jueves, 2 de octubre de 2008

El arte de la esquina Nº 15

El arte de la esquina
Boletín Mensual Nº 15 Año 2

Octubre de 2008



Xul Solar, Alejandro - Jefe de sierpes, 1923
Malba - Fundación Costantini


Sumario
La Estética del Renacimiento (Tercera Parte)
Lo fantástico y lo real – Adolfo Bioy Casares
La magia de Xul
Las Vísperas de Fausto



La Estética

del Renacimiento

(tercera parte)


por la Lic. Alicia Grela Vázquez


Europa se desprende gradualmente del feudalismo. El feudo deja de ser el centro de la vida social y económica. Con el Renacimiento se avanza extramuros.
Se incrementa el intercambio comercial y por él la acumulación de riquezas. El mayor poder de algunos señores en detrimento de otros, es paralelo a la integración y la toma de posesión de pequeños estados. Así se va dando el surgimiento de las naciones europeas, que más tarde serían potencias coloniales.

Los príncipes acuñan moneda y cobran impuestos en metálico y no en frutos de la tierra. Éste y otros cambios en la forma de vida hacen que el hombre deje su ingenuidad y algo de su dogmatismo, cuestionando lo establecido hasta entonces.
Libre del yugo del servilismo, el hombre renacentista deja los poblados amurallados y la protección ofrecida ante las incursiones provenientes del este y se abre al mundo.
Por su parte, los segundones de hidalgo, privados de fortuna por la ley de mayorazgo, la buscan a como diera lugar (esto es: a sangre y fuego) en ultramar; y la encuentran acompañada por gloria y fama como cuenta Cervantes en su Quijote.
Este rasgo de audacia y su carácter emprendedor llevan a continuar una serie de cambios internos y externos. Éstos se manifiestan en la vida material que se muestra en magníficas expresiones de las Artes Plásticas.
Un ejemplo de ello es la escultura florentina. Ésta funde el estilo naturalista gótico con las estrictas normas del período clásico.

Los modelos grecorromanos posibilitan la vuelta al desnudo. El primer gran escultor Renacentista es Ghiberti, quien no llega a superar totalmente las convenciones de la última Edad Media.


Puerta del Baptisterio de Florencia - Ghiberti


Es Donatello quien logra romper con el Medioevo. El artista da sensualidad al desnudo e idea de naturalidad. Por ejemplo en el David se vale de un contraposto balanceado. Esta estatua en bronce expresa equilibrio, fuerza y movimiento.

David – Donatello

Este artista, sin embargo, presenta en otras obras, como su San Jorge todos los símbolos religiosos que el tiempo pasado consagrara.

San Jorge - Donatello


Y en la estatua ecuestre del Condottiero Gattamelata ejemplifica los nuevos valores del Renacimiento, que requiere de un mercenario y lo honra.

Condottiero Gattamelata – Donatello


Los conceptos elaborados por él los transmite a Andrea Verrocchio. Éste imprime mayor movimiento y tensión a su estatua ecuestre del Capitán Colleoni.

Capitán Colleoni - Andrea Verrocchio


Por su parte Miguel Ángel se presenta como un artista complejo y completo, pero él se considera a sí mismo como un auténtico escultor.
En su David de mármol usa el mismo modo contraposto para dar más dinamismo. Con esta estatua Florencia pretende mostrar su predisposición para la batalla y su confianza en el triunfo sobre sus enemigos de todos los tiempos. Esta obra manifiesta poder y seguridad.



David – Miguel Ángel

En cambio, La Piedad lo que muestra es tristeza por la muerte y ternura por el hijo amado.



La Piedad – Miguel Ángel



El Moisés irradia energía.



Moisés – Miguel Ángel



El Papa Clemente VII pide a Miguel Ángel tallar las esculturas que engalanan el sepulcro de sus mayores. Las figuras de la tumba de los Medici muestran una actitud reflexiva en la meditación. El artista no necesita copiar los originales. El parecido no ç se requiere en el contrato de trabajo. Su empleador sabe que en mil años nadie se interesará por conocer cómo eran en la realidad.
El autor les rodea con imágenes simbólicas de la Aurora y el Crepúsculo, el Día y la Noche, para dar un ambiente adecuado al monumento fúnebre.


