viernes, 18 de diciembre de 2015



El arte de la esquina
Boletín Mensual Nº 101- Año 9
Diciembre 2015


La Navidad de Juanito Laguna - Antonio Berni


SUMARIO
Apuntes para una Estética del Neoimpresionismo (Parte VI)
Cuestión de medida
Cuatro siglos igual
Recreando el Quijote







Apuntes para una Estética del Neoimpresionismo (Parte VI)
Texto: Lic. Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro


La Física y la Química, pese a ser Ciencias fácticas, tardaron en advertir que los colores se comportan de un modo distinto al combinarse en la luz  y en los pigmentos.

Las evidencias empíricas aparecieron tras el experimento de descomposición de la luz hecho por Newton. Hasta entonces ingenuamente se creía que el prisma y los colores materiales producían el mismo efecto.

Fue Lambert quien, al estudiar las sustancias de color y las luces, advirtió la diferencia en los resultados.


Johann Heinrich Lambert


Más tarde, el físico Mile, a partir de las leyes de contraste, pensó en unir colores complementarios en pequeñas cantidades para obtener algo análogo a lo observado en el espectro.

La Historia del Arte mostró a algunos artistas que fueron considerados luministas por enfatizar en sus pinturas el efecto luminoso. Y otros maestros, como los miniaturistas usaron de ese modo el punteado.



Paseo a orillas del mar - Sorolla (luminista español)




Miniatura Medieval


Por otra parte, el mismo Mile creó un método que se considera como un ordenamiento científico de un proceso técnico, que se desarrolló a lo largo del tiempo.  Este recorrido fue incrementado por el uso que de él hicieron los Pointillistes.



Paul Signac, "Application du cercle chromatique de Mr. Ch. Henry (programme pour le Théâtre-Libre)", 1888. Lithographie, 16 x 18,5 cm. Archives Signac.



El enriquecimiento en el empleo de sustancias colorantes se debió a Mile que usó pequeñas cantidades de tintas complementarias. Esto, en el ámbito artístico se conoció como Divisionismo. Un ejemplo paradigmático es el Tríptico Alpino de Segantini: Vida, Naturaleza y Muerte.



Vida - Segantini



Naturaleza - Segantini




Muerte - Segantini


El poeta Alexander Pope contemporáneo del científico, con mucho humor expresó: 

    "La Naturaleza y sus leyes permanecieron en la noche. Dios dijo:
     ´hagase Newton´, y todo fue luz."



Alexander Pope - Michael Dahl



Por su parte, Thomas Young y Agustín Fresnel separadamente mostraron por medio de experimentos la difracción y la interferencia de la luz, que afecta a nuestra percepción de imágenes y colores.



Thomas Young






Según el máximo representante del Idealismo Absoluto, G. F. Hegel, artista es quien transforma inmediatamente sus ideas en actos. Así, el pintor habrá buscado en su paleta el color que creyó se acercaba más al complementario requerido y se preparará para probarlo en menos tiempo del que se necesita para enunciarlo.



Hegel - Schlesinger


Para la comprensión del contenido artístico, el trazado no puede ser un impedimento. Tampoco lo es la superposición de complementarios contrastantes, atenuando la diferencia entre una serie de puntos y trazos.

El consagrado físico Heisenberg al elaborar el principio de incertidumbre afirmó que ante la nueva información científica, también se debería cambiar nuestro modo de pensar e interpretar.



Werner Karl Heisenberg


Todo eso que ahora se sabe se agrega a lo ya conocido por la técnica del divisionismo y otras anteriores. Por ejemplo: se exige tener en cuenta que, con el paso del tiempo, los colores se oscurecen, como así también reconocer que la posibilidad de emplear barnices altera el resultado final.



El Circo - Seurat


Las Ciencias ácticas han progresado en el estudio de los fenómenos lumínicos. Y el Arte  lo ha incorporado, aprovechado y transformado. Los artistas pueden reunir datos, pero sólo para enfatizar el misterio de la creación, que el público intentará desvelar.



El canal de Gravelines - Seurat




Cuestión de medida
Texto: Lic. Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro


Soy el asno Sileno, el hipotante, híbrido (de caballo y humano) maestro, tutor, protector y padre adoptivo de Baco. Mis enseñanzas hicieron de mí su burro favorito. En reconocimiento, esta generosa deidad de los excesos y del vino me concedió el habla. Es por eso que podré contar los sucesos que, según recuerdo, me condujeron hasta este encumbrado lugar en que me hallo. Algunos de ellos son por todos conocidos y otros, solo por unos pocos. Pero yo he de narrarlos brevemente por igual.


Originalmente éramos muchos y constituíamos un grupo numeroso, conocido por mi nombre entre los griegos. Fuimos Silvanos, para los romanos y Selvans, para los etruscos. Tuvimos muchas mutaciones y conservamos después de todas ellas, las orejas de burro y la cola de caballo (aunque algunos de nosotros fuimos vistos con cuernos de buey).


Sileno ebrio - Diego de Ribera 



Posteriormente, sólo se habló de mí. Y mi gente fue confundida con los sátiros, que combinaban características de las cabras con las antrópicas. Ser los acompañantes de Dionisos, es lo que tenemos en común.  

La Reina Divina (Dione) en unión con el poderoso Zeus, padre de dioses y hombres, engendró a Venus, la más bella. Hera, como la principal esposa del Supremo, se sintió agraviada. Esto le bastó para planear desde entonces su venganza. Para llevarla a cabo no tenía apuro. El tiempo le sobraba, pues contaba con una eternidad.

