajo profundo que ciñe a Toledo.Para huir de la prisión conventual toledana, contó con las influencias que ejerció su paisana Teresa de Jesús, ante la duquesa de Alba.

Con su huida dio en refugiarse en un convento de Jaén y continuó con la reforma carmelitana, fundando varios conventos por Andalucía. En esta región llegó a ser nombrado Vicario Provincial de la orden de Carmelitas Descalzos; pero el buen Juan siguió con su obstinación de la reforma, lo que le llevó a enfrentamientos con la jerarquía religiosa y a sufrir nueva prisión en el convento de la Peñuela, en plena Sierra Morena, en donde culminó la escritura de sus principales obras literarias.

Cuando por fin es excarcelado y se dispone a cumplir con el traslado que se le impone a América, el 14 de diciembre de 1591, muere a la edad de 49 años.135 años después, es elevado a la categoría de santo, por la iglesia católica. La obra poética de san Juan de la Cruz está inspirada en un profundo sentimiento religioso.

A decir de algunos de sus biógrafos, su poesía en general tiene un estilo similar al bíblico "Cantar de los cantares" atribuido a Salomón. Nuestro poeta era un gran conocedor de la Biblia y de la filosofía aristotélica y platónica; también su obra nos trae aromas de las Églogas del poeta toledano Garcilaso de la Vega, muy impregnadas de un cultismo italianizante.

El estilo poético que imprime a su célebre "Cántico" (que algunos denominan "Cántico espiritual"), tiene un gran ritmo y musicalidad; compuesto a base de liras -estrofa ideada por Garcilaso- en las que mezcla y alterna versos heptasílabos y endecasílabos.

Toda la obra de san Juan de la Cruz está impregnada de un gran misticismo simbolista; también rezuma un típico estilo de la poesía bucólica y pastoril.Hay quien afirma que su obra poética está cargada de una encriptada sensualidad e incluso de cierto erotismo. Son parecidas apreciaciones a las que algunos estudiosos creen adivinar en los textos bíblicos ya mencionados.Sus obras en verso, además del Cántico ya citado y descrito, son: "Noche oscura"; "Llama de amor viva"; y un conjunto de poemas menores entre los que destaca "El pastorcico".


Un pastorcico solo está penando,

ajeno de placer y de contento,

y en su pastora puesto el pensamiento,

y el pecho de amor muy lastimado.

No llora por haberle amor llagado,

que no le pena verse así afligido,

aunque en el corazón está herido;

mas llora por pensar que está olvidado.


Que sólo se pensar que está olvidado

de su bella pastora, con gran pena

se deja maltratar en tierra ajena,

el pecho del amor muy lastimado.


Y dice el pastorcico: ¡Ay, desdichado

de aquel que de mi amor ha hecho ausencia,

y no quiere gozar la mi presencia,

y el pecho por su amor muy lastimado!


Y a cabo de un gran rato se ha encumbrado

sobre un árbol, do abrió sus brazos bellos,

y muerto se ha quedado, asido de ellos,

el pecho del amor muy lastimado.




Santa Teresa de Ávila




Teresa Sánchez Cepeda Dávila y Ahumada, nació en Ávila, Castilla la Vieja, el 28 de marzo de 1515; y murió en Alba de Tormes, el 4 de octubre de 1582. Fue el tercer hijo de Don Alonso Sánchez de Cepeda, con su segunda esposa, doña Beatriz Dávila y Ahumada, la cual murió cuando la santa tenía catorce años de edad.

Teresa fue criada por su piadoso padre, que era amante de libros serios, y por una tierna y piadosa madre. Después de su muerte y del matrimonio de su hermana mayor, Teresa fue enviada a las monjas Agustinas en Ávila para ser educada, teniendo que abandonarlas luego de dieciocho meses, debido a una enfermedad, permaneciendo durante unos años con su padre, y en algunas ocasiones, con otros parientes.

En una de estas ocasiones, su tío la relacionó con las Cartas de San Jerónimo, las que hicieron se decida por la vida religiosa, pero no tanto debido a una atracción hacia ella, sino por el deseo de escoger el camino más seguro. Al no obtener el consentimiento de su padre, en noviembre de 1535, abandona en secreto la casa paterna, ingresando en el Convento Carmelita de la Encarnación, en Ávila, el cual contaba en ese entonces con 140 monjas. El dejar a su familia la causó gran dolor, el cual comparaba luego con el que se siente por la muerte. Sin embargo, finalmente su padre cedió y Teresa tomó el hábito.

Después de su profesión -al año siguiente-, ella enfermó gravemente, teniendo que soportar una larga convalecencia, la cual, unida a los torpes tratamientos médicos, la dejaron reducida a un estado más calamitoso, e incluso, después de su parcial recuperación, gracias a la intercesión de San José, su salud siempre fue pobre.

Durante estos años de sufrimientos empezó la práctica de la oración mental, pero, temiendo que las conversaciones sobre temas mundanos que realizaba con algunos parientes que visitaban con frecuencia el convento la hicieran indigna de las gracias que Dios le concedía por medio de la oración, abandonó esta práctica, hasta que fue influenciada primero por los dominicos y luego por los jesuitas. Entretanto, Dios había empezado a visitarla con "visiones intelectuales y locuciones", en las que sus sentidos no eran para nada afectados, pues veía las imágenes y escuchaba las palabras en su mente, también la alentaba y fortalecía para poder sobrellevar sus pruebas, reprendía por su falta de fe, y consolaba en sus problema.

Incapaz de reconciliar estas gracias recibidas con sus defectos, los cuales su delicada conciencia le hacía ver como grandes faltas, recurrió no sólo a los confesores más espirituales que encontraba, sino también a algunos santos laicos, los cuales, al no saber que los relatos que ella les hacia de sus pecados eran bastante exagerados, creyeron que eran obra del maligno. Cuanto más ella luchaba por rechazarlos, tanto más Dios obraba maravillosamente en su alma.

Toda la ciudad de Ávila vivía inquieta a causa de los informes acerca de las visiones de esta monja. Se le pidió a San Francisco de Borja y San Pedro de Alcántara, y después a varios dominicos (particularmente a Pedro Ibáñez y a Domingo Bañez), jesuitas, y a otros religiosos y sacerdotes seculares, discernir la obra de Dios y guiarla por un camino seguro.

Los relatos contenidos en su "Autobiografía" (terminada en 1565, una versión más temprana se ha perdido), en las "Relaciones", y en el "Castillo Interior" acerca de su vida espiritual conforman una de las biografías espirituales más importantes, comparadas sólo con las "Confesiones de San Agustín". A este periodo también pertenecen las extraordinarias manifestaciones, como la transverberación del corazón que experimentó, sus desposorios espirituales, y su matrimonio místico.

Una visión en la que vio el lugar en el infierno que le era destinado si no fuera fiel a las gracias recibidas, hizo que se determinara a llevar una vida más perfecta. Después de muchos problemas y oposiciones, Santa Teresa fundó el convento de Monjas de Carmelitas Descalzas de la Antigua Observancia de la Regla de San José de Ávila (24 de agosto de 1562), y, después de seis meses, obtuvo el permiso para poder residir en él. Cuatro años después, recibió la visita de Juan Bautista Rubeo (Rossi), el General de los Carmelitas, quién no sólo aprobó lo que ella había hecho, sino que además le dio licencia para fundar otros conventos, tanto de frailes como de monjas. Casi de inmediato, fundó un convento de monjas en Medina del Campo (1567), Malagón y Valladolid (1568), Toledo y Pastrana (1569), Salamanca (1570), Alba de Tormes (1571), Segovia (1574), Beas y Sevilla (1575), y Caravaca (1576).

En el "Libro de las Fundaciones", ella relata la historia de estos conventos, los cuales, en su mayoría, fueron fundados a pesar de existir grandes oposiciones, pero con la ayuda manifiesta del cielo. Por todas partes ella encontraba almas generosas que querían abrazar las austeridades de la regla primitiva del Carmelo. Luego de conocer a Antonio de Heredia, prior de Medina, y a San Juan de la Cruz (q.v.), empezó su reforma de los frailes (28 de noviembre de 1568), los primeros conventos fueron los de Duruelo (1568), Pastrana (1569), Mancera, y Alcalá de Henares (1570).

Una nueva época se dio inicio con la entrada en religión de Jerónimo Gracián, ya que a este importante hombre, el nuncio, al poco tiempo, le dio el cargo de Visitador Apostólico de los frailes y monjas carmelitas de la estricta observancia de Andalucía, y como tal, se consideró con el derecho a oponerse a las restricciones dadas por el general y el capítulo general. A la muerte del nuncio y con la llegada de su sucesor, empezó una gran tormenta sobre Santa Teresa y su obra, la que duró cuatro años y pareció sería el final de la naciente reforma. Los hechos de esta persecución están bien descritos en sus cartas. La tormenta al fin pasó y la provincia de carmelitas descalzos, contando con el apoyo de Felipe II, fue aprobada y canónicamente establecida el 22 de junio de 1580.

Santa Teresa, estando ya anciana y con la salud resquebrajada, realizó más fundaciones, en Villanueva del la Jara y Palencia (1580), Soria (1581), Granada (a través de su asistenta la Beata Ana de Jesús), y Burgos (1582). Ella abandonó este último lugar a finales de julio, y, deteniéndose en Palencia, Valladolid, y en Medina del Campo, llegó a Alba de Tormes en septiembre, soportando grandes sufrimientos corporales. Al poco tiempo tuvo que guardar cama, falleciendo el 4 de octubre de 1582.

El día siguiente, debido a la reforma del calendario, debía de ser considerado 15 de octubre. Después de algunos años su cuerpo fue trasladado a Ávila, pero luego fue nuevamente trasladado Alba, en donde todavía se conserva incorrupto. Su corazón, el cual muestra las marcas de la transverberación, está también expuesto para ser venerado por los creyentes. Ella fue beatificada en 1614, y canonizada en 1622 por el Papa Gregorio XV, su fiesta fue fijada en el día 15 octubre.

El lugar de Santa Teresa entre los escritores de teología mística no tiene comparación. En sus escritos sobre este tema, narra sus experiencias personales, las cuales, gracias a una visión profunda y a un don analítico, explica con claridad. El substrato tomista puede remontarse a la influencia de sus confesores y directores, muchos de los cuales pertenecían a la orden dominica. Ella no tuvo ninguna intención de fundar una escuela, en el sentido literal del término, y no existe vestigio alguno en sus escritos de algún tipo de influencia del Areopagita, ni de las escuelas de mística patrística o escolástica, como se puede ver entre otros, en los místicos dominicos alemanes. Ella es intensamente personal, su sistema va exactamente hasta donde sus experiencias llegan, no dando un paso más allá.

Una última palabra debe ser agregada sobre la ortografía de su nombre. Últimamente se ha puesto de moda escribir su nombre Teresa o Teresia, sin "h", no sólo en español e italiano, en los que la "h" no tiene sentido, sino también en francés, alemán, y latín, los cuales deberían conservar la ortografía etimológica. Como se deriva de un nombre griego, Tharasia, la santa esposa de San Paulino de Nola, en alemán y latín debe escribirse Theresia, y Thérèse, en francés.

Benedict Zimmerman


JHS

"Díjome quien me mandó escribir, que como estas monjas de estos monesterios de Nuestra Señora del Carmen tienen necesidad de quien algunas dudas de oración las declare, y que le parecía que mejor se entienden el lenguaje unas mijeres de otras, y con el amor que me tienen les haría más al caso lo que yo les dijese, tiene entendido, por esta causa, será de alguna importancia si se acierta a decir alguna cosa, y por esta causa iré hablando con ellas en lo que escribiré; y porque parece desatino pensar que puede hacer al caso a otras personas, harta merced me hará Nuestro Señor si a algunas dellas se aprovechare para alabarle algún poquito"

De "Las Moradas"

domingo 18 de octubre de 2009

El arte de la esquina

Boletín Mensual Nº 27 – Año III
Octubre 2009



Mercedes Sosa "La Negra"


SUMARIO
La Estética del Barroco: (Tercera Parte):Escultura
Don Pedro Calderón de la Barca
Primer año Hartista
Cantora la Negra, por siempre




La Estética del Barroco: Escultura
Lic. Alicia Grela Vázquez


La Estética barroca en Escultura adopta formas dinámicas y muchas veces distorsionadas. Conserva el modo vigoroso de Miguel Ángel y copia en la figura humana la forma artificiosa en la postura con ademanes teatrales.

La Arquitectura demanda obras que adornen las construcciones, tanto en el interior como en el exterior de las mismas. Es así que la escultura aprovecha su tendencia decorativa y se hace de un lugar cotizado en el mercado del Arte.

La mayor parte de las creaciones son estatuas y bustos. Las fuentes se ven adornmadas con Nereidas, delfines y tritones de mármol ya que el Barroco descubre el agua como elemento decorativo y artístico y aprovecha para mostrar sus mitológicos habitantes.


Bernini - Fuente de los cuatro ríos

También se considera de gran importancia simbólica a los monumentos fúnebres para expresar el poder de aquellos a quienes van dedicados.


Miguel Ángel - Tumba de los Médici

Los altares de este período son grandiosos, de tamaño monumental y se los adorna con estatuas de ángeles y santos.

Altar del Templo de San Cosme


El Barroco reproduce en mármol, bronce, plata y oro detalles de las ropas, la piel y el cabello de quienes representa.

Se abandona la inmovilidad, la estática por una dinámica más atrevida. Las figuras pueden hasta flotar por la indiscutible habilidad técnica de los escultores barrocos.

El mayor renovador de este estilo es Bernini. Él se expresa fundamentalmente en el mármol, pero usa todo tipo de materiales. Al disñar el enorme Templete para la silla de San Pedro en el Vaticano, introduce columnas, nubes, rayos de luz, figuras de ángeles y Santos, entre otros motivos. Así muestra la extrema habilidad técnica de la escultura Barroca.

Bernini - Apolo y Dafne


Bernini -David


Este artista logra un nivel excepcional en sus obras. Es por eso que de Italia pasa a Francia, donde trabaja para el Rey Luis XIV.

Esta nación atempera con su aprecio por las normas clásicas al Barroco, que se torna más elegante. El autor francés auténticamente barroco es Puget, aunque son notables los aportes de Girardon y Sarazin.


Puget - Perseo y Andrómeda


En los países del norte de Europa la escultura también se vincula con la Arquitectura, que aún conserva como relictos remanentes góticos.

En Alemania el creador más talentoso en las Artes del Espacio es Schlüter. Él sabe expresar la tragedia de la guerra en las cabezas de los guerreros moribundos de la Armería de Berlín.



Schlüter - Príncipe elector Federico Guillermo el Grande


En España se destaca la obra de Juan Martínez Montañés y Francisco Salzillo.


Juan Martínez Montañés - Inmaculada (La Cieguecita) (1629-1631) - Catedral de Sevilla


Francisco Salzillo -Talla barroca de Santa Florentina s.XVIII. -Iglesia de Sta.María de Gracia Cartagena (España)

Francisco Salzillo - Santo Domingo - Museo de Bellas Artes - Sevilla

No obstante sus muchos valores, la Escultura no alcanza los logros de las otras Artes Plásticas. Algunas de las razones pueden ser religiosas, políticas y económicas. Para entonces la Iglesia requiere en lo espiritual catequizar a los nuevos pueblos incorporados a la Cristiandad y diferenciarse de los protestantes. En lo material necesita del concurso de la Arquitectura para elevar más templos y conventos.