Tumba de los Medici – Miguel Ángel


Miguel Ángel y sobre todo Cellini (por su Perseo) son considerados manieristas.


Perseo – Cellini


En el resto de Europa no se destaca otro escultor renacentista como los mencionados.
Este lapso comienza en 1453 con la Caída de Constantinopla, capital del Imperio Romano de Oriente, en poder de los turcos y ve el fin de la Guerra de los Cien Años. Presencia la unificación de España con los Reyes Católicos; la de Inglaterra, con los Tudor; y asiste al “Descubrimiento de América”. Participa de la Conquista y se revela con los movimientos de la Reforma.
Sin embargo, cuando se piensa en el Renacimiento se evoca principalmente la sublimación lograda por sus artistas en las Letras (Cervantes y Shakespeare entre otros) o en la Plástica, como los aquí mencionados.




Lo fantástico y lo real – Adolfo Bioy Casares
por la Prof.Elsa Sposaro

Lo fantástico y lo real se encontraban sin contradicciones en los espacios que creaba.






Fue considerado por Jorge Luis Borges el mayor de los escritores de ficción argentinos. Borges, quien supiera ser su amigo, con justas palabras calificaba la obra de Adolfo Bioy Casares y para ello es suficiente con leer “La invención de Morel", la obra que lo consagró como tal.

"En una época de escritores caóticos que se vanaglorian de serlo, Bioy es un hombre clásico. No ha cesado aún el debate de los antiguos y de los modernos; Bioy es ajeno a los dos bandos. Es el menos supersticioso de los lectores."

Jorge Luis Borges


El 15 de septiembre de 1914 nace en Buenos Aires Adolfo Bioy Casares. Sus padres eran don Adolfo Bioy y Marta Casares.
El Martín Fierro, de Hernández; Fausto de Estanislao del Campo; A Rosas de José Mármol; El Inválido de Bartolomé Mitre; El Ombú de Luis Domínguez y El Cigarro de Florencio Balcarce son las lecturas y recitados que le hace su padre, introduciéndolo desde muy pequeño en el mundo de las Letras argentinas.
Hacia 1923 redacta la Revista Batitú, junto a Enrique L. Drago Mitre, la que no tuvo una larga vida.

Cuando tenía once años estaba enamorado profundamente de su prima, quien era una admiradora de Gyp. Es entonces cuando escribe su primera novela, Iris y Margarita –plagiando a Petit Bob de Gyp.
Su primer cuento fantástico; género policial es escrito en 1928, titulado Vanidad o una aventura terrorífica.

Escribe en 1929, Prólogo, con correcciones de su padre. Se dedica a viajar por Estados Unidos e inicia la escritura de novelas que quedarán inconclusas. Se dedica a la lectura de La Biblia y los dramaturgos españoles del siglo de Oro.
Inicia la Novela Grande (rebautizada Inauguración del Espanto) en 1930 y escribe cuentos para el libro Diecisiete Disparos contra lo Porvenir.


Conoce a Jorge Luis Borges en la casa de Victoria Ocampo en 1932, amistad que perduró hasta el fallecimiento de Borges, y que después de ésta Bioy lo recordaba a diario, tal como lo expresara en toda entrevista que se le hiciere. La fotografía de Borges lo acompañaba en una de las bibliotecas principales de su casa. Ese año ingresa en la facultad de Derecho, la que abandonaría al año siguiente. Concluye la Novela Grande.

Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares


En este período Bioy Casares dedica la mayor parte de su tiempo a la lectura, hecho que reconoció como muy importante para su labor de escritor.
Adolfo Bioy Casares publica en la editorial Tor, en 1933 el libro Diecisiete Disparos Contra lo Porvenir con el pseudónimo de Martín Sacastrú. Esta edición fue pagada por su padre sin que Bioy lo supiese, hecho que hasta entrado en años el escritor recuerda con afecto. Ese mismo año abandona definitivamente la carrera de Derecho.