La oportunidad le llegó cuando Afrodita y Dionisos tuvieron como descendiente a Príapo. Sobre él la Primera Dama del Olimpo tomó revancha y, como castigo a la falta de sus antepasados, le hizo feo y monstruoso, y lo privó de la razón.

Precisamente, lo que yo tengo en demasía, a él le faltó.



Príapo


Aclaro para los bárbaros (que balbucean y no hablan griego) que entre nosotros “logos” es también proporción y palabra, entre otras muchas cosas. Y que nuestro idioma no es “una lengua muerta”, como el desconocimiento de ella ha llevado a muchos a creer.

Pero, volviendo al asunto, el espíritu competitivo presente en ambos, sólo ahondó nuestro enfrentamiento en las diferencias e incluso en las semejanzas, hasta oponernos irremediablemente como enemigos irreconciliables.

Este engendro, constituido, según el panteón heleno, en protector de los rebaños, tenía una característica obscena, chocante e innegable por lo manifiesto por evidente: el tamaño de su pene. A ella debía su escandaloso nombre. No necesito explicar que aún en esto, un jumento como soy yo, le lleva una sana y natural ventaja, que él no logró opacar o ensombrecer, ni en el estado más extremo de su patología, pero que sin dudas, incrementó su hostilidad.

Su padre (y amo mío) quiso enviarle para su curación a Dodona. Es por eso que me cedió en préstamo, para que le condujera al célebre oráculo, que científicos de otras eras posteriores (designados como Arqueólogos, como si lo nuestro pudiera ser considerado viejo) identificarían con un teatro, aunque no con el templo.



Oráculo de Dodona


En el camino nos encontramos con gentes que venían de la consulta. Los peregrinos nos refirieron distintas cosas, para que pudiésemos entender mejor aquello con lo que nos encontraríamos al llegar. Por ejemplo, los sacerdotes dormían en el suelo y observaban, para sus augurios, la caída de las hojas del roble sagrado que estaba en el santuario.


Roble encina sagrado de Dodona


El árbol fungía como palomar. Las señales a decodificar era variadas: el zureo de las palomas, el rumor de las verdes hojas y el eco de los sonidos que el viento al golpear los calderos, producía. Las sacerdotisas, pitias o pitonisas, conocidas como “las palomas” eran mediadoras e intérpretes de los signos que Apolo en el oráculo daba como respuesta a las preguntas de sus fieles.

Dialogando con ellos se acortó el camino. Pero, antes de arribar a la meta propuesta, vimos a Hestia, protectora del fuego y la cocina, dormida en su jardín. No entraré en la vergonzosa comunicación de detalles escabrosos. Sin embargo, corresponde advertir que el cuitado quiso abusar de ella. Así, esa mala bestia mostró ser más irracional que un pollino. Para impedir que se perpetrase ese atropello, no estoy muy seguro de qué fue lo que efectivamente hice. Pero sí sé que rebuzné, estornudé, tosí y hablé. El caso es que con esos fuertes ruidos ella despertó y evité que fuese violada.



Hestia


La virgen diosa del hogar como agradecimiento a mi intervención, me convirtió en su animal predilecto. Su preferencia me colmó de satisfacción. No obstante, esa dicha duró poco. Pues, el infame con sus malas intenciones frustradas, comenzó conmigo una discusión que me pareció interminable y que finalmente acabó, cuando tras insultos y reproches, mi jinete me dio muerte.

En compensación, el padre de mi asesino me confirió una especie de nueva vida perenne, incluyéndome en la constelación de Cáncer, transformándome en las estrellas conocidas como “Los Asnos”. Pese a lo excepcional del premio, este procedimiento (designado como “catasterismo”) ya había sido empleado por los dioses, como retribución a la ayuda que los jumentos les dieron en la guerra contra los gigantes y que permitió a los inmortales triunfar sobre los titanes. Y desde aquí, en los cielos, evoco todo aquello, mientras estoy con los míos, unido en un perpetuo brillo estelar, para goce y disfrute de los observadores nocturnos.    



Archivo:Cáncer (Constelación).jpg
Constelación de Cáncer



Los Asnos






Cuatro siglos igual
Texto: Lic. Alicia Grela Vázquez
Imagen: Prof. Elsa Sposaro


Como anticipo de los homenajes que el año próximo se brindarán, especialmente en los países de habla hispana, a Don Miguel de Cervantes Saavedra, al cumplirse 400 años de su fallecimiento, ofrecemos en El arte de la esquina algunas de las obras que la poetisa Graciela B.Sovrán Haro compusiera en honor de quien sigue siendo luego de cuatro siglos igual nuestro ejemplo de lo clásico.






Recreando el Quijote
Graciela B.Sovrán Haro


Poema XXXVI: La palabra más pura

La más pura palabra y más sana,
el razonamiento de mayor equilibrio,
la novela nueva y refinada,
el ideal y el requerido costumbrismo.

El estilo de Cervantes noble fuera,
su ficción, amena y novedosa.
Crea Cervantes la Novela Moderna
en carrera audaz, vertiginosa.


Poema XXXVII: Quiñones y El Quijote

Mira suero de Quiñones
en Órbigo y en su puente
a la gente que se atreve
a no escuchar sus razones.

En actitud quijotesca
han de adorar a su dama, 
y por el puente no pasan
los que a ella no respetan.

Quijotesco fue Quiñones,
Don Quijote, quiñonesco;
ambos reflejan un tiempo
en que simbiosis asombre.



Don Quijote - Honoré Daumier