Don Pedro Calderón de la Barca

(1601-1681)



Don Pedro Calderón de la Barca nació en Madrid en 1601. Era su padre, don Diego, descendiente de noble casa, y parece que su nombre de familia viene de que uno de sus antepasados parecía haber nacido muerto, y le metieron en seguida en un caldero de agua caliente, según costumbre de la época, para verificar si era cierto que no vivía, en cuyo momento, al entrar en contacto con el agua de elevada temperatura, prorrumpió en sus primeros gritos.

En 1625 se alistó bajo las banderas de duque de Alba, y estuvo en Flandes e Italia, país el primero en que debió serle grata la estancia, pues muchísimos son los personajes flamencos de sus dramas: o acaso porque la nobleza de su madre, doña María Ana Henao, era de origen flamenco.

Pero sus campañas no debieron darle mucha gloria, pues no se le cita en parte alguna.
En cambio, su vida de letras fue más brillante: su padre, que era ministro de hacienda de los dos Felipes, II y III, le puso a los nueve años en el colegio de los jesuitas, y luego pasó a Salamanca, donde brilló en el estudio de las matemáticas y la filosofía.

A los 13 años estrenó su primera comedia, El Carro del Cielo, fantasía que se desarrolla entre el cielo y la tierra, y a los diez y nueve contaba ya tres o cuatro éxitos teatrales.
Su vida fue tranquila, y parece ser que contaba como suceso de ella, de los que hacen época, una cuchillada recibida en un tumulto habido en el estreno de sus obras; y en aquellos tiempos, una cuchillada no era tan grave cosa. Murió en 1681.

Es el primer dramaturgo del teatro español, el que ha hecho obras de más trascendencia y mayor alcance. Por otra parte, sus sonetos con tendencia filosófica, pero muy poéticos, son harto famosos.

(Antología de los mejores poetas castellanos, Rafael Mesa y López. Londres: T. Nelson, 1912.)

SONETO

A las flores

Éstas que fueron pompa y alegríades
pertando al albor de la mañana,
a la tarde serán lástima vana
durmiendo en brazos de la noche fría.


Este matiz que al cielo desafía,
Iris listado de oro, nieve y grana,
será escarmiento de la vida humana:
¡tanto se emprende en término de un día!

A florecer las rosas madrugaron,
y para envejecerse florecieron:
cuna y sepulcro en un botón hallaron.
Tales los hombres sus fortunas vieron:
en un día nacieron y espiraron;
que pasados los siglos, horas fueron.

SOLILOQUIO
(De Segismundo)


Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.

Sólo quisiera saber,
para apurar mis desvelos
(dejando a una parte, cielos,
el delito de nacer),
¿qué más os pude ofender
para castigarme más?
¿No nacieron los demás?
Pues si los demás nacieron
¿qué privilegios tuvieron
que yo no gocé jamás?

Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma
o ramillete con alas,
cuando las etéreas alas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma;
teniendo yo más alma
¿tengo menos libertad?

Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
-gracias al docto pincel-,
cuando atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?

Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío;
¿y yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?

Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
uando músico celebra
de las flores la piedad
que le da la majestad
del campo abierto a su huida;
¿y teniendo yo más vida,
tengo menos libertad?

En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón:
¿qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan suave,
exención tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?

(De "La Vida es Sueño")


Primer año Hartista

El sábado 17 de Octubre, el Hartismo celebró su primer año de vida.
En éste gracias al entusiasmo y tesón de sus fundadores y adherentes han publicado tres números de su Revista, celebrado incontables debates en internet y en tertulias públicas, hemos realizado acciones de protesta artística internacionales, y la Fiesta del Aniversario ha sido un verdadero evento cultural.
Han invitado a pintores hartistas y no hartistas a ocupar pacíficamente los alrededores del CGAC y el casco antiguo de Compostela (España).

Se realizó así la primera Convocatoria Pinta (C), la que ha de celebrarse anualmente en apoyo del reconocimiento de la Pintura como Arte contemporáneo.

La CONVOCATORIA PINTA[C] consiste en la realización de cuadros por parte de todos estos artistas, en directo, con la participación del público asistente, que podrá posar y conversar con ellos. Una gran oportunidad para acercarse al arte contemporáneo que no suele tener representación en los centros de arte oficiales: esa rara y experimental variedad de arte llamada PINTURA.Las obras realizadas en este evento serán expuestas posteriormente en diversos locales de la ciudad con los que el Hartismo ha contactado.


El Hartismo ha crecido espectacularmente en trece países y formado más de 50 grupos autónomos.
Quienes quieran adherirse pueden hacerlo en:


http://www.hartismo.com/unete.html
Cantora la Negra, por siempre
Por Elsa Sposaro

Cada año, cada mes, cada día trae sus cosas y a veces se lleva las nuestras.
Octubre nos hermanó en el dolor. El pueblo argentino y latinoamericano en especial y otros países del mundo, se quedaron con los brazos vacíos al saber del fallecimiento de la cantora argentina Mercedes Sosa.


Fue catalogada como la más grande Artista de la Música Popular Latinoamericana.
Mercedes Sosa nació un 9 de julio de 1935. La fecha de su nacimiento no ha de ser casual, es el día de la Independencia de Argentina celebrada en la Provincia de Tucumán en 1816, y con seguridad podemos decir que en esa fecha nació la voz de Argentina, la voz de América.
Descendiente de diaguitas, su padre era un obrero de la industria azucarera que trabajaba en el Ingenio Guzmán, mientras que su madre trabajaba de lavandera para familias más acomodadas.

"Mi mamá dice que mi papá se olvidó mi nombre adrede cuando me fue a inscribir al Registro Civil. Y me puso Haydeé Mercedes en vez de Marta Mercedes. Mi mamá quería que de primer nombre yo me llamara Marta. Así sin hache, Marta. Claro, como es lógico, en mi casa mandaba mi papá, pero claro, como es lógico, siempre se terminaba haciendo lo que quería mi mamá. Y entonces todos desde que me recuerdo me vienen llamando Marta. Soy la Marta y me gusta mucho más ser la Marta que Mercedes Sosa. Esto nadie lo cree, pero es así... Al final, puertas adentro las cosas son como las madres quieren y puertas afuera son como la gente manda. En mi casa definitivamente soy la Marta. Para la gente definitivamente soy la Negra".
Mercedes Sosa

Ella misma cuenta cómo empezó a cantar un día de octubre de 1950:

"Yo andaba por mis 15 años. Mi papá y mi mamá, que eran muy peronistas, aprovecharon un tren gratis a Buenos Aires para celebrar el 17 de Octubre. Yo quedé cuidada por mis hermanos, más suelta. En la escuela faltó la profesora de canto y la directora me dijo que íbamos a cantar el Himno Nacional y que yo tenía que ponerme adelante y cantar bien fuerte, para que todos me siguieran. Sentí vergüenza, pero canté: ahí debuté. Ese día también faltó la profesora de labores y con mis compañeras fuimos a LV12, donde había un concurso. Mis compañeras me empujaron para que cantara. Por temor a que se enterara mi papá me llamé Gladys Osorio. Canté Triste estoy, de Margarita alacios. Cuando terminé, el dueño de la radio me dijo: «El concurso concluyó y lo ganaste vos». Y seguí cantando en la radio. Hasta que un día mi papá me descubre y me llama y me dice palabras que escucho ahora: «¿Le parece bonito eso de andar metiéndose en la radio? ¿Eso es lo que hace una señorita criada para ser decente? Gladys Osorio, venga, acérquese… ¿Tengo que felicitarla? Míreme a los ojos. Que me mire a los ojos le digo»".

En 1962 editó su primer álbum, La voz de la zafra (la zafra es la cosecha de caña de azúcar, principal producción de la provincia de Tucumán, en el noroeste de Argentina).

No ha sido fácil su carrera, pero fecunda y reconocida. Fue fundadora del Movimiento del Nuevo Cancionero, junto a Oscar Matus (quien fuera su esposo y padre de su único hijo) y Armando Tejada Gómez, hacia el año 1963, en una época en que se hablaba del “boom del folclore”. Niños, adolescentes y adultos, aprendían y cantaban canciones argentinas. Más tarde con la penetración extranjera y las malas políticas el folclore casi desaparece de los hogares del país.

Sería un apropiado reconocimiento a Mercedes Sosa y a tantos folcloristas argentinos, que las nuevas políticas culturales y los encargados de dictarlas retomaran la línea y el espíritu del Movimiento del Nuevo Cancionero, como una forma auténtica de revalorización de lo nuestro.


El NUEVO CANCIONERO se propone buscar en la riqueza creadora de los autores e intérpretes argentinos, la integración de la música popular en la diversidad de las expresiones regionales del país.Quiere aplicar la conciencia nacional del pueblo, mediante nuevas y mejores obras que lo expresen. Busca y promueve la participación de la música típica popular y popular nativa en las demás artes populares: el cine, la danza, el teatro, etc., en una misma inquietud creadora que contenga el pueblo, su circunstancia histórica y su paisaje. En este sentido, adhiere a la inquietud del Nuevo Cine, como también a todo intento de renovación que intente testimoniar y expresar por el arte nuestra apasionante realidad sin concesiones ni deformaciones.
Rechaza a todo regionalismo cerrado y busca expresar al país todo en al amplia gama de sus formas musicales. Se propone depurar de convencionalismos y tabúes tradicionalistas a ultranza, el patrimonio musical tanto de origen folklórico como típico popular. Alentará la necesidad de crear permanentemente formas y procedimientos interpretativos, así como obras de genuina identidad con el país de hoy, que enriquezcan la sensibilidad y la cultura de nuestro pueblo.Desechará, rechazará y denunciará al público, mediante el análisis esclarecido en cada caso, toda producción burda y subalterna que, con finalidad mercantil, intente encarecer tanto la inteligencia como la moral de nuestro pueblo.EL NUEVO CANCIONERO acoge en sus principios a todos los artistas identificados con sus anhelos de valorar, profundizar, crear y desarrollar el arte popular y en ese sentido buscará la comunicación, el diálogo y el intercambio con todos los artistas y movimientos similares del resto de América. Apoyará y estimulará el espíritu crítico en peñas, y organizaciones culturales dedicadas a la difusión de nuestro acervo, para que el culto por lo nuestro deje de ser una mera distracción y se canalice en una comprensión seria y respetuosa de nuestro pasado y nuestro presente, mediante el estudio y el diálogo formativo de nuestras juventudes.
EL NUEVO CANCIONERO luchará por convertir la presente adhesión del pueblo argentino hacia su canto nacional, en un valor cultural inalienable. Afirma que el arte, como la vida, debe estar en permanente transformación y por eso, busca integrar el cancionero popular al desarrollo creador del pueblo todo para acompañarlo en su destino, expresando sus sueños, sus alegrías, sus luchas y sus esperanzas.
Manifiesto Fundacional del Nuevo Cancionero.Mendoza, 11 de febrero de 1963

En 1965, se separa de su esposo.

"Yo no dejé ese matrimonio. Él me dejó. Me abandonó con Fabián, con mi chiquito (...) Una chica tucumana se casa para toda la vida. Eso me destruyó."

Ese año fue crucial para su vida. En el Festival de Cosquín, Jorge Cafrune (folclorista) la invita al escenario a pesar de la negativa de los organizadores presentándola con las siguientes palabras:

"Yo me voy a atrever, porque es un atrevimiento lo que voy a hacer ahora, y me voy a recibir un tirón de orejas por la Comisión, pero que le vamos a hacer -siempre he sido así, galopeador contra el viento-. Les voy a ofrecer el canto de una mujer purísima, que no ha tenido oportunidad de darlo y que como les digo, aunque se arme bronca, les voy a dejar con ustedes a una tucumana: Mercedes Sosa."
Jorge Cafrune, enero de 1965.

Dice Mercedes Sosa:
"Yo siempre tuve problemas con la comisión, no sé por qué... En ese tiempo porque era comunista, sigo siéndolo, pero por entonces era mala palabra. Canté con una cajita, nomás. Tuve un éxito muy grande, y ahí ya me contrató la Philips para grabar. Fue una actuación muy importante en mi carrera. Es más, fue la definitiva."
Mercedes Sosa

Lamentablemente no fueron esos sus mayores problemas. En 1976 la dictadura militar argentina arrasó con la cultura Nacional, y una hacedora de cultura lo era Mercedes Sosa. Luego de amenazas y atropellos se vio obligada a abandonar el país para salvar su vida. Sufrió el exilio profundamente, hasta se podría decir que hasta los últimos días de su vida.
Europa tuvo oportunidad de conocerla y admirarla.

La música folclórica, el bolero, el tango, el rock, han pasado por su voz. Excelente amiga y compañera, según el relato de sus pares cantantes y compositores, denotando su gran generosidad al cantar un tema de éstos o invitarlos y compartir su escenario.

Entre sus discos se destacaron Canciones con fundamento (1965), Yo no canto por cantar (1966), Mujeres argentinas (1969), Homenaje a Violeta Parra (1971), Cantata Sudamericana (1972), Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui (1977), Mercedes Sosa en Argentina (1982), Alta fidelidad (1997).
Su último trabajo, denominado “Cantora”, un álbum doble donde interpreta 34 canciones con destacados cantantes de Iberoamérica, es testimonio fiel de su amplio repertorio y de la sensibilidad social que siempre demostró.
Hoy es frecuente escuchar que la juventud no tiene modelos, lo que a mi entender es un erróneo por no decir falso decir. La juventud tiene buenos modelos, pero no los sigue.
Mercedes Sosa es modelo para la juventud y para toda persona...es modelo por trabajadora, estudiosa, compañera y amiga. Es modelo por consecuente y valiente.
La Negra ha sido testigo de la vida de muchos argentinos, ha sido la voz de los marginados, del asalariado mal pago, del pobre, del niño abandonado. Y ha sido también la voz de la esperanza, del canto al amor, a la vida y las cosas buenas.
La Negra, sigue y seguirá cantando en sus discos y en nuestros corazones, por siempre.




sábado 26 de septiembre de 2009

El arte de la esquina
Boletín Nº 26 – Año III


Santiago de Compostela - detalle

































SUMARIO
La Estética del Barroco

Sor Juana Inés de la Cruz

Redondillas

El Museo Van Gogh

El tiempo de los viajes


La Estética del Barroco
Lic. Alicia Grela Vázquez

La Estética del Barroco en Arquitectura realza la curvatura en líneas y planos. Amplía el espacio interior y lo enriquece con ornamentos.
En Italia, la centuria posterior al Alto Renacimiento sigue a Vitrubio y los cánones de la tradición clásica. Pero el cambio en la sociedad lleva a concebir el espacio con mayor movimiento.

La Arquitectura renuncia a la euritmia renacentista y al canon griego. Busca contrastes de luz y sombra, subraya relieves y recarga las superficies exteriores con adornos muchas veces excesivos.