En 1934 conoce a Silvina Ocampo, quien luego será su esposa. Publica el libro Caos el que obtiene críticas muy duras.

Fundó en 1935 la revista Destiempo junto con Jorge Luis Borges y publica Tormento o La Vida Múltiple de Juan Ruteno, texto acompañado con ilustraciones de Silvina Ocampo.
Recibe el primer premio de cuentos de La Revista Americana por Caos y comienza a escribir Teseo Fatal.

Hace la publicación de La estatua casera, con ilustraciones de Silvina Ocampo en 1936 y en el mismo año con Jorge Luis Borges, publica la Revista Destiempo, que tan sólo llegó a aparecer hasta el número tres. Durante esta época inicia una profunda amistad con el plástico Xul Solar.

Desde 1937 hasta 1941, podemos decir que el escritor hace profundos cambios en su vida personal y literaria. Es así que comienza a escribir La invención de Morel y la termina cuatro años después.
Publica también La antología de la literatura fantástica junto con Jorge Luis Borges y Silvina Ocampo, luego de casarse con ésta en Las Flores, Provincia de Buenos Aires, Argentina y su amigo Borges saldría de testigo de esa unión.

En 1941 La invención de Morel obtiene el primer Premio Municipal de Literatura de la Cuidad de Buenos Aires. Publica con Jorge Luis Borges y Silvina Ocampo la Antología Poética Argentina. Escribe reseñas de libros para la revista SUR.

Con Borges escribió varios volúmenes de novelas policíacas, mezclados con observaciones irónicas sobre la sociedad argentina utilizando varios seudónimos: H. Bustos Domecq, B. Suárez Lynch, B. Lynch Davis y Gervasio Montenegro. Su principal personaje es el detective Isidro Parodi.

En todo el período siguiente hace Bioy sus trabajos independientes matizados con obras conjuntas con Borges. Ambos en varios reportaje han expresado el placer del encuentro en estos trabajos que disfrutaban a la vez que se divertían y profundizaban su amistad.



"Las ficciones de índole policial —otro género típico de este siglo que no puede inventar argumentos— refieren hechos misteriosos que luego justifica e ilustra un hecho razonable; Adolfo Bioy Casares, en La invención de Morel, resuelve con felicidad un problema acaso más difícil. Despliega una odisea de prodigios que no parecen admitir otra clave que la alucinación o que el símbolo, y plenamente los descifra mediante un solo postulado fantástico pero no sobrenatural. El temor de incurrir prematuras o parciales revelaciones me prohíbe el examen del argumento y de las muchas delicadas sabidurías de la ejecución.(... ) En Español son infrecuentes y aún rarísimas las obras de imaginación razonada. Los clásicos ejercieron la alegoría, las exageraciones de la sátira y, alguna vez, la mera incoherencia verbal.He discutido con su autor los pormenores de su trama, la he releído; no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta."

Jorge Luis Borges


Hacia 1942 Publica con Jorge Luis Borges Seis problemas para don Isidro Parodi bajo el seudónimo de Honorio Bustos-Domecq y editado por editorial Sur. Escribe en colaboración con Mastronardi, un cuento policial con el seudónimo común de C. I. Lynch. Ingresa en la Rationalistic Press Association.

Escribe en 1943 Los Mejores Cuentos Policiales (primera serie) con Borges.
Hacia 1944 Publica El Perjurio de la Nieve, y en la revista SUR publica el cuento La Trama Celeste. Realiza varias colaboraciones con Borges.

En 1945 dirige con Borges la colección de novelas policiales El Séptimo Círculo, y publica Plan de evasión. En ese mismo año el club el Libro del Mes premia Plan de Evasión como el libro del mes de Octubre.
También publicó conjuntamente con su esposa, Silvina Ocampo (hermana de la legendaria Victoria Ocampo, también escritora y directora de la Revista SUR). En 1946, junto a ésta publica Los Que Aman, Odian, y con su amigo Borges publica Modelo Para la Muerte, bajo el seudónimo de B. Suárez Lynch.


