jueves, 27 de febrero de 2014

El arte de la esquina


El arte de la esquina
Boletín mensual Nº 79-Año VII
Febrero de 2014
 
Pondré un pez en tu frente- Páez Vilaró



 

SUMARIO


Apuntes para una Estética del Impresionismo (Cuarta Parte)
Pandora
La alegría de Carlos Páez Vilaró
Paco de Lucía



Apuntes para una Estética del Impresionismo (Cuarta Parte)
Lic. Alicia Grela Vázquez

 
Hacia 1850 el Arte se encuentra enquistado, encapsulado en los rígidos preceptos academicistas. Cristalizado en fórmulas anacrónicas no es congruente con su tiempo. Esto lleva a Courbet a oponerse a las convenciones estéticas vigentes.

Mientras tanto, grandes revoluciones enarbolan cambios sustanciales en la economía, la política y la sociedad, con distinto grado de éxito. Francia conoce las transformaciones del II Imperio y la III República, sabe del traslado del poder de la aristocracia a la burguesía y abandona la creencia en lo divino por la fe en la ciencia.

 
Napoleón III
 
 
 
Insurrección de la Comuna de París
 


Pero, pese a todo la cultura hegemónica logra mantenerse y perdura sosteniendo cánones estéticos perimidos.

Los pintores que siguen el sendero marcado por E. Boudin y Johan Jongkind desafían la metodología consagrada del trabajo en el taller, por sus muchos artificios.


 

Canal de Bruselas - Eugenio Boudin
 
 
 
 
Molinos en Holanda - Johan Jongkind
 
 
 
 
 
Taller del pintor - Courbet

 
 
Es por eso que salen a pintar al aire libre. La innovación en los materiales (los colores en tubos de cinc) y en los útiles (caballetes livianos) lo posibilitan. En el ambiente natural buscan captar las manifestaciones de los cambios atmosféricos fugaces. Para ello muestran los efectos de la luz y toman las efímeras sensaciones ópticas del paisaje. Para capturarlas, viajan.

La Estética impresionista, anunciada por Constable y Turner, se explicita en las charlas del café Guerbois donde los artistas jóvenes intercambian ideas, libres ya de las imposiciones escolares y académicas.

 
 
Café Guerbois - Manet

 
 
Muestran su admiración por Eugene Delacroix por ser su predecesor en experimentar la división de los tonos, los colores complementarios y los contrastes brillantes.

Pero también recurren como fuentes de inspiración a las estampas japonesas y a la fotografía (disponible desde 1839).

 
Estampa japonesa
 
 
 
Estampa japonesa
 


En 1863 se presenta una muestra colectiva en el Salón de los Rechazados (por el Salón Oficial). Entonces la figura clave, quien desafía el gusto burgués y también los valores, tanto los tradicionales como los artísticos y, sobre todo, los académicos es Manet.

 
 

 Jurado de Pintura - Henri Gervex
 

Es en el taller del fotógrafo Félix Nadar en el Boulevard des Capucines que en 1874 tiene lugar la primera Muestra colectiva.
 

Autorretrato - Félix Nadar
 




 
Boulevard des Capucines - Monet
 
 
En ella Louis Leroy (periodista del “Charivari”) los denomina “impresionistas”, basándose en la obra de Claude Monet “Impresión del sol naciente”. Esta ironía bautismal los etiqueta tan exitosamente que la fórmula llega como designación unívoca a la posteridad.
 
 
 

 
 


Impresión del sol naciente - Monet
 
 
 
La oposición al grupo también se expresa con denominaciones aún más derogatorias y despectivas, como: “Mamarrachistas” (barbouilleurs) que el público y la crítica confunden con: pobres, miserables y fracasados.

 

 
 


Pandora
Lic. Alicia Grela Vázquez


De las muchas formas en que se explica la aparición  de la humanidad, algunas de ellas autoexcluyentes, es particularmente destacable por su belleza y persistencia la vinculada con el mito de Pandora.