Arquitectura Barroca




























Aparecen nuevas construcciones adornadas con estatuas con pedestales romanos, las fuentes y las terrazas. La cúpula se usa en forma recurrente.

El Barroco se caracteriza por la distorsión de las formas clásicas para reflejar la dinámica del mundo real. La Reforma y la Contrarreforma agitan y renuevan la fe. Las peregrinaciones a lugares santos continúan y se multiplican, y también los monasterios y las iglesias, tanto en Europa como en América.


Catedral de Santiago de Compostela




























El deseo de expresar el poder de la Iglesia y los monarcas se manifiesta
de modo diferente en las distintas naciones. En los países nórdicos se
conserva entre rasgos barrocos el sobrio ideal puritano. En el extremo
opuesto está la América hispana.





















Catedral de México


Cúpula de San Pedro – Miguel Ángel

Las figuras más representativas son Miguel Ángel y Bernini. El primero recurre al empleo de una cúpula no esférica sino elongada, como en San Pedro.
El segundo logra fundir la Arquitectura y la Escultura. Utiliza el oro y el bronce en el altar del Presbiterio romano para exaltar la Cruz.















Altar Barroco














Exaltación de la Cruz

En el exterior del recinto crea una nueva fachada para la ciudad Santa, con calles y plazas de nuevo trazado. Dado que se está en el fragor de la lucha contra la Reforma se hace necesario mostrar que la Cristiandad tiene un centro y ése es Roma. Es por eso que lo protegen cinco Papas en forma sucesiva.

Las composiciones arquitectónicas finalmente están integradas en el paisaje.















Roma barroca
Este modelo del auténtico creador del Barroco se transfiere a Francia, cuando Luis XIV invita a Bernini a su corte para hacer la nueva residencia del Rey Sol. El monarca se considera representante de Dios en la Tierra.


Luis XIV - Bernini




















Versalles es una alegoría del orden cósmico. Así como en el Cielo el Sol tiene su centro, en el palacio la habitación del Rey es el corazón de toda la estructura.


Planta del Palacio de Versalles


























La vida de Luis XIV es teatral. El lujo en su corte es exigido y lleva a la ruina a muchos nobles. Se continúa con el diseño de parques y jardines, mientras tanto el descontento popular crece.

El Barroco asume contornos clásicos con Mansard, quien emplea buhardillas en sus construcciones, por eso llamadas “mansardas”.













































Mansarda

En España la situación es diferente. Dado que la Arquitectura renacentista penetra a fines del siglo XV y se desarrolla un estilo típico: el plateresco (por la influencia que en el tienen los orfebres).



















Proyecto plateresco - Riaño

Los adornos con flores y hojas se esfuman durante el período del purismo que adopta formas más sencillas, que lo llevan a culminar en la austeridad del estilo herreriano.





















Universidad de Alcalá de Henares – Gil de Hontañón- purismo


Catedral de Valladolid - Herrera



























El Manierismo de los seguidores de Miguel Ángel, Rafael y Leonardo es la transición entre el Renacimiento y el Barroco.

En tanto que el Arte Mudéjar (del árabe: tributario) de los musulmanes que deciden permanecer en España y se convierten al catolicismo, crea un Mudéjar plateresco en el siglo XVI que se confunde a veces con la Arquitectura Mozárabe , cuyas expresiones locales son: el aragonés, el toledano, el andaluz y el extremeño.


Torres del Salvador - Mudéjar toledano
































Claustro del Convento de la Rábida -Modéjar andaluz - Huelva


























Monasterio de Guadalupe - Mudéjar extremeño




















El Mudéjar recorre las Edades Media y Moderna y llega hasta nuestros días. Ejemplos de esto son la Feria Iberoamericana de Sevilla y la Plaza de toros de Madrid.



















Plaza de toros de Madrid
El Mudéjar se superpone con las reacciones del Barroco español, introducido por Bernini y Borromini, su sucesor en las tareas de la Basílica de San Pedro. Aunque ambos son los responsables de ese movimiento artístico, el segundo se constituye en jefe de la escuela propagadora del Barroco y da su nombre al Arte, por él conocido como Borrominesco.

La reacción es no sólo contra Herrera y los modelos italianizantes, como los de Crescenzi, Director de las obras del Panteón de los Reyes del Escorial. Toda esta actividad constituye un renacimiento del Plateresco.

Catedral de la Magdalena – Granada – Cano

En su desarrollo posterior se hace churriguerista. Además de su creador, Churriguera, la fórmula más destacada es la de Pedro Ribera.

Barroco churrigueresco

Barroco churrigueresco

Iglesia de Nuestra Sra. de Monserrat – Ribera
El estilo herreriano en su persistencia dificulta el ingreso del Barroco, que al instalarse engalana el Siglo de Oro de la cultura española con fachadas de abigarrada ornamentación, como la del Obradoiro, que Casas Novoa edifica al finalizar este período.


Fachada del Obradoiro - Casas Novoa

Cuando al movimiento le desaparecen los elementos constructivos o le falta un talento innovador repite la tradición plateresca y hace justificadas las frecuentes críticas que olvidan y omiten el enorme aporte de la Estética Barroca.



Sor Juana Inés de la Cruz


(Juana Inés de Asbaje y Ramírez; San Miguel de Nepantla, actual México, 1651 - Ciudad de México, id., 1695) Escritora mexicana. Fue la mayor figura de las letras hispanoamericanas del siglo XVII. Niña prodigio, aprendió a leer y escribir a los tres años, y a los ocho escribió su primera loa. Admirada por su talento y precocidad, a los catorce fue dama de honor de Leonor Carreto, esposa del virrey Antonio Sebastián de Toledo. Apadrinada por los marqueses de Mancera, brilló en la corte virreinal de Nueva España por su erudición y habilidad versificadora.


Pese a la fama de que gozaba, en 1667 ingresó en un convento de las carmelitas descalzas de México y permaneció en él cuatro meses, al cabo de los cuales lo abandonó por problemas de salud. Dos años más tarde entró en un convento de la Orden de San Jerónimo, esta vez definitivamente. Dada su escasa vocación religiosa, parece que sor Juana Inés de la Cruz prefirió el convento al matrimonio para seguir gozando de sus aficiones intelectuales: «Vivir sola... no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros», escribió.



Sor Juana Inés de la Cruz

Su celda se convirtió en punto de reunión de poetas e intelectuales, como Carlos de Sigüenza y Góngora, pariente y admirador del poeta cordobés, cuya obra introdujo en el virreinato, y también del nuevo virrey, Tomás Antonio de la Cerda, marqués de la Laguna, y de su esposa, Luisa Manrique de Lara, condesa de Paredes, con quien le unió una profunda amistad.
En su celda también llevó a cabo experimentos científicos, reunió una nutrida biblioteca, compuso obras musicales y escribió una extensa obra que abarcó diferentes géneros, desde la poesía y el teatro, en los que se aprecia la influencia de Góngora y Calderón, hasta opúsculos filosóficos y estudios musicales.

Perdida gran parte de esta obra, entre los escritos en prosa que se han conservado cabe señalar la carta Respuesta a sor Filotea de la Cruz, seudónimo de Manuel Fernández de la Cruz, obispo de Puebla. En 1790, éste había hecho publicar la Carta atenagórica, en la que sor Juana hacía una dura crítica al «sermón del Mandato» del jesuita portugués António Vieira sobre las «finezas de Cristo», acompañada de una «Carta de sor Filotea de la Cruz», en la que, aun reconociendo el talento de la autora, le recomendaba que se dedicara a la vida monástica, más acorde con su condición de monja y mujer, que a la reflexión teológica, ejercicio reservado a los hombres.
A pesar de la contundencia de su respuesta, en la que daba cuenta de su vida y reivindicaba el derecho de las mujeres al aprendizaje, pues el conocimiento «no sólo les es lícito, sino muy provechoso», la crítica del obispo la afectó profundamente, tanto, que poco después sor Juana Inés de la Cruz vendió su biblioteca y todo cuanto poseía, destinó lo obtenido a beneficencia y se consagró por completo a la vida religiosa.

Murió mientras ayudaba a sus compañeras enfermas durante la epidemia de cólera que asoló México en el año 1695. La poesía del Barroco alcanzó con ella su momento culminante, y al mismo tiempo introdujo elementos analíticos y reflexivos que anticipaban a los poetas de la Ilustración del siglo XVIII.
Sus obras completas se publicaron en España en tres volúmenes: Inundación castálida de la única poetisa, musa décima, sor Juana Inés de la Cruz (1689), Segundo volumen de las obras de sor Juana Inés de la Cruz (1692) y Fama y obras póstumas del Fénix de México (1700).


La obra de Sor Juana Inés de la Cruz

Aunque su obra parece inscribirse dentro del culteranismo de inspiración gongorina y del conceptismo, tendencias características del barroco, el ingenio y originalidad de Sor Juana Inés de la Cruz la han colocado por encima de cualquier escuela o corriente particular. Ya desde la infancia demostró gran sensibilidad artística y una infatigable sed de conocimientos que, con el tiempo, la llevaron a emprender una aventura intelectual y artística a través de disciplinas tales como la teología, la filosofía, la astronomía, la pintura, las humanidades y, por supuesto, la literatura, que la convertirían en una de las personalidades más complejas y singulares de las letras hispanoamericanas.

En la poesía de sor Juana hay numerosas y elocuentes composiciones profanas (redondillas, endechas, liras y sonetos), entre las que destacan las de tema amoroso, como los sonetos que comienzan con "Esta tarde, mi bien, cuando te hablaba..." y "Detente, sombra de mi bien esquivo...". También abunda en ella la temática mística, en la que una fervorosa espiritualidad se combina con la hondura de su pensamiento, tal como sucede en el caso de "A la Asunción", delicada pieza lírica en honor a la Virgen María.



Firma autógrafa de Sor Juana

Mención aparte merece Primero sueño, poema de casi mil versos escritos a la manera gongorina en el que sor Juana describe, de forma simbólica, el impulso del conocimiento humano que rebasa las barreras físicas y temporales para convertirse en un ejercicio de puro y libre goce intelectual. El trabajo poético de la monja se completa con varios hermosos villancicos que en su época gozaron de mucha popularidad.

En el terreno de la dramaturgia escribió dieciocho loas, dos sainetes (la comedia de capa y espada Los empeños de una casa y el juguete mitológico-galante Amor es más laberinto), un sarao o fin de fiesta, así como tres autos sacramentales: El divino Narciso, San Hermenigildo y El cetro de San José. Aunque la influencia de Calderón resulta evidente en muchos de estos trabajos, la claridad y belleza del desarrollo posee un acento muy personal.

La prosa de la autora es menos abundante, pero de pareja brillantez. Esta parte de su obra se encuentra formada por textos devotos como la célebre Carta athenagórica (1690), y sobre todo por la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz (1691), escrita para contestar a la exhortación que le hiciera firmando con ese seudónimo el obispo de Puebla para que frenara su desarrollo intelectual. Esta última constituye una fuente de primera mano que permite conocer no sólo detalles interesantes sobre su vida, sino que también revela aspectos de su perfil psicológico. En ese texto hay mucha información relacionada con su capacidad intelectual y con lo que el filósofo Ramón Xirau llamó su "excepcionalísima apetencia de saber", aspecto que la llevó a interesarse también por la ciencia, como lo prueba el hecho de que en su celda, junto con sus libros e instrumentos musicales, había también mapas y aparatos científicos.



Redondillas
Sor Juana Inés de la Cruz




Hombres necios que acusáis

a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis.


Si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?


Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis
para, pretendida, Tais;
en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual:
quejándoos si os tratan mal;
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis,
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?

Mas entre el enfado y la pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere,
y quejaos enhorabuena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

¿Pues para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar,
y después, con más razón,
acusaréis de afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesas e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.



El Museo Van Gogh



El Museo Van Gogh de Amsterdam expondrá 120 cartas del célebre pintor holandés
“Hay mucha gente para quien las palabras no son nada. Sin embargo, ¿no crees que es tan interesante y complicado decir algo bien como pintarlo?“

Vincent van Gogh a Emile Bernard, 19 de abril de 1888
El Museo Van Gogh expone “Cartas Van Gogh” desde el 9 de octubre al 3 de enero de 2010. Algunas de las cartas que se podrán ver en la exposición serán exhibidas junto a la obra a la cual hacen referencia los textos. Pinturas, dibujos y bosquejos completarán esta muestra, que contará con el préstamo de tres cartas que escribió a Emile Bernard (1868-1941) . Se trata de una de las pocas veces que se podrá ver reunido este conjunto documental en una exposición. Será una oportunidad única para comparar los trazos que incluyó en algunas cartas con las obras que finalmente materializó.

Esta exposición ha sido concebida por el museo como apoyo al lanzamiento de una edición internacional de la correspondencia completa del pintor holandés en inglés, holandés y francés, que constará de seis volúmenes y a la que además se tendrá acceso gratuitamente por Internet. Se ilustrarán 900 cartas, 820 escritas por Van Gogh y 80 dirigidas a él.
La iniciativa es fruto de 15 años de investigaciones del museo holandés, del instituto Huygens y de la Real Academia de las Artes y las Ciencias de Holanda.




El tiempo de los Viajes

Bejarano – escritora – Murcia - España

“Me encantan esos tiempos muertos de los viajes en los que no hay nada que hacer, excepto pensar.”