"El amor —en Bioy Casares— es una percepción privilegiada, la más total y lúcida, no sólo de la irrealidad del mundo, sino de la nuestra."

Octavio Paz


Sigue haciendo publicaciones en la revista SUR, y esta vez lo hace con el cuento: El Otro Laberinto. Se realiza una edición privada de Honorio Bustos-Domecq, con dos cuentos titulados: Dos Fantasías Memorables.
De Los Reyes Futuros es un cuento publicado en la revista Anales en 1947; año en que junto a Borges publica La Fiesta del Monstruo que circulará manuscrito hasta 1955.

Entre 1948 y 1951 publica La trama celeste. Ensayistas Ingleses. Francisco de Quevedo: Prosa y Verso, en colaboración con Borges.
También Las Vísperas de Fausto. Prólogo para la Celestina y con Borges Los Orilleros y El Paraíso de los Creyentes, además de Los Mejores Cuentos Policiales (segunda serie).
Muere su madre, Marta Casares. Se publica en Francia L’Invention de Morel. Publica en la revista Número, el cuento El Hijo de su Amigo, en colaboración con Borges.

En 1954 publica El Sueño de los Héroes y Homenaje a Francisco Ayala. Ese mismo año nace Marta Bioy, su hija. Publica en la revista Entregas de Lícorne el cuento Clave para un Amor. Hace lo propio con el cuento De Aporte Positivo, con Borges, pero esta vez en la revista Buenos Aires Literaria.

Durante los años 1953 a 1961, escribe en colaboración con Borges dos guiones cinematográficos: Los Orilleros y El paraíso de los creyentes. Además los libros Poesía gauchesca y Cuentos breves y extraordinarios. En la revista Mancha publican el cuento La Fiesta del Monstruo. Escribe el cuento La Sierva Ajena. Escribe reseñas para el Diario La Nación, y sigue escribiendo cuentos, en un período de auténtica productividad literaria

En 1962 fallece Adolfo Bioy, su padre y publica El Lado de la Sombra, libro con el que en 1963 obtiene el Segundo Premio Nacional de Literatura.

A partir de 1964 se puede decir que la obra de Bioy tiene reconocimiento internacional. Publica Libros y Amistad en la revista L’Herne. Publica en la revista Cuadernos Hispanoamericanos, La Fiesta de un Fauno. Se publica en Francia Le Songe des Héros. En Estados Unidos The Invention of Morel and other Stories. Al año siguiente La Invención de Morel se publica en Alemania. Se publica en Italia L’ Invenzione di Morel en 1965.

Hacia 1967 se publican las memorables Crónicas de Honorio Bustos Domecq que al considerar de Borges y Bioy, es lo mejor que escribieron juntos. Escribe ese año Memoria Sobre la Pampa y los Gauchos. En 1968 se publica en Italia Il Sogno degli Heroi. Comienza a escribir Diario de la Guerra del Cerdo. En colaboración con Jorge Luis Borges y Hugo Santiago escribe el guión del film Invasión.

Se publica en Francia Journal de la Guerre au Cochon en 1970 y su relato El gran serafín, obtiene otro Premio Nacional de Literatura. La revista Atlántida publica el cuento Penumbra y Pompa y junto a Borges escribe el cuento Las Formas de la Gloria.

Hacia 1971 Bioy publica Breve Diccionario del Argentino Exquisito con el seudónimo de Javier Miranda. Escribe la comedia La Cueva de Vidrio y con Borges escribe los cuentos El Enemigo Nº 1 de la Censura y La Salvación por las Obras.

En 1972 se publican traducciones de sus libros en Holanda, Brasil y Francia.
Entre sus obras más notorias están (1973) . En el mismo año en Italia es llevada al cine La invención de Morel, adaptada por E. Greco y Andrea Barbeto .