Los varones pudieron haber pasado por varias edades, incluid la de oro, en que no había mujeres. Pero aún considerando la versión según la cual los hombres nacieron de la lluvia caída en las grietas de la Madre Tierra: Gea, cabe atender a otras narraciones hechas por otros mitos, según las cuales su creación fue el resultado de un acto de desobediencia hasta hoy muy censurado, que no pudo quedar sin castigo.

El titán Prometeo hizo a los varones con la materia prima que como saldo restante quedó de la elaboración de los animales, hecha por su hermano Epimeteo, que en ellos utilizó los mejores insumos. Así es que estos nos superan en agudeza visual, audición, resistencia, velocidad…


Prometeo, viendo a su creación tan desfavorecida, decidió otorgarle un don: el fuego sagrado, guardado por Hera (la diosa del hogar). En este robo contó con la ayuda y complicidad de Palas Atenea, que siendo la protectora de la sabiduría consideró oportuno dotar a esta criatura de algo más para su defensa y supervivencia.
 
 
 
Prometeo - Heinrich Friedrich Füger
 
Así es que le otorgó algo especial con múltiples aplicaciones: el logos (la palabra, la razón, la proporción) con que suplir y compensar sus deficiencias y carencias.

Es muy conocido el castigo a Prometeo. Zeus (Júpiter) encomendó a su hijo Vulcano (Hefaístos) maestro  en las Artes del fuego, forjar una cadena para sujetar al transgresor en el Monte Cáucaso (límite orográfico entre Europa y Asia).

Allí, un águila (avatar del dios) le devoraría las entrañas, más precisamente el hígado, que volvería a crecer regenerándose, para perpetuar la tortura eternamente (o hasta ser liberado por Hércules).

Menos difundida es la medida punitiva contra Epimeteo, quien por su prodigalidad con los animales obligó a su hermano a realizar las acciones que conquistarían la enemistad, el resentimiento divino y las ulteriores represalias.

A Epimeteo le estaba reservado un castigo ejemplar: la unión en matrimonio con Pandora, la primera mujer. En la especie no había ninguna representante femenina. Vulcano la crea como una escultura de metal. Y atenea para vestir a la estatua, confecciona tejiendo su ropa. Una vez más, como ya lo había hecho con otros seres, le da vida.

Los dioses envían su obsequio de bodas. Era este un auténtico presente griego (de la clase que no conviene aceptar, como el caballo que Ulises dejó a los troyanos).

Epimeteo recibe a Pandora cuyo nombre etimológicamente significa  “la que ofrece todos los regalos”,y ella trae consigo un ánfora, con la recomendación de no abrirla sino hasta después de las fiestas de Himeneo.

La posteridad cambió la crátera tradicional por una caja. No obstante aún queda intacta la simbología fuertemente sexual.

Epimeteo se precipitó al tomar su obsequio, pues no esperó según era menester. Claro que ese hecho le es atribuido a ella y así se dice que la mujer destapa o abre el recipiente por ansiedad, codicia y curiosidad, posibilitando que se esparzan por el mundo todos los males conocidos (por ejemplo la enfermedad y la pobreza).

Al ver tremendo desastre ella pretende repararlo y cierra la abertura queriendo impedir la salida de mayores daños. Pero todo lo que quedó contenido en el recipiente fue la esperanza. Es por eso que suele decirse “lo último que se pierde es la esperanza”.



Pandora
 
 

Esta expresión es ambigua pues puede entenderse en un sentido optimista (perseverar ante la adversidad) o pesimista ( en el mundo están desparramados todos los males, pero la esperanza no está diseminada en él, sino guardada, encerrada, imposibilitada de salir).

Hay que reconocer, sin embargo, que los griegos no decían eso de la esperanza, sino de la falsa esperanza: aquello que se espera en vano.

Esta historia ha perdurado con sus variantes, quizás porque la reiteración del texto pone en la mujer la responsabilidad de las consecuencias indeseables de una acción del varón.