Siento no poder hacer referencia a la persona que la dijo. Sólo me fijé en la frase escrita sobre la fotografía de una mujer hermosa, rayana en los cuarenta.Después de leer la frase, acaricié con la vista otra vez a la mujer de la revista. Confirmé que era hermosa, quizá con esa hermosura que regala la edad. Tenía unos ojos claro-grisáceos y por sus pecas y el tono de sus cejas, supuse que era pelirroja, ya que los cabellos se confundían, en la penumbra, con el fondo de la foto. No me importó en aquel momento saber quién era la dama, sino lo que expresaba. Me sentí en consonancia con su pensamiento. Me disgusta viajar, no por el hecho de conocer nuevos lugares sino por la incomodidad de tener que hacerlo en coche, (me mareo) o soportar los largos recorridos en tren, sentada durante muchas horas en la misma postura y que mi maltrecha circulación me pase factura. Desde luego que prefiero el tren, por lo cómodo, y porque aunque viaje en compañía, puedo elegir estar sola... Como el viaje por la vida…Porque la vida es como un viaje; las metas siempre claras, se mantienen lejanas y cambian muy poco, mientras la vida diaria pasa y la consumimos con tanta celeridad que apenas la saboreamos. Lo mismo que el paisaje observado a través de la ventanilla del tren; lo cercano pasa veloz y velado para nuestra retina, mientras la lejanía aparece a nuestros ojos como estática e inalcanzable. Los árboles nos impiden ver el bosque. Es en esos instantes cuando empiezo a repasar acontecimientos vividos, a sopesarlos, a tratar el modo de retocarlos, buscarles coherencia o justificación… O fantaseo con nuevos objetivos, planeo actividades futuras, dejo que mi fantasía trabaje para olvidarme del maldito viaje…A veces, cuando miro por la ventanilla y veo un hermoso paisaje con gentes atareadas que trabajan ensimismadas en el quehacer diario, pienso en si ellos serán conscientes de que forman parte de ese hermoso paisaje, que son protagonistas de la belleza de un cuadro. Y lo pinto con el pensamiento, juego con los colores, con los personajes, con la composición.De esta manera voy cavilando sobre mi pasado, presente y futuro: Analizo y sopeso actuaciones o decisiones que tomé o no a la ligera, hago mis consideraciones sobre lo que hice bien o mal y así poder aprender de mis errores o aciertos; Estudio las actuaciones que he de acometer llegada al destino; A veces, distraigo la mirada en el paisaje, que va cambiando al ritmo del tren. Siempre hay alguna imagen que me distrae por momentos de mis cavilaciones anteriores y me sumerge en otras más sugerentes; saco mi pincel mental, esbozo sombras por aquí, luces por allá, mezclo colores, telas, papeles… Voy, al ritmo del tren, de pensamiento en pensamiento, de imagen en imagen o de uno a la otra... Paso con tanto placer por tantas historias interiores y exteriores que el viaje se hace incluso placentero. Me pareció más corto de lo que me esperaba. La única contrariedad es advertir que la llegada a destino supone la lejanía de mi mundo diario, de mi casa y de los míos.... ¡Pero he de entender que todo es vida!
Bejarano


lunes 31 de agosto de 2009

El arte de la esquina

El arte de la esquina

Boletín Nº 25 – Año III



Violín Barroco


SUMARIO

La Estética del Barroco

Francisco de Quevedo y Villegas

Luis de Góngora y Argote

La Estética del Barroco

Lic Alicia Grela Vázquez

La primera dificultad que muestra el arte Barroco es el término con el que se lo designa, tanto en su origen,como en el uso derogatorio del mismo.
Algunas fuentes consideran que es tomado del francés "baroque" (extravagante). Otras enfatizan la fusión del nombre "Barocco" de una de las figuras del silogismo consagrado por la Escolástica y criticado por los Renacentistas, como modelo de razonamiento formal.

También se vincula con "baroque" (perla irregular) tomado del portugués "barrôco", como el castellano "berrueco" (peñasco). Incluso hay quienes consideran que es italiano. El nombre suele considerarse peyorativo y designa cosas retorcidas, recargadas y superfluas.

En el Neoclasicismo de fines del siglo XIVIII apunta al período de la Historia del Arte que va de 1580 a1750.

El estilo Barroco nace en Italia en la segunda mitad del siglo XVI como una reacción ante el Renacimiento. En su origen acentúa los aspectos dramáticos del Manierismo y su mayor representante: Miguel Ángel y sus seguidores.

Capilla de los Médici en Florencia - Miguel Ángel



Capilla de los Médici: interior - Miguel Ángel

Con sus semejanzas y pese a sus diferencias el Barroco es el Renacimiento de Miguel Ángel, Leonardo y Rafael, renovado y revitalizado. En Europa es un glorioso canto de triunfo y un refugio contra las pestes, el hambre y los enemigos turcos del Sacro Imperio Romano-germánico. Sobre ellos triunfa el príncipe Eugenio de Saboya y Pedro el Grande de Rusia.

Va asociado a la política europea del absolutismo monárquico, que quita poder a los nobles en beneficio del Rey. En lo religioso acompaña a la Contrarreforma que se instala exitosamente en la mayor parte del continente.

Roma ejerce el poder y el nepotismo y se constituye en centro de difusión y propaganda contra los protestantes.

Aunque el Barroco nace en Italia en el siglo XVI se difunde por Europa y América Latina en los siguientes. Al principio es contestatario y con el tiempo se hace repetitivo y mecánico. Así se desacredita y provoca una reacción contraria. Es por eso que para la crítica detractora es una rte de la decadencia y para sus defensores es pura renovación y recreación de los mejores logros del pasado inmediato y grecorromano.

A un siglo de surgido se considera barroca toda obra de arte que no responda a las formas clásicas y se identifica el término con rebuscado y extravagante, raro como excepcional pero no excelente sino en el sentido más derogatorio.

El hecho es que tiene una marcada aspiración a lo grandioso y prefiere lo patético, desmedido y maravilloso. Muestra una tendencia efectista e histriónica con abundante ornamento y elementos decorativos.

Acentúa lo dinámico en detrimento de la mesura, el equilibrio y la armonía. Considera necesaria la subordinación de cada parte de la obra artística al tema central.

Prefiere la claridad relativa o el claroscuro.


Tocador de laúd - Caravaggio


La elección de San Mateo - Caravaggio


Se convierte en suntuoso y lujoso cuando se hace cortesano, especialmente bajo el reinado de Luis XIV de Francia, el Rey Sol.

Estatua ecuestre de Luis XIV - Bernini



Busto de Luis XIV - Bernini


Retrato de Luis XIV - Bernini


Tiene manifestaciones locales propias de cada país. En España coincide con el deterioro del poder de los Austrias y el florecimiento del Siglo de Oro. En el ámbito de la Contrarreforma exalta el misticismo, ascetismo y la meditación.


Éxtasis de Santa Teresa de Ávila - Bernini


En América las misiones jesuíticas y las ciudades virreinales tienen ejemplos sobrados del arte colonial barroco.


Misiones jesuíticas


Catedral de México


En Italia Roma se torna en la ciudad más bella: el centro del mundo.

Roma barroca



Cúpula de San Pedro- Interior - Miguel Ángel



Cúpula de San Pedro - Miguel Ángel


En Francia da lugar al Clasicismo Barroco francés.



El Parnaso - Poussin


Palacio de Versalles - Fuente


Palacio de Versalles - Jardín


En Holanda produce paisajes en que el Arte sobrepasa a la Naturaleza e interiores con una calidez no lograda hasta entonces.


La lectora de carta - Van der Meer




La encajera - Van der Meer


En Alemania se expresa la gloria por el triunfo contra los turcos y el horror por la Guerra de los 30 Años.

Príncipe Eugenio de Alemania


Batalla de Lens


En Inglaterra las dificultades de los Estuardofrente a los Tudor y Cromwell son reflejadas por el arte Barroco.

Jacobo I

Comwell

Todo el movimiento político, social, religioso y filosófico está envuelto por el Arte Barroco que lo engalana y expresa.








Francisco de Quevedo y Villegas

Biografía

1580. Nace, probablemente, el 17 de septiembre en Madrid Francisco de Quevedo y Villegas. Es bautizado el día 26 del mismo mes en la Iglesia de San Ginés. Son sus padres Pedro Gómez de Quevedo y María de Santibáñez, ambos oriundos del valle de Toranzo en la Montaña. Los cónyuges ocupan puestos de confianza en la corte, el primero como escribano de cámara de la reina Ana y secretario particular del príncipe e infantes. Francisco es el tercero de seis hermanos.

1586. Muere su padre. María de Santibañez será tutora de sus hijos hasta su muerte en el año 1600.

1594. Tras haber pasado posiblemente por las aulas del Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid, estudia en el Colegio de la Compañía en Ocaña, beneficiándose de la ayuda económica que había obtenido del monarca su abuela Felipa de Espinosa.

1596. Comienza estudios de artes en la Universidad de Alcalá de Henares. Obtendrá tres años más tarde el grado de bachiller y, poco después, el de licenciado en 1600, año en el que inicia estudios de Teología en la misma universidad. Se ha supuesto que en estas fechas se inicia la amistad con Pedro Téllez Girón, más tarde duque de Osuna.

1601. Prosigue sus estudios, al parecer, en la Universidad de Valladolid, ciudad a la que se había trasladado la corte.

1602. Tras dos años bajo la tutela de Andrés de Ozaeta, el escritor, junto a sus hermanos menores, estará a cargo de Agustín de Villanueva, residente en la corte de Valladolid, hasta 1605. Villanueva, casado con Ana Díez de Villegas, pariente de Quevedo, tenía en la época el cargo de Secretario del Rey. Uno de sus hijos, Jerónimo (1594), llegaría a ocupar el puesto de protonotario de Aragón y a ser uno de los hombres más influyentes bajo el reinado de Felipe IV. En este período, Quevedo comienza a hacerse un nombre en el mundo de las letras. Algunos poemas suyos aparecerán recogidos en las Flores de poetas ilustres de Pedro de Espinosa. Entre 1604 y 1605 mantiene correspondencia con Justo Lipsio.

1606. De regreso a la corte de Madrid, Quevedo vuelve también a su ciudad natal, donde probablemente recibe órdenes menores y se integra en la vida literaria de la corte.

1609. Escribe España defendida. Comienzan sus pleitos para obtener el señorío de La Torre de Juan Abad.

1610. Se le niega el permiso para publicar el Sueño del juicio final por "chabacano e imprudente".

1613. Viaja a Palermo para ponerse al servicio del duque de Osuna, Virrey de Sicilia entre los años 1610 y 1616.

1614. Se desplaza a Niza, Génova y Madrid, siguiendo instrucciones de su protector.

1615. Viaja desde Palermo a Madrid como portador del donativo votado por el parlamento de Sicilia. Además, y en calidad de hombre de confianza de Osuna, intriga en la corte, acudiendo incluso al soborno, para asegurar el nombramiento del Duque como Virrey de Nápoles. Estos hechos serán investigados, implicando a Quevedo, en 1621, tras la caída en desgracia del Duque.

1616. El duque de Osuna ocupa su nuevo cargo de Virrey de Nápoles, en donde encontraremos también a Quevedo a partir de septiembre.

1617. Se desplaza en misión diplomática a Roma. Poco después viaja una vez más a Madrid para llevar el donativo del parlamento napolitano y cuidar de los intereses del Duque. Felipe III le concede el hábito de Santiago.

1618. Se inicia el declive político del duque de Osuna. Quevedo regresa desde Nápoles a España de manera definitiva.

1621. Muerte de Felipe III y subida al trono de Felipe IV. Proceso contra Pedro Téllez Girón, que salpica a Quevedo. Se convierte en Señor de la Torre de Juan Abad, villa manchega sobre la que había heredado ciertas rentas y cuya jurisdicción vende ahora el Consejo de Castilla. Precisamente a esta villa había sido desterrado poco antes del cambio de reinado y de que comenzase el procedimiento legal contra el Duque. También conoce la cárcel en Uclés durante un breve período. Sufrirá un nuevo destierro en sus posesiones manchegas como consecuencia del proceso judicial contra su antiguo protector. En los Grandes anales de quince días relata la confusión de las jornadas inmediatas a la muerte de Felipe III.

1624. Viaja junto a la corte a Andalucía. En una de las etapas alberga a Felipe IV en su residencia de La Torre de Juan Abad. El 25 de septiembre muere en prisión el duque de Osuna.

1626. Acompañando de nuevo a la corte, se desplaza a Aragón a principios de año. Unos meses más tarde, aparecen impresas sin autorización en Zaragoza dos obras suyas: Política de Dios y El Buscón.

1628. Nuevo destierro en sus posesiones de La Torre de Juan Abad como consecuencia de su defensa del patronato único de Santiago Apóstol.

1629. Escribe anónimamente El chitón de las tarabillas, en apoyo de la política del conde-duque de Olivares, a quien elogia asimismo en otros escritos.

1631. Tras alguna denuncia ante la Inquisición, y la proliferación de ediciones piratas, publica Juguetes de la niñez, obra en la que se recogen, junto a otros nuevos, textos anteriores de carácter burlesco y satírico que aparecen ahora revisados y censurados. También se publican ahora las ediciones de las obras poéticas de Fray Luis de León, con dedicatoria a Olivares (redactada en 1629), y Francisco de la Torre.

1632. Antonio Juan Luis de la Cerda, duque de Medinaceli, con quien pocos años antes había iniciado una amistad que marcará la última etapa de la vida del escritor, le representa en las capitulaciones matrimoniales con Esperanza Mendoza, señora de Cetina. Contraerán matrimonio en 1634, pero se separarán pocos meses más tarde. Recibe el nombramiento de Secretario del Rey.

1633. La hostilidad hacia el conde-duque de Olivares es ya evidente. Redacta en julio el acerbo memorial Execración contra los judíos, que es, además de la más rotunda muestra de su antisemitismo, un ataque frontal a la política del valido. Posiblemente comienza también ahora la escritura de La Hora de todos.

1634. Publica La cuna y la sepultura y la traducción de La introducción a la vida devota de Francisco de Sales. En esta época desarrolla una gran actividad literaria; de entre 1633 y 1635 datan obras como De los remedios de cualquier fortuna, el Epicteto, Virtud militante, Las cuatro fantasmas, la segunda parte de Política de Dios, la Visita y anatomía de la cabeza del cardenal Richelieu o la Carta a Luis XIII.

1635. Se publica el libelo contra Quevedo titulado Tribunal de la justa venganza.

1639. El 7 de diciembre es detenido en casa del duque de Medinaceli y conducido al convento de San Marcos de León, donde permanecerá encarcelado hasta junio de 1643, cinco meses después de la caída de Olivares. En este tiempo escribe La Rebelión de Barcelona y Providencia de Dios.

1644. En noviembre, con su salud muy deteriorada, se retira a La Torre de Juan Abad. Publica el Marco Bruto y La caída para levantarse. Prepara en este tiempo la edición de su poesía, que aparecerá póstumamente por González de Salas en 1648.

1645. El 8 de septiembre muere en Villanueva de los Infantes, adonde se había desplazado a principios de este año.

Fernando Cabo Aseguinolaza

Sonetos de Quevedo



Pertenecientes al Parnaso Español, 1648 (pp. 60-63, 80-86)

I

Enseña a morir antes y que la mayor parte de la muerte es la vida y esta no se siente, y la menor, que es el último suspiro, es la que da pena.

Señor don Juan, pues con la fiebre apenas

se calienta la sangre desmayada,

y por la mucha edad, desabrigada,

tiembla, no pulsa, entre la arteria y venas;

pues que de nieve están las cumbres llenas,

la boca, de los años saqueada,

la vista, enferma, en noche sepultada,

y las potencias, de ejercicio ajenas,

salid a recibir la sepoltura,

acariciad la tumba y monumento;

que morir vivo es última cordura.

La mayor parte de la muerte siento

que se pasa en contentos y locura,

y a la menor se guarda el sentimiento.

II

Represéntase la brevedad de lo que se vive y cuán nada parece lo que se vivió.

"ª Ah de la vida!"... «Nadie me responde?

ª Aquí de los antaños que he vivido!

La Fortuna mis tiempos ha mordido;

las horas mi locura las esconde.

ª Que sin poder saber cómo ni adónde

la salud y la edad se hayan huido!

Falta la vida, asiste lo vivido,

y no hay calamidad que no me ronde.

Ayer se fue; mañana no ha llegado;

hoy se está yendo sin parar un punto:

soy un fue, y un será, y un es cansado.

En el hoy y mañana y ayer, junto

pañales y mortaja, y he quedado

presentes sucesiones de difunto.