Otro año relevante en el exterior fue 1974. Se publican en Italia: Plan de Evasión; en Francia: Dormir al Sol; en Holanda: Diario de la Guerra del Cerdo; en Brasil La Invención de Morel; en Polonia Plan de Evasión. Publica en la revista Crisis el cuento Un Nuevo Surco.
Al año siguiente Bioy Casares recibe el Gran Premio de la Sociedad Argentina de Escritores. Se publican traducciones en Holanda de Dormir al Sol; en Estados Unidos de Plan de Evasión y en Rumania de La Invención de Morel y Plan de Evasión.

En 1976 Publica en el Diario La Opinión el cuento De la Forma del Mundo. Publica el cuento Mas Allá del Bien y del Mal, en colaboración con Borges en el mismo diario. Junto a Borges publica en 1977 Nuevos cuentos de Bustos Domecq . Un libro de cuentos El héroe de las mujeres, al año siguiente.



Borges y Bioy Casares



Se publica en Italia Dormire al Sol en 1979 y en 1980 publica Un Viaje Inesperado en al diario Clarín.
En 1981 es nombrado miembro de la Legión de Honor de Francia. Publica el cuento El Camino de las Indias en la revista Vogue. Escribe Con Victoria en Nueva York, en base a sus diarios de viaje y el cuento Máscaras Venecianas.
Recibe el Premio Esteban Echeverría de Gentes de Letras en 1984 y el Premio de la Policía Federal, por su contribución al desarrollo del género policíaco.

Otra obra notable es Aventuras de un fotógrafo en La Plata. (1985) en la que estuvo trabajando esos últimos años. Historias desaforadas aparece en 1986, año en que es nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires.

Dos años más tarde sigue recibiendo honores y esta vez la Universidad italiana G. d’Annunzio de Chieti, en Pescara, le concede el título de Doctor honoris causa por el conjunto de su obra en 1988.Al año siguiente publica Bioy Casares a la hora de Escribir.
En 1990 se le concedió en Madrid, España el mayor premio de las Letras españolas, el Premio Miguel de Cervantes.

Retrato de Adolfo Bioy Casares


Culmina la redacción de sus memorias en 1991. El 23 de abril recibe en Alcalá de Henares el Premio Miguel de Cervantes. Publica Una Muñeca Rusa y Unos Días en Brasil. Se le otorga el Premio Alfonso Reyes de México. Al siguiente año se le otorga el Premio Rioplatense Rotary Club de Montevideo y el Premio Consagración Nacional de la Secretaría de Cultura de la Nación.

En 1993 Publica Un campeón desparejo y es nombrado Doctor Honoris Causa de la Universidad Stendhal, de Grenoble. Este año y el siguiente sufre dos grandes pérdidas familiares, fallece Silvina Ocampo, su esposa y muere su hija Marta Bioy. Entonces edita sus Memorias.
Publican en China en 1995 una antología que contiene: La Invención de Morel; El Sueño de los Héroes; Diario de la Guerra del Cerdo y numerosos cuentos. Escribe cuentos para Una Magia Modesta.

Es nombrado Personalidad emérita de la Cultura Argentina en 1996 y al año siguiente publica su libro De jardines ajenos. A fin de año aparece el libro de cuentos Una Magia Modesta. Escribe la novela corta De Un Mundo a Otro .En 1998 se publica la Novela De Un Mundo a Otro.
Falleció el 8 de Marzo de 1999 en Buenos Aires, Argentina

A continuación publicamos una entrevista de Tomás Barna, en la que se pueden apreciar ciertos momentos importantes en la escritura de Bioy, sus compañeros de escritura y algunos conceptos sobre otros escritores relevantes de las Letras argentinas.