En ella se carga la culpa. Así se aproxima al mito semita de Eva y el Paraíso perdido, que se transmite a las generaciones posteriores bajo la forma de pecado original (desobediencia ante el mandato divino). ¿Continuará?

 

 
 

La alegría de Carlos Páez Vilaró
Prof. Elsa Sposaro

Todas las pérdidas de las personas son importantes.
En mi caso particular mucho más me apena cuando fallece un artista.
Esta semana, como anticipáramos en https://www.facebook.com/elartedelaesquina ha fallecido Carlos Páez Vilaró.
 
Las personas solemos tener un repertorio de artistas favoritos...pues uno de los míos es este. Las imágenes de un modo particular nos transmiten sensaciones. Cada obra de Páez Vilaró transmite alegría, optimismo, frescura y esperanza.
 
Prefiero en esta ocasión, recoger una breve biografía que figura en su página oficial y presentarles algunas obras para admirar.
 
 




Carlos Páez Vilaró nació en Montevideo, Uruguay, el 1º de noviembre de 1923.
Marcado por una fuerte vocación artística partió en su juventud a Buenos Aires, donde se vinculó al medio de las artes gráficas, como aprendiz de cajista de imprenta en Barracas y Avellaneda. A su regreso al Uruguay, en la década del 40, motivado por el tema del candombe y la comparsa afro-oriental y vinculándose estrechamente a la vida del conventillo “Mediomundo”, entra de lleno a manifestarse en el campo del arte.
Con pasión desenfrenada, Páez Vilaró se entregó totalmente al tema, pintando decenas de cartones, componiendo candombes para las comparsas lubolas, dirigiendo sus coros, decorando sus tambores o actuando como incentivador de un folklore que en ese momento luchaba por imponerse contra la incomprensión.
Lavanderas, velorios, Navidades, mercados, bailongos a la luz de la luna, poblaron los cartones y lienzos de Páez. Agotado el tema, fue inevitable su partida hacia Brasil, donde iniciaría un largo viaje a través de todos aquellos países donde la negritud tenía fuerte presencia: Senegal, Liberia, Congo, República Dominicana. Haití, Camerún, Nigeria…
En ese periplo pintó centenares de obras, realizó múltiples exposiciones y dejó su sello en monumentales murales. Se ha volcado a la pintura, escultura, cerámica, cine y literatura de tal manera y con tanta pasión que dejó en cada arte huellas imborrables.
 
Conoció a Picasso, Dalí, De Chirico y Calder en sus talleres y vivió con el Dr. Albert Schweitzer en el leprosario de Lambaréné.
 
Páez Vilaró, integrando la Expedición Francesa “Dahlia”, logró realizar en África, el film “”Batouk”, distinguido para clausurar el Festival de Cannes. En toda su vasta trayectoria de realizaciones y a pesar de los viajes y los cambios experimentados en su pintura durante el medio siglo de acción, el artista mantuvo con firmeza su lealtad al tema afro-uruguayo, al que le sigue dedicando las mejores horas o acompañándolo a tambor batiente cuando cada año se celebra la ceremonia de “las llamadas”.
 El conventillo “Mediomundo”, punto de arranque de su obra, fue demolido y con él, su riquísimo historial. Páez Vilaró, radicado finalmente en Punta Ballena, Uruguay, tiene su taller en la cúpula mayor de Casapueblo, su “escultura habitable”, modelada con sus propias manos, sobre los acantilados que miran al mar en Punta Ballena.
http://carlospaezvilaro.com.uy/nuevo/home/
 
 
Obras
Arquitectura:
                 Casapueblo Uruguay
 
 
 
 Casapueblo Tigre
 
 
Esculturas:
 
 
 
 
 

 
 Pinturas:

 
 
 
 
Las llamadas - Páez Vilaró- estampilla
 
 
 
 
 
 
 
Sol y pesca - Páez Vilaró
 
 
 
 
 
 
 


Paco de Lucía

Entre dos aguas...



Entre dos aguas - Paco de Lucía