Poderoso caballero Don Dinero


Madre, yo al oro me humillo,
Él es mi amante y mi amado,
Pues de puro enamorado
Anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
Hace todo cuanto quiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Nace en las Indias honrado,
Donde el mundo le acompaña;
Viene a morir en España,
Y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
Es hermoso, aunque sea fiero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Son sus padres principales,
Y es de nobles descendiente,
Porque en las venas de Oriente
Todas las sangres son Reales.
Y pues es quien hace iguales
Al rico y al pordiosero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

¿A quién no le maravilla
Ver en su gloria, sin tasa,
Que es lo más ruin de su casa
Doña Blanca de Castilla?
Mas pues que su fuerza humilla
Al cobarde y al guerrero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Es tanta su majestad,
Aunque son sus duelos hartos,
Que aun con estar hecho cuartos
No pierde su calidad.
Pero pues da autoridad
Al gañán y al jornalero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Más valen en cualquier tierra
(Mirad si es harto sagaz)
Sus escudos en la paz
Que rodelas en la guerra.
Pues al natural destierra
Y hace propio al forastero,
Poderoso caballero
Es don Dinero.

Góngora


Aquel que tiene de escribir la llave,
con gracia y agudeza en tanto extremo,
que su igual en el orbe no se sabe,
es don Luis de Góngora, a quien temo
agraviar en mis cortas alabanzas,
aunque las suba al grado más supremo.


Miguel de Cervantes



El retrato al que alude el soneto se ha perdido. Sólo se conserva una reproducción en la portada de un manuscrito. La imagen es un cuadro atribuido a Velázquez.


LUIS DE GÓNGORA (1561- 1627)

Hurtas mi vulto y, cuanto más le debe
a tu pincel, dos veces peregrino,
de espíritu vivaz el breve lino
en las colores que sediento bebe,
vanas cenizas temo al lino breve,
que émulo del barro lo imagino,
a quien, ya etéreo fuese, ya divino,
vida le fió muda esplendor leve.
Belga gentil, prosigue al hurto noble;
que a su materia perdonará el fuego,
y el tiempo ignorará su contextura.
Los siglos que en sus hojas cuenta un roble,
árbol los cuenta sordo, tronco ciego;
quien más ve, quien más oye, menos dura.

LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE
(1561 – 1627)

Poeta cumbre de la poesía castellana. Nació y murió en Córdoba Durantes su juventud fue alegre, libertino e, incluso, pendenciero. Para los veinte años ya debiera estar ordenado de sacerdote, pero, a causa de su vida licenciosa, no llegó a ser sacerdote hasta los cincuenta años. Fue capellán, en Madrid, de Felipe III

Viajó mucho por toda España: Madrid, Salamanca, Granada, Cuenca, Toledo. Asistió a muchas tertulias y academias literarias. De carácter arisco, criticó a muchos poetas de su tiempo y, a su vez, fue criticado por ellos. Murió de apoplejía a los 65 años, aunque años antes ya había perdido la memoria.

En su poesía se distinguen claramente dos períodos: el tradicional, en que hace uso de los metros cortos y temas ligeros. Para ello usa canciones, tercetos, décimas, romances, letrillas, etc. Este período va hasta el año 1610, en que cambia rotundamente para volverse culterano, haciendo uso de metáforas difíciles, empleando mucha mitología griega, utilizando para ello muchos neologismos, hiperbatones, etc. haciendo, a veces, muy difícil su lectura.

Seguidillas y Canción

Para Doña María Hurtado, en ausencia de Don Gabriel Zapata su marido


Mátanme los celos
de aquel andaluz:
hágame, si muriere,
la mortaja azul.

Perdí la esperanza
de ver mi ausente:
Háganme, si muriere,
la mortaja verde.

Madre, sin ser monja,
soy ya descalza,
pues me tiene la ausencia
sin mi Zapata.

La mitad del alma
me lleva la mar;
volved, galeritas,
por la otra mitad.

Muera yo en tu playa,
Nápoles bella,
y serás sepulcro
de otra sirena.

Pídenme que cante,
canto forzada;
¡quién lo fuera vuestro,
galeras de España!

Mientras hago treguas
con mi dolor,
si descansan los ojos,
llore la voz.

Ausente de mi vida,
tú en agua, yo navego
en lágrimas de fuego
después de tu partida.

Esta mi voz perdida
dulce te seguirá, pues dulce vuela;
suspiros no, que abrasarán tu vela.

No de tu media luna
ha sido, Amor, flechada
saeta más alada
que la ausencia importuna.

Defensa hay sola una
contra su penetrante vuelo, y esa
el duro es mármol de una breve huesa.

Letrillas

(1581)

Ándeme yo caliente
y ríase la gente.

Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente,
y ríase la gente.

9

Busque muy en hora buena
el mercader nuevos soles;
yo conchas y caracoles
entre la menuda arena,
escuchando a filomena
sobre el chopo de la fuente,
y ríase la gente.

30

Coma en dorada vajilla
el príncipe mil cuidados,
como píldoras dorados;
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
y ríase la gente.

16

Pase a media noche el mar,
y arda en amorosa llama
Leandro por ver su dama;
que yo más quiero pasar
del golfo de mi lagar
la blanca o roja corriente,
y ríase la gente.

37

Cuando cubra las montañas
de blanca nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quien las dulces patrañas
del rey que rabió me cuente,
y ríase la gente.

23

Pues amor es tan crüel,
que de Píramo y su amada
hace tálamo una espada,
do se junten ella y él,
sea mi Tisbe un pastel,
y la espada sea mi diente,
y ríase la gente.

44

Notas:

v.12: Las píldoras medicinales se "doraban" con azúcar para mejorar su sabor.
v. 14: "Quiero más" es prefiero.
v. 21: y [tenga] quien me cuente...
v. 28: Filomena es el ruiseñor.
v. 33: Leandro cruzaba a nado el Helesponto cada noche para ver a Hero.
v. 35: La bota de vino (blanco o tinto).
vv. 38-44: Píramo creyó muerta a Tisbe y se atravesó con su propia espada, luego Tisbe lo halló muerto y se la clavó también: así la espada fue el tálamo donde los amantes se unieron.

(1601)



Dineros son calidad,
¡verdad!
Más ama quien más suspira,
¡mentira!

Cruzados hacen cruzados,
escudos pintan escudos,
y tahures, muy desnudos,
con dados ganan Condados;
ducados dejan Ducados,
y coronas Majestad:
¡verdad!

Pensar que uno solo es dueño
de puerta de muchas llaves,
y afirmar que penas graves
las paga un mirar risueño,
y entender que no son sueño
las promesas de Marfira:
¡mentira!

Todo se vende este día,
todo el dinero lo iguala:
la Corte vende su gala,
la guerra su valentía;
hasta la sabiduría
vende la Universidad:
¡verdad!

En Valencia muy preñada
y muy doncella en Madrid,
cebolla en Valladolid
y en Toledo mermelada,
Puerta de Elvira en Granada
y en Sevilla doña Elvira:
¡mentira!

No hay persona que hablar deje
al necesitado en plaza;
todo el mundo le es mordaza
aunque él por señas se queje;
que tiene cara de hereje,
y aun fe la necesidad:
¡verdad!

Siendo como un algodón,
nos jura que es como un hueso,
y quiere probarnos eso
con que es su cuello almidón,
goma su copete, y son
sus bigotes alquitira:
¡mentira!

Cualquiera que pleitos trata,
aunque sean sin razón,
deje el río Marañón,
y entre el río de la Plata,
que hallará corriente grata
y puerto de claridad:
¡verdad!

Siembra en una artesa berros
la madre, y sus hijas todas
son perras de muchas bodas
y bodas de muchos perros;
y sus yernos rompen hierros
en la toma de Algecira;
¡mentira!

NOTAS

Dineros son calidad,
¡verdad!
Más ama quien más suspira,
¡mentira!


En cada una de las estrofas de esta letrilla Góngora denuncia alternativamente una verdad y una mentira: que el dinero todo lo puede y que muchos amores son falsos y sólo están movidos por el interés.


Cruzados hacen cruzados,
escudos pintan escudos,
y tahures, muy desnudos,
con dados ganan Condados;
ducados dejan Ducados,
y coronas Majestad:
¡verdad!


Con cruzados (moneda de oro portuguesa) se hacen cruzados (caballeros de las órdenes militares).
Con escudos (monedas) se pintan escudos nobiliarios.
Los ducados (monedas) dejan (proporcionan) ducados (territorios a cargo de un duque).
Las coronas (monedas) proporcionan majestad (realeza).


Pensar que uno solo es dueño
de puerta de muchas llaves,
y afirmar que penas graves
las paga un mirar risueño,
y entender que no son sueño
las promesas de Marfira:
¡mentira!


Puerta = mujer = sitio por donde entra y sale mucha gente.
Afirmar que los tormentos del enamorado quedan pagados con el mirar risueño de la amada.

Todo se vende este día,
todo el dinero lo iguala:
la Corte vende su gala,
la guerra su valentía;
hasta la sabiduría
vende la Universidad:
¡verdad!


En 1601 la Corte se trasladó de Madrid a Valladolid. Madrid ofreció cien mil ducados al duque de Lerma si impedía el traslado, mientras que Valladolid le prometió un palacio al rey (un ejemplo de cómo las coronas compran majestad).

En Valencia muy preñada
y muy doncella en Madrid,
cebolla en Valladolid
y en Toledo mermelada,
Puerta de Elvira en Granada
y en Sevilla doña Elvira:
¡mentira!


Valencia era famosa por sus burdeles. Habla de mujeres que en Madrid presumían de doncellas y mientras en Valencia se prostituían, comían cebolla en Valladolid (comida vulgar) y en Toledo mermelada (comida refinada), en Sevilla eran señoras y en Granada eran puertas (otra vez, sitios por donde entra y sale la gente). Notemos que Madrid, Toledo y Sevilla eran grandes capitales frente a Valencia, Valladolid y Granada, más provincianas.

No hay persona que hablar deje
al necesitado en plaza;
todo el mundo le es mordaza
aunque él por señas se queje;
que tiene cara de hereje,
y aun fe la necesidad:
¡verdad!


"La necesidad tiene cara de hereje" era una versión popular de Necessitas caret leges, (la necesidad carece de leyes, es decir, quien se ve acuciado por la necesidad no respeta ley alguna). Góngora añade que la necesidad no sólo tiene cara de hereje, sino que tiene fe de hereje, es realmente hereje. (Por supuesto lo dice con ironía: está denunciando que a quien no tiene dinero no se le tiene ninguna consideración.)

Siendo como un algodón,
nos jura que es como un hueso,
y quiere probarnos eso
con que es su cuello almidón,
goma su copete, y son
sus bigotes alquitira:
¡mentira!


Aunque la tiene blanda como un algodón, jura que la tiene dura como un hueso, y para probarlo se pone duro todo lo que es blando: se almidona el cuello, se pone goma en el pelo y alquitira en el bigote (una goma destinada a atiesar los bigotes).


Cualquiera que pleitos trata,
aunque sean sin razón,
deje el río Marañón,
y entre el río de la Plata,
que hallará corriente grata
y puerto de claridad:
¡verdad!


Marañón era el nombre antiguo del Amazonas, y aquí sugiere la maraña que supone un pleito largo, frente a la rapidez con que puede resolverse si usa adecuadamente la plata. Salir a puerto de claridad era poder descansar, no tener ya que preocuparse por algo.

Siembra en una artesa berros
la madre, y sus hijas todas
son perras de muchas bodas
y bodas de muchos perros;
y sus yernos rompen hierros
en la toma de Algecira;
¡mentira!


Sembrar (y hacer crecer) berros en una artesa es una forma de decir que la madre era una hechicera. Las hijas son perras que han pasado muchas "noches de bodas" (pues la madre hechicera recompone su virginidad para la siguiente) y dichas bodas eran bodas de perros (pues tales eran los hombres involucrados). Los yernos (de la madre) rompen hierros (lanzas) al tomar Algecira[s] precisamente porque se la encuentran virgen.


sábado 25 de julio de 2009

El arte de la esquina

Boletín Mensual Nº 24 – Año 2

Europa en Mapa renacentista


SUMARIO

Estética del Renacimiento (Décima parte)
Arte contemporáneo, burbuja del mercado
La ventana abierta


Estética del Renacimiento
(Décima Parte)

Lic. Alicia Grela Vázquez


Los artistas renacentistas no se diferencian en principio de otros trabajadores agremiados, ni en su origen, ni en su educación. Reciben su nombre del oficio de su padre, de su lugar de nacimiento y de su maestro. Como a criados se les tutea. El talento no les da derecho al desempeño laboral, sino el cumplimiento a las prescripciones gremiales. Su formación tiene lugar en los tallleres en el modo medieval.


Juan Amós Comenio - Didáctica Magna - El Maestro y el Niño


Comenio - Didáctica Magna - El artesano


Muchos, como Donatello, Verrocchio, Guirlandaio y Boticcelli proceden de la Orfebrería, que por eso es llamada "Escuela de Arte".

Donatello - Judith y Holofernes

Busto de Benvenuto Cellini

Benvenuto Cellini -El salero de Fernando I


Las más importantes botteghe de artistas persiguen métodos educativos individuales. Los talleres son famosos por sus directores, maestros y artistas. Los aprendices eligen a sus empleadores y son colaboradores equiparables a los jefes de los equipos.

El trabajo combinado de artistas, maestros, artesanos, colaboradores y ayudantes hace que la obra confunda los aportes de cada uno o realmente los fusione.

La tradición establece que cuando el alumno supera al maestro, este se retira, como sucede con las duplas: Verrocchio-Leonardo, Francia-Rafael, Cimabue-Giotto.

Cimabue - Madonna, Niño y San Francisco


En los comienzos del Renacimiento el taller artístico sigue aún el espíritu comunal de los antiguos constructores y del gremio. El proceso de creación todavía cumple con las formas colectivas de producción. Continúan los talleres familiares, pero hay también propietarios que son más empresarios que artistas. Toman encargos para darlos a hacer a otros. Como ejemplo Evangelista da Predis, en Milán empleó, entre otros, a Leonardo.


Leonardo - Baco

Los talleres producen obras de arte y artesanías: armas, banderas, tapices, etc. Esto se acepta hasta fines del primer Renacimiento sin denigrar al artista. Con Miguel Ángel se produce un cambio fundamental. La idea que el artista tiene de sí se torna irreconciliable con la aceptación de encargos artesanales.

También esto señala la ruptura con los gremios. Luego del proceso de Poggi, en 1590, con el que se lo quiere prohibir por no haber cumplido con los siete años de aprendizaje, ya no es obligatoria la agremiación.

En la primera etapa del Renacimiento los artistas son también en lo socioeconómico como los artesanos: en general ni muy ricos ni pauperizados. La mejor posición es la de quienes están al servicio de una Corte o de un Protector. Lo producido por un artista de primera línea no tiene gran diferencia de precios con quienes le siguen.

Gentile da Fabriano por la "Adoración de los Reyes Magos" obtiene 150 florines de oro; Lippo Lippi: 40 por una Madonna y Ghiberti por las Puertas del Baptisterio 200 (contra los 600 que cobra un Canciller). Para vivir se requieren 300 florines anuales.