Conversando con Bioy Casares:Una Invitación al Viaje
Una Entrevista de Tomás Barna
Selección: Elsa Sposaro



Tomás Barna (T.B).- Usted ha escrito con Silvina Ocampo la novela "LOS QUE AMAN, ODIAN", y con Jorge Luis Borges más de una obra —con distintos seudónimos, entre ellos el de H. BUSTOS DOMECQ.-¿Cómo fueron esas experiencias?
Bioy Casares.- Fue muy agradable, desde luego, escribir juntos. Con Borges todo empezó así: Mis tíos, Casares, que tenían "La Martona" que era una lechería muy importante de acá, me encargaron —un poco como para estimularme en la literatura, aunque parezca un tanto absurdo— un folleto sobre las virtudes de la leche cuajada y el yogurt. Pagaban $ 16.- la página, que era bastante dinero. Yo sabía que Borges estaba pasando momentos de estrechez económica y le propuse que hiciéramos eso juntos. Nos fuimos a la estancia de los Bioy, que tenían en el partido de Las Flores. La casa estaba casi destruida. Hacía muchos años que habíamos arrendado el campo, y era una casa muy vieja, de 1837. El único cuarto que estaba más o menos bien era el comedor, con una chimenea. Hacía un frío tremendo. Entonces tomábamos cocoa muy espesa, y escribíamos el folleto sobre el yogurt. Aburridos por el tema, pensábamos qué bueno sería escribir, un día, cuentos. Entregados a eso, pasaron años, y un día —en casa de mis padres en la Av. Quintana 174— estaba Borges y le dije: "¡Caramba, por qué no cumplimos el deseo que teníamos entonces y escribimos algún cuento!". Nos pusimos a escribir cuentos y nos pasó... como le puedo decir..., recibimos la lección, porque Borges y yo —cada uno por su lado— estábamos convencidos de que uno escribía lo que quería. Llamábamos eso: literatura deliberada. Y nos pusimos a escribir cuentos, y no escribimos lo que queríamos sino que nos dejamos llevar por las bromas, nos perdíamos el relato, uno le preguntaba al otro: "¿cómo salimos ahora de esta situación, que hacemos con este personaje?". Y pasamos de escribir cuentos relativamente legibles, como los de "SEIS PROBLEMAS PARA DON ISIDRO PARODI", a cuentos casi ilegibles. Después dejamos por un tiempo eso, y —conteniéndonos, con un gran esfuerzo— escribimos "CRONICAS DE BUSTOS DOMECQ", que creo es el libro más logrado de los que hemos escrito entre los dos.


T.B.- ¿Y con Silvina?
Bioy Casares.- Con Silvina, nuestra costumbre era quedarnos en Mar del Plata después de la estación de verano. Nos quedábamos hasta mayo, algo así. Hacía mucho frío. Había muchos días de tormenta, entonces nos quedábamos en la casa mucho tiempo, y se nos ocurrió que podíamos escribir esta historia que no sé (si ella o yo) quién la inventó. Fue casi una cosa milagrosa, entre los dos; la escribimos con muchísimo placer, en muy poco tiempo. Y me arrepiento siempre de no haber insistido para hacer de nuevo otros libros con ella.


T.B.- Además de usted, entre los escritores argentinos más relevantes incluyo a Borges, Mallea, Arlt, Cortazar, Macedonio Fernández, Marechal y Juan Filloy. Si no es mucho pedirle ¿podría decir dos palabras sobre cada uno de ellos?
Bioy Casares.- Sobre Cortazar le voy a contar que estando él en Francia y yo en Buenos Aires escribimos un cuento idéntico. Empezaba la acción en el vapor de la Carrera —como se llamaba entonces— que salía de Buenos Aires a las 10 de la noche y llegaba a la mañana siguiente a Montevideo. El protagonista iba al hotel Cervantes, que casi nadie conoce. Y así, paso a paso, todo era similar, lo que nos alegró a los dos. Realmente nos queríamos mucho con Cortazar. Hemos sido muy muy amigos, habiéndonos visto cinco o seis veces en la vida.


T.B.- Con él no era muy difícil hacer buenas migas, por su forma de ser, cuando él encontraba un espíritu sensible y afín.
Bioy Casares.- Sí. No era difícil cuando encontraba un espíritu afín, pero le puedo decir que era bastante bravo; mucho más que yo.


T.B.- Y ahora .. algo sobre Borges.
Bioy Casares.- Con Borges hemos sido tan amigos que me cuesta hablar de él sin que interfiera ese sentimiento, pero puede estar seguro que lo considero un escritor maravilloso. Además, creo que escribió cada vez mejor. Sus poemas de juventud, que tienen tanto éxito, nunca me gustaron y se lo decía a él; y le digo que estaba de acuerdo conmigo.