Gentile da Fabriano - Adoración de los Reyes Magos

Lippo Lippi - Madonna


Ghiberti - Puerta del Paraíso


Los artistas piden anticipos a sus clientes,que a menudo sólo pueden pagar los materiales a plazos. Aún a los príncipes puede escasearles el dinero. Leonardo se queja del incumplimiento en el pago de Ludovico "el Moro".

Ludovico Sforza, "el Moro"



El cliente paga el salario y la manutención de ayudantes y aprendices. El maestro recibe honorarios según el tiempo empleado en la obra. Hasta fines del siglo XV el precio sigue determinado por las jornadas de labor. Al separarse el trabajo artístico del artesanal cambian las condiciones contractuales: el monto de los pagos, los colores y materiales usados.

Con Miguel Ángel desaparece incluso la figura del "fiador" que asegure el cumplimiento de lo pactado. Así es que en el siglo XVI las cláusulas se hacen menos precisas. Se solicita una obra no importa cuál (puede ser pintura o escultura); o la temática: la imagen de la Virgen o un Santo (cualquiera). Importa más el ejecutante que la obra.

En Italia los artistas tienen mayor independencia del gremio y por consiguiente una posición de privilegio. Pasan de una ciudad a otra y no pueden ser controlados por instituciones locales. Los artistas toman conciencia de su importancia por su valor de cotización.

El ascenso social se manifiesta en los honorarios. Lippo Lippi cobra 2.000 ducados por los frescos de "Santa María sopra Minerva" y Miguel Ángel 3.000 por las pinturas en la cúpula de la Capìlla Sixtina.

Lippo Lippi - Santa María sopra Minerva


Ghirlandaio - Capilla familiar Torbabuoni


Ghirlandaio -Detalle de Capilla familiar en Santa María Novella


Algunos artistas a fines de siglo se hacen ricos: Perugino, Leonardo, Rafael y Tiziano llevan una vida magnífica.

Miguel Ángel - Frescos de cúpula Capilla Sixtina



Perugino


Perugino -Detalle

Leonardo - San Gerónimo


Leonardo - Detalle de la Anunciación


Rafael - Las Tres Gracias

Tiziano - Venus dormida


Otros, menos afortunados, como Lippi Lippi, Paolo Ucello y Fra Angélico no siempre cubren sus gastos

Lippo Lippi




Lippo Lippi - Madonna



Uccello - Episodio de la vida en la ermita


Fra Angélico - Detalle

El incremento de los precios se debe a la inflación europea y es consecuencia del enriquecimiento de los señores y las ciudades. Pero también es producto de la asociación de los artistas plásticos con los Humanistas como Comenio, Monteigne, Zwinglio, Nebrija, Erasmo,

Éstos refuerzan la posición de aquéllos argumentando sus pretensiones frente a los gremios qu progresivamente pierden poder y ante la aristocracia, que desconfiada contempla su ascenso. Esta tarea de los intelectuales se suma a la de consejeros y asesores de los artistas en cuestiones mitológicase históricas.


Comenio - Didáctica Magna - Estudio


Montaigne


Zwinglio

Nebrija





Erasmo


El equilibrio dinámico de este período se logra por el balance de los platillos cargados con los actores socioeconómicos del Renacimiento: artistas y mercenarios en uno y mercaderes devenidos en banqueros, señores y mecenas en el otro.

El capitalismo se afianza y recrea como nuevo un mercado: el del Arte.

Caballeros mercenarios


Mercenarios renacentistas

Mercenario

Los mercenarios como agentes de cambio no son exclusivos de esta etapa, pero es en ella donde adquieren relevancia.

Papado renacentista - Mecenas


César Borgia, mecenas

Bianca Maria Sforza - mecenas

Lorenzo de Médici - mecenas



Francesco Sforza - mecenas


Aunque la categoría de mecenas toma su nombre de un personaje público de la Antigüedad, es un concepto renacentista por antonomasia.


Arte contemporáneo, burbuja del mercado

Prof. Elsa Sposaro

En ediciones anteriores hemos hecho referencia a las tendencias del llamado “Arte contemporáneo”, y presentamos al grupo Hartista como crítico, fundamentando el sinsentido del rumbo que este “arte” estamba tomando ya hace mucho tiempo.

El artista crea, recrea, y es cierto que para ello en el transcurso del tiempo se ha tomado ciertas libertades en la elección de temas, materiales y técnicas. Esto es una cosa, esto es la búsqueda de elementos que mejor permitan la comunicación con el espectador de la obra.

El mercado y el arte hoy van de la mano, en una fusión que abunda en trivialidad, dirigido sin duda a desprejuiciados “entendedores de arte”, a que promocionen entre snobistas expendedores de cheques en euros, para adornar sus colecciones privadas y adornar sus salas, como símbolo de status y económico y cultural sin notar la sinrazón del arte contemporáneo.

Este tema quizá sea muy controvertido, ya que muchos podrían describir este arte contemporáneo como el tren al que se subieron muchos improvisados vislumbrando “un buen negocio con escasa inversión”.

Muchos artistas hoy parecen ser mejores por doblar alambres y ensuciar bastidores, y lo peor es que tienen seguidores, admiradores y compradores.

Un viaje al extranjero parece ser la segunda condición para aumentar el nivel artístico de este pseudoartista o “artista contemporáneo”. Sin dejar de participar en las Bienales, donde allí se concentra mayormente la estupidez supuestamente “creativa” y la estupidez compradora. De esto sólo podemos afirmar que la estupidez en este aspecto es universal.

Las burbujas tienen poca duración. Esto algún día se ha de terminar. Prefiero pensar que evolucionaremos para mejor, y que este cáncer no seguirá haciendo metástasis.

De todos modos, este tema se pretende muchas veces derivar hacia la experiencia y conocimiento o no de los artistas, lo cual creo desacertado.
Muchos discuten si la Academia sí o si la Academia no...si es importante el dibujo y la perspectiva o no.

Creo que quien quiera acercarse a un hacer cualquiera que este fuera, debe aprender e investigar. El obtener un título académico no implica necesariamente ser artista. Tampoco la frecuencia de las sesiones de pintura en la realización de una obra. Un artista puede, a mi entender, compartir el trabajo que lo sustenta con el trabajo que humanamente lo alimenta, es decir, puede asistir de lunes a viernes a su empleo en un banco o empresa y los fines de semana dedicarlos al Arte. Esto no lo convierte en un artista menor ni a su obra en menos.

Muchos llamados “aficionados” son productores de un Arte con mayúsculas y todos sabemos que actualmente muchos “artistas consagrados” no pasan de ser unos “aplastalatas” o realizadores de conjuntos sin sentido con piezas de ferrocarril. También dentro de esta fauna payasesca están los imitadores de locos, o los provocadores, que dejan su “demencia aparente” y se convierten en hábiles matemáticos a la hora de contar dólares por sus chapas retorcidas y pegadas en un soporte.

Más que mundo loco, diría yo, mundo vacío, frío, calculador, oportunista, pero sin Arte.

Todas las modas pasan, será cuestión de que los verdaderos artistas sigan en la resistencia, creando Arte, aprovechando las ventajas que los materiales artísticos actuales permiten. Pero sobre todo, el aprendizaje, en una institución, en un taller, solos o con guía, pero siempre el acento debe estar en el aprendizaje del oficio. En definitiva el artista, es un obrero de su obra, pero siempre es un aprendiz.

Hacer una huelga de Arte sería un contrasentido. Sería inteligente de parte de los artistas, hacer una huelga a las galerías y Bienales, y a los Concursos en los que el artista deba pagar por participar. Quizá sería esta una forma de sanear el ambiente artístico.

Este es el mundo en el que vivimos, se puede reproducir la palabra de Cervantes o Shakespeare y no la de un escritor o ensayista actual. Se puede reproducir la “La Mona Lisa” de Leonardo pero no “El final del no sé qué” de Juan Equis (nombre figurado de artista contemporáneo).

El Arte sin embargo, sigue viviendo, de la mano de los artistas que sinceramente aman las Artes. Surgirá, emergerá entre esta montaña de latas, inodoros, alambres, tuercas y mingitorios. Esta burbuja se desvanecerá.

Recomendamos:
http://www.hartismo.com/hartistas.htm







La ventana abierta

Saki

-Mi tía bajará enseguida, señor Nuttel -dijo con mucho aplomo una señorita de quince años-; mientras tanto debe hacer lo posible por soportarme.
Framton Nuttel se esforzó por decir algo que halagara debidamente a la sobrina sin dejar de tomar debidamente en cuenta a la tía que estaba por llegar. Dudó más que nunca que esta serie de visitas formales a personas totalmente desconocidas fueran de alguna utilidad para la cura de reposo que se había propuesto.

-Sé lo que ocurrirá -le había dicho su hermana cuando se disponía a emigrar a este retiro rural-: te encerrarás no bien llegues y no hablarás con nadie y tus nervios estarán peor que nunca debido a la depresión. Por eso te daré cartas de presentación para todas las personas que conocí allá. Algunas, por lo que recuerdo, eran bastante simpáticas.
Framton se preguntó si la señora Sappleton, la dama a quien había entregado una de las cartas de presentación, podía ser clasificada entre las simpáticas.

-¿Conoce a muchas personas aquí? -preguntó la sobrina, cuando consideró que ya había habido entre ellos suficiente comunicación silenciosa.
-Casi nadie -dijo Framton-. Mi hermana estuvo aquí, en la rectoría, hace unos cuatro años, y me dio cartas de presentación para algunas personas del lugar.
Hizo esta última declaración en un tono que denotaba claramente un sentimiento de pesar.
-Entonces no sabe prácticamente nada acerca de mi tía -prosiguió la aplomada señorita.
-Sólo su nombre y su dirección -admitió el visitante. Se preguntaba si la señora Sappleton estaría casada o sería viuda. Algo indefinido en el ambiente sugería la presencia masculina.
-Su gran tragedia ocurrió hace tres años -dijo la niña-; es decir, después que se fue su hermana.
-¿Su tragedia? -preguntó Framton; en esta apacible campiña las tragedias parecían algo fuera de lugar.
-Usted se preguntará por qué dejamos esa ventana abierta de par en par en una tarde de octubre -dijo la sobrina señalando una gran ventana que daba al jardín.
-Hace bastante calor para esta época del año -dijo Framton- pero ¿qué relación tiene esa ventana con la tragedia?
-Por esa ventana, hace exactamente tres años, su marido y sus dos hermanos menores salieron a cazar por el día. Nunca regresaron. Al atravesar el páramo para llegar al terreno donde solían cazar quedaron atrapados en una ciénaga traicionera. Ocurrió durante ese verano terriblemente lluvioso, sabe, y los terrenos que antes eran firmes de pronto cedían sin que hubiera manera de preverlo. Nunca encontraron sus cuerpos. Eso fue lo peor de todo.
A esta altura del relato la voz de la niña perdió ese tono seguro y se volvió vacilantemente humana.
-Mi pobre tía sigue creyendo que volverán algún día, ellos y el pequeño spaniel que los acompañaba, y que entrarán por la ventana como solían hacerlo. Por tal razón la ventana queda abierta hasta que ya es de noche. Mi pobre y querida tía, cuántas veces me habrá contado cómo salieron, su marido con el impermeable blanco en el brazo, y Ronnie, su hermano menor, cantando como de costumbre "¿Bertie, por qué saltas?", porque sabía que esa canción la irritaba especialmente. Sabe usted, a veces, en tardes tranquilas como las de hoy, tengo la sensación de que todos ellos volverán a entrar por la ventana...
La niña se estremeció. Fue un alivio para Framton cuando la tía irrumpió en el cuarto pidiendo mil disculpas por haberlo hecho esperar tanto.
-Espero que Vera haya sabido entretenerlo -dijo.
-Me ha contado cosas muy interesantes -respondió Framton.-Espero que no le moleste la ventana abierta -dijo la señora Sappleton con animación-; mi marido y mis hermanos están cazando y volverán aquí directamente, y siempre suelen entrar por la ventana. No quiero pensar en el estado en que dejarán mis pobres alfombras después de haber
andado cazando por la ciénaga. Tan típico de ustedes los hombres ¿no es verdad?
Siguió parloteando alegremente acerca de la caza y de que ya no abundan las aves, y acerca de las perspectivas que había de cazar patos en invierno. Para Framton, todo eso resultaba sencillamente horrible. Hizo un esfuerzo desesperado, pero sólo a medias exitoso, de desviar la conversación a un tema menos repulsivo; se daba cuenta de que su anfitriona no le otorgaba su entera atención, y su mirada se extraviaba constantemente en dirección a la ventana abierta y al jardín. Era por cierto una infortunada coincidencia venir de visita el día del trágico aniversario.
-Los médicos han estado de acuerdo en ordenarme completo reposo. Me han prohibido toda clase de agitación mental y de ejercicios físicos violentos -anunció Framton, que abrigaba la ilusión bastante difundida de suponer que personas totalmente desconocidas y relaciones casuales estaban ávidas de conocer los más íntimos detalles de nuestras dolencias y enfermedades, su causa y su remedio-. Con respecto a la dieta no se ponen de acuerdo.
-¿No? -dijo la señora Sappleton ahogando un bostezo a último momento. Súbitamente su expresión revelaba la atención más viva... pero no estaba dirigida a lo que Framton estaba diciendo.
-¡Por fin llegan! -exclamó-. Justo a tiempo para el té, y parece que se hubieran embarrado hasta los ojos, ¿no es verdad?
Framton se estremeció levemente y se volvió hacia la sobrina con una mirada que intentaba comunicar su compasiva comprensión. La niña tenía puesta la mirada en la ventana abierta y sus ojos brillaban de horror. Presa de un terror desconocido que helaba sus venas, Framton se volvió en su asiento y miró en la misma dirección.
En el oscuro crepúsculo tres figuras atravesaban el jardín y avanzaban hacia la ventana; cada una llevaba bajo el brazo una escopeta y una de ellas soportaba la carga adicional de un abrigo blanco puesto sobre los hombros. Los seguía un fatigado spaniel de color pardo. Silenciosamente se acercaron a la casa, y luego se oyó una voz joven y ronca que cantaba: "¿Dime, Bertie, por qué saltas?" Framton agarró deprisa su bastón y su sombrero; la puerta de entrada, el sendero de grava y el portón, fueron etapas apenas percibidas de su intempestiva retirada. Un ciclista que iba por el camino tuvo que hacerse
a un lado para evitar un choque inminente.
-Aquí estamos, querida -dijo el portador del impermeable blanco entrando por la ventana-: bastante embarrados, pero casi secos. ¿Quién era ese hombre que salió de golpe no bien aparecimos?
-Un hombre rarísimo, un tal señor Nuttel -dijo la señora Sappleton-; no hablaba de otra cosa que de sus enfermedades, y se fue disparado sin despedirse ni pedir disculpas al llegar ustedes. Cualquiera diría que había visto un fantasma.
-Supongo que ha sido a causa del spaniel -dijo tranquilamente la sobrina-; me contó que los perros le producen horror. Una vez lo persiguió una jauría de perros parias hasta un cementerio cerca del Ganges, y tuvo que pasar la noche en una tumba recién cavada, con esas bestias que gruñían y mostraban los colmillos y echaban espuma encima de él. Así cualquiera se vuelve pusilánime.
La fantasía sin previo aviso era su especialidad.

martes 30 de junio de 2009

El arte de la esquina

El arte de la esquina

Boletín Mensual Nº 23 – Año 2
Junio 2009



Música Renacentista



Sumario


Estética del Renacimiento (Novena Parte)

Imagen y palabra
Esperanza





Estética del Renacimiento

(Novena Parte)


Lic. Alicia Grela Vázquez



Así como la Historia comienza con la escritura, la Modernidad y con ella su primera etapa: el Renacimiento, derivan de la invención de la imprenta de tipos móviles por Juan Gutenberg, en 1440.

Escritura cuneiforme


Imprenta de tipos móviles



Con esto prosperan las transacciones comerciales, porque es posible obtener contratos para todo. Comienza el liberalismo y el auge de la propiedad privada. Pero este invento, con el lucro como motivación, también hace posible la publicación de muchísimos libros, lo cual facilita la adquisición, apropiación y lectura de los mismos. Por ende la Literatura prospera y destaca a escritores que salen del anonimato.

Mantiene viejos géneros, como la Epopeya en "Los Lusíadas" de Camoens donde se canta la gloria por las hazañas de los portugueses en la aventura del descubrimiento de nuevas tierras.


Camoens lee "Los Lusíadas" a Don Sebastián



También crea otros como la Novela. Esta va de la picaresca a las ejemplares, culminando con "El Quijote".
Portada del libro



Escena de Lázaro

Quijote y Sancho

La Poesía se desdobla en la que mantiene lazos con la Edad Media: la Mística (con San Juan de la Cruz) y la Moderna cortesana (con Garcilazo de la Vega)

San Juan de la Cruz


Oratorio de San Juan de la Cruz



Garcilaso de la Vega



Egloga


Las Artes Rítmicas, dependientes del tiempo también muestran cambios en el Renacimiento. La Música no escapa a la generalidad. Se busca hacer más una ciencia que un arte. Se vuelve a los principios pitagóricos con el número como esencial. Las composiciones están dirigidas más al espíritu que a los sentidos.

El Racionalismo que caracteriza al Renacimiento se expresa principalmente en la Música, recuperando la relación, proporción, razón (logos) descubierta por Pitágoras: 1/8 entre una nota y otra, pero no se limita a ella. Enriquece éste y otros conocimientos y los proyecta al futuro.

En los años que van del siglo XIV al XVI las combinaciones musicales varían enormemente. Es el período de la Polifonía Vocal.



Polifonía renacentista


La Polifonía (muchos sonidos) se denomina así por ser una composición para varias voces superpuestas e independientes en ritmo y melodía, según las leyes del contrapunto. Caracteriza la tendencia predominante en el Renacimiento, en obras corales tanto religiosas como profanas. Su origen está en los países flamencos, aunque se difunde exitosamente en Alemania y Francia.

En esta época comienza el Concerto Grosso y progresa la Teoría musical con Victoria, a la cual Lassus aporta dos mil composiciones. Palestrina introduce la Polifonía en Italia con sus Madrigales. Su obra es equiparada con el Canto Gregoriano en las ceremonias de la Iglesia romana.



La Gran Polifonía


El papa Julio II incorpora a Palestrina a la Capilla Pontificia. Conoce el éxito en su tiempo pero sufre el olvido por siglos. A fines del siglo XIX, en el tercer centenario de su muerte, con la edición completa de sus obras se revela su talento. Compuso unas cien Misas. De ellas, la del Papa Marcelo se considera la más perfecta en su género. Por otra parte, su Improperia se conserva como música de ejecución obligada en la celebración de la Semana Santa en el Vaticano.

Finalmente, hacia el siglo XVI se abandona la Polifonía por la Monodia (canto a una sola voz) religiosa o profana y la invención del Recitado. Estos dos elementos aplicados a la escena gana en espacio para el drama musical surgido en Italia en el siglo XV



Monodia

El capitalismo que consagra como forma política el liberalismo logra en el Renacimiento destacar a algunos artistas que se diferencian por sus capacidades y posibilidad de contratación del resto de los trabajadores que continúan en el anonimato.


Imagen y Palabra


Textos: Prof. Elsa Sposaro

El ojo en el agua

Éramos cuatro amigos. Caminábamos juntos por el bosque. Un animal nos miró fijamente. Seguimos caminando y vimos que la cara de Joaquín empezaba a transformarse y su cuerpo a alargarse. Miguel se asustó . No entendía qué pasaba, pero su propia nariz crecía y crecía. En un instante ellos eran un sólo cuerpo con dos caras extrañas. Nosotros los empezamos a llevar cargados. Ellos ya no tenían piernas. Más tarde, nos sucedería lo mismo. ¿Quién nos ayudará a caminar?. Estamos varados en el bosque. El animal sigue mirando nuestra metamorfosis.

La luz y el color



Los miré con detenimiento. No sabía a cuál subir...el celeste me invitó, pero me cansó. Lo veía todos los días. Entonces el rojo me cautivó. Me llevó a brazos desconocidos, a bocas esperanzadoras. Me tiró por barrancos interminables. Mi sangre se fundió con él.Decidí bajarme o mi vida se terminaría rápidamente.Busqué un lugar tranquilo, descansado. Me confundí y me subí al azul. Me dio frío. Me puse muy triste.Al fin el verde me guiñó un ojo. Encontré mi lugar...allí había paz.


Vincent


Allí estás...amigo siempre presente. Mis pinceles pretenden seguir tus cálidos colores...no lo consiguen, pero sí contactan con tu sentimiento.
Te siento. Tu abrigo me abriga. Tu frío, se siente. Tu tristeza se comparte.
Nadie se da cuenta de tu verdadero mensaje. Te entiendo. Te cuido.
Esos creen sin sentido que con su dinero, que no te dieron, ahogarán tus palabras con sentido. No estabas loco. Simplemente estabas triste. Comparto tu tristeza, amigo mío...estoy siempre contigo.







Esperanza

Giovanni Papini

Se llamaba Esperanza, pero ya no esperaba nada. Oscura de piel, negra de cabellos, negrísima de ojos, hasta sus pensamientos, patéticamente nocturnos, fúnebres y sepulcrales, parecían nacer entre avenidas de cipreses en un ventoso crepúsculo de febrero. Alma de otros tiempos; alma perdida entre demasiados cuerpos enemigos; inadaptada al amor físico; fea y taciturna; llena de romanticismo y de malas lecturas, no había ninguna razón para que tuviera que vivir más de treinta o treinta y cinco años. Un amor infeliz -un amor demasiado breve, pero todavía no acabado para ella, y acaso inacabable- le había cubierto el rostro con la lívida máscara de las traicionadas sin culpa.
Sin embargo, de su lacrimosa tristeza y de su soledad sin vistas de cielo había conseguido sacar una profesión, algo que se parecía a la literatura. Sus desesperaciones literarias, sus infinitos insomnios, sus paseos a ciegas, sin finalidad y sin alegría, la habían acostumbrado a contar solamente cosas de su alma y a sacar de ella todo lo que podía contener. En aquel ensueño continuo que le empañaba los ojos y le lastimaba la vista, todo un mundo surgía con la rapidez luminosa de una aventura. Sueños sin cotinuación; hipótesis realizadas a medias; increíbles casos de conciencia; asociaciones irracionales de palabras, de ideas, de personas; esbozos y comienzos de vida sin lógica; símbolos graves descubiertos en muñecos de niños y bagatelas sin consecuencias y, de cuando en cuando, chorros irisados de elocuencia amorosa con alguna que otra llovizna de sofismas líricos, constituían su vida interior; su única riqueza, su único consuelo. Después del abandono definitivo, después que su propio nombre se volvió absolutamente falso y casi ridículo, ella intentó expresar con palabras escritas algún pedazo de su mundo. Lo consiguió y prosiguió. Un día, toda temblorosa, como si estuviera a punto de confesar al mundo su único amor, consiguió enviar a una gran revista un cuento suyo. El cuento gustó y fue publicado. Le pidieron otros y ella los escribió y los mandó.
Adquirió valor: pasó del cuento a la novela; encontró un editor; se creó un pequeño público; vivió sola, pensó, inventó; consiguió ganar para vivir; rechazó toda ayuda de la familia hostil y lejana.
2
Cuando la conocí tenía apenas treinta años. Vivía en una pensión, en una de aquellas calles anchas, señoriales y apartadas, donde incluso el polvo parece más limpio y el viento más educado.
Su vida era regularísima y laboriosa: escribía una novela al año y un cuento al mes, y para la novela tenía siempre a su viejo editor dispuesto, y para los cuentos, tres o cuatro revistas que seguían albergándola y pagándole poco. Sin embargo, lograba reunir aquellas dos mil o tres mil liras que le hacían falta para vivir y para abonarse a todas las salas de lectura de la ciudad. Leía con preferencia las novelas aparecidas entre 1830 y 1870, cuando el romanticismo estaba deshaciéndose y el realismo apenas apuntaba. Sospecho malignamente que en aquellos libros olvidados y patéticamente idiotas ella pescaba motivos y argumentos para los suyos.
Verdaderamente no debería decir de ella todo el mal que pienso, porque fue precisamente ella quien me quiso conocer; guardo todavía su primera carta, de la que algunas frases enfáticamente entusiásticas me hicieron y me hacen enrojecer. Las primeras veces que la vi no hablamos de literaturas y esto me sorprendió y encantó tanto que volví con más frecuencia de lo que hubiera querido. (No es que hubiera ningún peligro sentimental, pero, como hombre sano, creo que la proximidad de las mujeres es, al contrario de lo que se cree, un excitante para la pequeñez.)
Pero, aunque fui varias veces a verla, nunca pensé en invitarla a mi casa, y me asombré muchísimo el día que, mientras estaba en la ventana, vi pararse un coche a mi puerta y bajar de él a la señorita Esperanza, que venía a mi casa.
Una vez que la hube hecho pasar a mi despacho, empezó a hablarme de cosas corrientísimas: del concierto de Palestina que habría el día siguiente, de la necesidad de fomentar una moda más simple para las señoras no elegantes, e incluso de la insólita intranquilidad del gato blanco de la pensión. Sólo cuando se levantó para despedirse y marcharse me dijo en voz baja:
-Había venido para confiarle un pequeño secreto, pero acaso sea una estupidez. No vale la pena hablar de ello. Esperaré a otra vez, otro síntoma, y luego se lo diré todo, si me lo permite.
Le rogué, con mucha insistencia, que me contara en seguida lo que la había movido a buscarme y que ahora la hacía estar titubeante y casi vergonzosa. La pobre Esperanza me miró un momento a los ojos con sus melancólicas pupilas negras y se sentó de nuevo.
-Escuche -empezó, bajando los ojos y atormentando con ambas manos los cordones de su bolso-. Escuche: yo creo que es una simple casualidad, una coincidencia cualquiera; un acuerdo repetido nada misterioso. Pero confieso que me ha impresionado: tengo necesidad de confiarme a alguien, de pedir una explicación. Acaso se trata de una simple suposición y otro puede verlo de otra manera. Tal vez usted pueda decirme algo: usted es un espíritu profundo, usted ha buscado siempre los enigmas...
-Perdone -la interrumpí, con mi acostumbrada mala educación-, usted me hace con demasiada facilidad elogios que no me importan, y aún no me ha dado a entender, ni remotamente, lo que desea de mí.
La desgraciada muchacha me miró de nuevo con ojos asustados.
-Tiene razón -repuso-; perdóneme: soy mujer y literata. He aquí en pocas palabras lo que me sucede. Como usted sabe, yo sólo escribo y, en general, los argumentos de mis cuentos me vienen de manera espontánea, mientras leo, o paseo, o estoy en cama por la noche o por la mañana. Pero desde hace algún tiempo me he dado cuenta de que, de los muchos temas de cuentos que tengo dispuestos en mis papeles y en mi cabeza, sólo soy capaz de desarrollar algunos; y, lo que es más extraño, esos argumentos tienen algo en común, es más, tienen en común el hecho más importante, es decir, que todos se refieren a una mujer, y esta mujer, por más que haga para cambiarla y transfigurarla, se parece precisamente a mí.
-¡Por favor! -exclamé, con cierto desprecio-. ¿Qué encuentra de extraño en todo eso? A todos los escritores, incluso a los de talento shakespeariano o dramático, les sucede siempre lo mismo. La literatura es un espejo. Se hace actuar a los demás, pero sólo se conoce y se representa a uno mismo. Si acaso, lo extraño es que usted no lo haya advertido antes.
-Espere -dijo con energía la señorita Esperanza, un poco resentida-, espere a que se lo cuente todo. La historia no se acaba aquí. Usted me cree más tonta de lo que soy. El hecho verdaderamente extraño viene después. Cuando he escrito las historias de la mujer que se me parece, sucede que las mismas aventuras inventadas por mí, para mi imaginaria heroína, se repiten en la vida para mí, precisamente para mí en carne y hueso. Le daré un ejemplo: hace seis o siete meses escribí un cuento en el que narraba cómo una mujer joven, virgen, fea, honesta y solitaria, se encontraba, de repente, con que tenía que hacer de madre para salvar el honor de una amiga, y de qué manera se iba despertando poco a poco en ella el amor hacia este niño no suyo, y con tanta fuerza que le hacía creer que ella era verdaderamente su madre. Y he aquí que hace tres meses, antes de que el cuento fuera publicado, he recibido una carta de la única amiga que tengo en el mundo. Esta amiga está casada, pero separada; tiene un amante, ha tenido un hijo y, para no verse obligada a registrarlo, como sería necesario, con el nombre del marido, me conjuraba a recoger su hijo. No he sabido decir que no: la cosa quedará secreta, y por otra parte, ya que nunca podré tener una familia mía, no me importa mucho el honor burgués. El niño está con una nodriza, pero no he podido menos que pensar en él. He ido a verlo; me he conmovido. Esa pequeña vida que surge y se forma liberándose de la animalidad me atrae. He vuelto ya varias veces y creo que lo quiero, acaso, más que su madre. Este es el primer hecho, pero hay otro. Hace pocos días escribí un cuento donde la acostumbrada mujer que se me parece vuelve a ver, después de muchos años, al único hombre que amó, y lo ve feliz, con una mujer a su lado, y se aparta para no enturbiar con su presencia la nueva felicidad de aquel al que sigue amando. Pues bien, ayer mismo...
A este punto los sollozos le cortaron la palabra, se tapó la boca con el pañuelo y los contuvo a duras penas. Pero dos pequeñas y tímidas lágrimas cayeron de sus largas pestañas negras, que estaban ya húmedas antes.
-Hacía siete años que no lo veía -reanudó con voz improvisamente ronca-. Se había marchado fuera de Italia. Ayer lo he vuelto a ver: hay una mujer con él, rubia, guapa, alta, con los ojos malos. Yo no sabía nada y, sin embargo, hace pocos días lo había escrito todo, tal como ha sucedido. También en el cuento hay los ojos malos de ella y la sonrisa de él: la sonrisa que yo conocía tan bien...
Aquella singular imitación que la realidad hacía de la literatura me sorprendía más profundamente de lo que quería reconocer; sin embargo, compuse la fisonomía más sabia de este mundo e intenté demostrar a la señorita Esperanza que se trataba únicamente de coincidencias curiosas y nada más, y que no había motivo para conmoverse. La pobrecita me miró tristemente y sin confianza, dándose cuenta de que yo quería engañarla. Al cabo de unos momentos, cuando las lágrimas se calmaron, se secó la cara con cuidado, me saludó fríamente y se fue.
3
Durante muchos meses no la vi y no tuve el valor de ir a buscarla, después de lo que me había dicho con los ojos aquel día al dejarme. Pero una mañana leí su nombre en el periódico bajo un titular extraño: Tentativa de rapto de una escritora. Era ella: mientras volvía, por la noche, de un paseo por el campo, los acostumbrados hombres enmascarados, que tienen el coche preparado a pocos pasos, habían intentado amordazarla. A sus gritos, un hombre que había acudido había exclamado: «¡No es ella!» Y la habían dejado.
Corrí a la pensión donde vivía para saber lo que había de cierto en aquella noticia. La encontré palidísima, tendida en un diván. No se asombró al verme y me tendió un fascículo de una revista salida aquel mismo día. Miré el sumario y vi que había un cuento suyo. Corté la página, leí... Se trataba de una mujer joven, melancólica, fea y abandonada, que había sido raptada, por equivocación, una noche, por unos hombres con antifaces negros.
Mientras avanzaba en la lectura, de cuando en cuando levantaba los ojos hacia ella con estupor; ella sonreía y callaba.
-Pero ¿es verdad? -le pregunté cuando hube terminado-. ¿Es verdad todo, incluso lo que cuentan los periódicos?
-Exactísimo -me contestó, intentando sonreír-. No hay ninguna vía de escape. A usted se lo conté todo. Pero entonces estábamos en el comienzo..., la cosa no era grave. Después... ¡Si supiera lo que ha sucedido después! La ley es tenaz, constante, rigurosa. A veces se trata de cosas de nada, pequeneces, pero otras... Es preciso que un día u otro le diga todo: también los demás deben saber...
"Cada vez que tomo la pluma, ella, es decir, yo, se adelanta y se apodera de mi espíritu. No puedo imaginar cosas de nadie más sino de ella. Lo he intentado. ¡Oh, sí, lo he intentado! ¡Cuántas redes he tendido a mi fantasía reluctante! ¡Cuántos viejos temas he sacado de mis papeles para imponérselos a mi inspiración! Era inútil, no conseguía ni escribir una frase. Pero en cuanto me dejaba dominar y guiar por ella -es decir, por mí, por mi doble literario y profético-, entonces todo se volvía fácil y llano, las aventuras se presentaban con abundancia, sin esfuerzo, la intriga se desarrollaba elegantemente hasta lo último, y el cuento salía de un tirón, lleno de vida. Pero cada uno de esos cuentos era una condena para mí. A veces se narraba que ella no podía dormir y cada noche la asaltaban horribles visiones, y a los pocos días también yo me agitaba en el insomnio, debatiéndome contra fantasmas y monstruos indescriptibles. Otra vez imaginaba que era amada por un muchacho joven, por un adolescente atraído por su fama y, en efecto, al cabo de pocas semanas recibí una carta de veinte páginas de un muchacho de quince años que me creía joven y bella y me ofrecía su amor para toda la vida. Y así, cada mes, una. Y siempre, cada vez, lo que predigo con la fantasía se realiza sin demora. El último caso es el que usted conoce y que le ha sugerido venir a verme. Y ahora, ¿qué me dice? ¿Me dirá todavía que se trata de coincidencias?"
Me di cuenta de que la infeliz Esperanza estaba muy excitada y tenía fiebre. Le aconsejé, con toda la malicia que encontré disponible, dejar de escribir durante un tiempo. Me lo prometió y, después de alguna cansada palabra de consuelo, la dejé.
Su caso me turbaba y hacía cuanto podía para no pensar en él. No era capaz de explicarlo: me atraía y me enojaba. Acabé por olvidarme casi completamente de la pobre Esperanza y de sus aventuras literarias. Pero una mañana de enero me llegó una carta suya. Me informaba que había seguido durante algún tiempo mi consejo, pero que, al cabo de tres meses, se había visto obligada a reanudar su trabajo por dos razones: ante todo, porque vivía de la literatura y no podía, ni quería, pedir nada a nadie, y además, porque la imagen de su fantástico doble no le daba paz ni sosiego y le sugería, día y noche, nuevas aventuras extraordinarias. Entonces se había entregado a la inspiración y, apenas había escrito, la realidad venía a imitarla como antes, como siempre. Ya no podía liberarse; todo lo que la otra le dictaba tenía primero que narrarlo y después suceder. El último cuento era el más terrible de todos: anunciaba la muerte. La infeliz añadía que no temía a la muerte, pero que quería advertirme para que, por lo menos, hubiera un testimonio de su triste clarividencia.
Apenas leí la carta fui a la pensión. Una criada que vino a abrirme con la cara descompuesta me dijo que la señorita Esperanza había muerto hacía pocas horas de un ataque al corazón. Encima de una mesa se encontró su último cuento, en el que una heroína melancólica y morena moría perseguida por una sombra que nadie veía más que ella.