T.B.- En su último período de escritor su literatura era prácticamente conversacional, de gran fluidez. (Hernán Isnardi —quién nos acompaña en este encuentro— acota que Borges decía que "LA INVENCION DE MOREL" era una novela perfecta, y que fue escrita cuando Bioy Casares tenía sólo 26 años).
Bioy Casares.- Sí, él dijo: "la trama es perfecta, pero el estilo no lo es".T.B.- Me emociona y admiro esa sinceridad, esa espontaneidad, en usted. Bioy Casares.- No me cuesta nada, es natural.

T.B.- En un creador de su jerarquía, de su renombre internacional, esa modestia, esa humildad, revela una profunda pureza.
Bioy Casares.- Muchas gracias. Hablando de Borges debo decir que era bastante pícaro también. Cuando yo estaba escribiendo "LA INVENCIÓN DE MOREL", un día, estábamos charlando muy despreocupadamente, y le di el libro para viera el primer capítulo. Vi en la cara de Borges un rictus de disgusto que trató de ocultar, y se puso a leer. Desde ese día, nunca más le di nada para leer, ni él me dio nada suyo. Ahora, de libros que íbamos a escribir, sí, nos contábamos siempre el argumento porque es grato. Que le cuenten a uno una historia es muy lindo. Entonces si se me ocurría algo a mí: "mirá, ¿qué te parece, puedo escribir algo sobre esto?" y se lo contaba a él; y él conmigo hacía lo mismo.

T.B.- Siguiendo el itinerario de los nombres que enuncié, pasemos a Roberto Arlt.
Bioy Casares.- Me gusta mucho. Lo descubrí hace bastante tiempo. Fue un motivo de desacuerdo un poco con Borges, aunque "EL JUGUETE RABIOSO" le gustaba a él mucho. Tengo recuerdos de leerlo en el bosque de Palermo. Me gustó mucho, siempre.

T.B.- ¿Y Leopoldo Marechal?
Bioy Casares.- Confieso que me gusta menos. Su obra me parece un poco empacada

T.B.- Vayamos ahora a Macedonio Fernández y a Juan Filloy.
Bioy Casares.- Macedonio Fernández me parece ilegible. Creo que debía ser un sabio oral, pero que no ha dejado casi nada que se pueda leer.

T.B.- Un tanto inaccesible quizá.
Bioy Casares.- Inaccesible. Y Filloy me parece una persona sumamente inteligente, pero que sus textos son un poco engorrosos. Ya le digo: estoy más seguro de la inteligencia de Filloy, toda la vida, que de la de Macedonio. Macedonio era una persona que veía el lado ridículo de algo y acertaba para decir una frase que era verosímil y cómica al mismo tiempo. Pero Filloy me parece que va más adentro. Es más sólido.

T.B.- ¿Y Eduardo Mallea?
Bioy Casares.- Yo tenía mucha simpatía por la persona de Mallea y lo admiraba también como hombre, por su integridad y por su inteligencia. A mí me parecía que en é pasaba algo mágico pero malo; que esa inteligencia no le permitía escribir —no sé por qué milagro— libros buenos. "CHAVES", de toda la obra de Mallea, es el libro que más me gusta.

T.B.- ¿Y su primer libro de cuentos?
Bioy Casares.- "CUENTOS PARA UNA INGLESA DESESPERADA". Sí, ese libro me gusta mucho.

T.B.- Pienso que tal vez lo que le molesta de Mallea es que su obra es sumamente densa.
Bioy Casares.- Sí, debe ser eso. Y —pobre— fue muy muy triste la vida de Mallea. Mientras fue Director del suplemento de literario de "La Nación" lo aduló todo Buenos Aires. Y, de pronto, nadie lo aduló más. Lo olvidaron. Y eso lo entristeció mucho e los últimos años de su vida. Yo he estado con él bastante frecuentemente. Hemos sido miembros de jurados, juntos, y pude ver la melancolía que tenía ese hombre.