Palabras y sangre, 1912


































































































jueves 28 de mayo de 2009

Boletín El Arte de la esquina Nº 22

El arte de la esquina
Boletín Mensual Nº 22 – Año 2
Mayo 2009



Al otro lado – Tomás Castaño




SUMARIO
El arte de un autodidacta: Tomás Castaño
Mario Benedetti
Museo Sorolla
Dos cuentos de Macedonio Fernández


El arte de un autodidacta: Tomás Castaño
por Silvia Juárez




Tomás Castaño nace en Santander (España) en 1953. Desde muy joven demuestra una especial predisposición hacia el dibujo, pero hasta la edad de 17 años no toma los primeros pinceles. De formación autodidacta, se ha forjado a si mismo, a base de tesón y entusiasmo, decantándose por un estilo de pintura realista, que aborda plasmando composiciones construidas, bien dibujadas, preocupándose de la composición y el dibujo, controla la perspectiva y también las facultades que lo han llevado a alcanzar un estatus de paisajista caracterizado por su trabajo arquitectónico.


Club Marítimo Castro-Urdiales" Tomás Castaño


Su obra se caracteriza por un realismo sereno y poético, que traduce el deleite del artista en la plasmación de calles, edificios y fachadas con solera. Sus cuadros atrapan la magia de la estética de lo antiguo, y transmiten toda la calidez y humanización de los ambientes no transformados por la vida actual.



Cafetería Capitán León – Tomás Castaño


Ha mostrado su obra en exposiciones colectivas por varios países como Alemania, Holanda, Francia, Argentina, Japón, Italia y numerosas exposiciones individuales y colectivas en territorio español.

Guiness Collection – Tomás Castaño

Ha representado a Cantabria en la Bienal de Florencia en la edición 2005. Su obra es reconocida por el peculiar estilo y el ambiente que crea en el acabado de sus series de viejas tabernas. Su obra figura en las colecciones de la Fundación Carriegos (León), Hotel Central de Santander, Ayuntamiento de Castro Urdiales, Ayuntamiento de Villanueva de Villaescusa, Sede Social de CC.OO. de Santander y otras colecciones privadas en España, Francia, Puerto Rico, EE.UU. y Costa Rica. Obra en permanencia en Galería Sharon-León, Galería Este-Santander, Espacio 36-Zamora, Rita Castellote- Madrid y Akros Gallery de Bilbao.


ARTE-A-FICcIÓN entrevista a Tomás Castaño

¿Desde cuando empezaste a dibujar y pintar?

Desde niño ya me gustaba dibujar, aunque no empecé hasta los 17 años a pintar con óleo, pero profesionalmente lo hago desde el año 2000.


¿Cómo defines tu estilo?

Dentro del más puro estilo realista. Aunque algún crítico me ha colocado más cerca del hiperrealismo.


Interior – Tomás Castaño

¿Qué es lo que te inspira al pintar?

Nada en particular, solo el estado de ánimo y mi carácter es muy optimista por lo que casi siempre estoy inspirado

¿Qué se necesita para lograr una buena obra?
La inspiración, si algún día no consigues lo que quieres, los colores, no avanzas en la obra, etc., lo mejor es dejarlo y darte un buen paseo e iniciar de nuevo al día siguiente.

Lo que la gente opina de tu obra ¿es importante para ti? ¿Influye esta opinión en tu trabajo?

Yo personalmente lo considero muy importante y sobre todo las críticas constructivas, te ayudan a mejorar.

¿Qué es lo que pretendes expresar con tu arte?

Nada en particular. Trato de llegar a aquella gente que realmente entiende y ama el arte como siempre ha sido. Creo que solo perduran las buenas obras y eso solo el tiempo lo demostrará.

Bodegón – Tomás Castaño

Un consejo para las personas que empezamos a dar nuestros primeros pasos en el mundo del arte
Mucha paciencia y mucha suerte;saber rodearte de personas con buenos contactos y huir de los especuladores y sinvergüenzas que tanto abundan en este pequeño mundo.
Más de Tomás Castaño se puede apreciar en su página personal.
Página Web:
http://www.tomascastano.com/



Mario Benedetti
por Elsa Sposaro




Compromiso. Palabra olvidada por tantos humanos. Palabra manoseada, ensuciada y mal usada por tantos políticos, médicos, abogados y otros profesionales.
Mario Benedetti, escritor uruguayo hábil y destacado en todos los géneros, es sinónimo de compromiso.
Se ha comprometido como escritor, como ciudadano y como persona. Su compromiso político le ha acarreado muchas dificultades en su vida, así es que sufrió desde persecuciones hasta el exilio.
Fue distinguido con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 1999 y en 1995 con el Premio Internacional Menéndez Pelayo.

Algunas de sus poesías han trascendido a la tinta y al papel y se han convertido en canciones de la mano del cantautor Joan Manuel Serrat o Pedro Guerra.
“Testigo de uno mismo” fue la publicación realizada en agosto de 2008 y se puede definir como una introspectiva de su vida privada y literaria.
Su salud no le ha permitido culminar su última novela. El mundo entero se suma al dolor de su pérdida en este mes de mayo.

Sin duda Mario Benedetti ha sido un hombre cabal, un modelo para seguir en un mundo cada vez más carente de valores.
Su compromiso y su dignidad quedarán como testimonio junto a sus escritos, de que la lucha por la justicia y la igualdad valen la pena.


Estados de ánimo

A veces me siento
como un águila en el aire.

Pablo Milanés

Estados de ánimo - Elsa Sposaro


Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.

Mario Benedetti





A partir del 26 de mayo se expondrán en el Museo del Prado, junto a obras de todas las etapas del artista, los catorce paneles que Sorolla pintó por encargo de la Hispanic Society of America y que ya han recorrido numerosas ciudades españolas, siendo contemplados por más de un millón de visitantes. El Ministerio de Cultura, como prólogo a esta gran muestra, exhibe en el Museo del pintor valenciano en Madrid treinta y tres óleos que Sorolla realizó, a lo largo de siete años, a modo de estudios preparatorios para esos paneles que Milton Huntington, fundador de la Hispanic Society, le encargó en 1911.




La exposición, titulada "Sorolla y su idea de España", permanecerá abierta hasta el próximo 14 de septiembre y estudia el modo en que Sorolla plasmó en aquellas pinturas su visión de nuestro país, visión que coincidía con la defendida por las instituciones españolas del momento, que buscaban la recuperación para España de sus valores tradicionales. Esa era la imagen además que se pretendía trasladar al público estadounidense. Tres ejes temáticos articulan la muestra: pueblo, paisaje y monumentos, tres de nuestras señas de identidad fundamentales según el pintor.

Las piezas seleccionadas son fruto de los numerosos viajes que realizó Sorolla por la mayoría de las regiones de nuestro país pintando del natural. Sus estudios dedicados a Oropesa, Ayamonte, Castilla, Cataluña, Aragón, Navarra, Guipúzcoa, Galicia o Extremadura dan fe de la extraordinaria diversidad paisajística y social española y trascienden posibles tópicos.



Dos cuentos de Macedonio Fernández

Esta publicación está dedicada especialmente al Arq. Juan Carlos Sposaro y a todos los fieles amantes de la literatura del genial Macedonio Fernández.




TRES COCINEROS Y UN HUEVO FRITO

Hay tres cocineros en un hotel; el primero llama al segundo y ledice: "Atiéndeme ese huevo frito; debe ser así: no muy pasado, regular sal,sin vinagre"; pero a este segundo viene su mujer a decir que le han robadola cartera, por lo que se dirige al tercero: "Por favor, atiéndeme estehuevo frito que me encargó Nicolás y debe ser así y así" y parte a ver cómole habían robado a su mujer.Como el primer cocinero no llega, el huevo está hecho y no se sabe aquién servirlo; se le encarga entonces al mensajero llevarlo al mozo que lopidió, previa averiguación del caso; pero el mozo no aparece y el huevo entanto se enfría y marchita. Después de molestar con preguntas a todos losclientes del hotel se da con el que había pedido el huevo frito. El clientemira detenidamente, saborea, compara con sus recuerdos y dice que en suvida ha comido un huevo frito más delicioso, más perfectamente hecho.Como el gran jefe de fiscalización de los procedimientos culinariosllega a saber todo lo que había pasado y conoce los encomios, resuelve:cambiar el nombre del hotel (pues el cliente se había retirado haciéndolegran propaganda) llamándolo Hotel de los 3 Cocineros y 1 Huevo Frito, yestatuye en las reglas culinarias que todo huevo frito debe ser en unatercera parte trabajado por un diferente cocinero.


COLABORACIÓN DE LAS COSAS

Empieza una discusión cualquiera en una casa cualquiera pues llega unesposo cualquiera y busca la sartén ya que él es quien sabe hacer lascomidas de sartén y ésta no aparece. Crece la discusión; llegan parientes.Se oye un ruido. Sigue la discusión. Se busca una segunda sartén que acasoexistió alguna vez. El ruido aumenta. Tac, tac, tac. No se concluye deesclarecer qué ha pasado con la sartén, que además no era vieja; seescuchan imputaciones recíprocas, se intercambian hipótesis; se examinanrincones de la cocina por donde no suele andar la escoba. Tac, tac, tac. Alfin, se aclara el misterio: lo que venía cayendo escalón por escalón era lasartén. Ahora sólo falta la explicación del misterio: el niño, de cincoaños, la había llevado hasta la azotea, sin pensar que correspondierarestituirla a la cocina; al alejarse por ser llamado de pronto por lamadre, después de haber estado sentado en el primer escalón de la escalera,la sartén quedó allí. Cuando trascendió el clima agrio de la discusiónconyugal, la sartén para hacer quedar bien al niño, culpable de todo elingrato episodio, se desliza escalones abajo y su insólita presencia a laentrada de la cocina calma la discordia.Nadie supo que no fue la casualidad, sino la sartén. Y si es verdadque puede haberle costado poco por haber sido dejada muy al borde delescalón, no debe menospreciarse su mérito.