T.B.- A través de su obra —Bioy Casares— se desprende un soplo de amor por Buenos Aires y por el tango. ¿Qué hay de cierto en esta apreciación?
Bioy Casares.- Sobre el tango puedo decirle que me gustan los tangos viejos: "Entrada Prohibida", "Hotel Victoria", "La Payanca", "El Apache Argentino", "La Morocha". Bueno, le he dado unos cuantos; quiero decir, los de esa época. Era la Guardia Vieja. Y... Buenos Aires, creo conocerla bastante. He caminado mucho por Buenos Aires. He caminado por Parque Chacabuco, he caminado por Plaza Irlanda, he caminado por el Parque Saavedra, por el Parque Lezama, por todos lados, y le he ido tomando el gusto a una ciudad que he querido siempre. He nacido acá; es la ciudad que más me gusta del mundo, pero a veces quiero irme de Buenos Aires para poder cambiar.






"Quisiéramos ser Bioy ... porque nos gustaría tanto escribir sobre Bioy como lo hubiera hecho él... y ... a nosotros nos va a ser imposible."


Julio Cortazar

Xul – La magia

por la Prof. Elsa Sposaro

Retrato de Xul Solar

San Fernando, en la Provincia de Buenos Aires, Argentina, ve nacer un día de 1887 a Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari, conocido en el ambiente plástico como Xul Solar, nombre que adoptó como artista como resultado de la transformación de sus apellidos.

No cabe duda que el Arte lo atraía, es así que en 1905, inicia la Carrera de Arquitectura, pero dos años más tarde la abandona.
Emprende en 1912 un viaje por oriente que lo lleva imprevistamente a Europa. Recorre Londres, París y Turín. Se queda en Zoagli, cercano a Génova pues allí vive su familia materna y desde allí recorre muchas ciudades de Europa.
Este viaje duró entre doce y trece años según distintas versiones, Años, que pusieron en contacto a Xul Solar con las vanguardias artísticas europeas, que lo nutrieron en su estilo, aunque nunca adhirió a uno por completo, tomó lo que le interesaba de cada uno y así logró el modo de interpretación que lo caracteriza en cada una de sus obras.

Conoce la obra de Kandinsky y de los expresionistas alemanes que lo impactan especialmente.
Hacia 1916 realiza un viaje a Florencia y conoce a Emilio Petorutti y le muestra los dibujos que había efectuado desde 1914. A partir de allí cultivan una profunda amistad.
Durante esta época trabaja en pequeño formato, sobre todo al temple y la acuarela, interesándose también por el arte conceptual.


Xul Solar - Dos Anjos - 1915


Xul había estado en Berlín y había descubierto el dadaísmo. Se vio influenciado especialmente por Paul Klee.

Xul Solar - Entierro - 1915


Entre los intereses de Xul, además de la plástica y otras artes, estaba lo oculto y lo místico, es así que en Londres permanece un año estudiando Teosofía. Así comenzó a vislumbrarse en sus obras un carácter espiritual; el empleo de vivos colores; la incorporación de signos y palabras, además de la presencia de elementos geométricos.

Xul trabaja con la técnica de la acuarela yuxtaponiendo, algunas veces, planos pictóricos de tonos cálidos y fríos, o iluminando, otras veces, las formas con transparencias, lo que confiere a las obras una extraña belleza que parece provenir de mundos imaginarios.
Si bien Xul Solar era una persona muy culta y abierta al conocimiento, no fueron académicos sus estudios plásticos. Fue un auténtico autodidacta. Dominaba diez idiomas lo que lo llevó a armarse de una impresionante biblioteca. Todas las áreas y ciencias le interesaban, además de las religiones orientales y las leyendas.

En 1920 realiza en Milán su primera muestra de acuarelas, témperas y óleos.
Seguía interesado por lo filosófico y espiritual, y en 1923 presencia unas Conferencias que dictaba Rudolph Steiner sobre antroposofía. Hacia 1924 entrevista al ocultista Aleister Crowley, quien lo introduce en el I Ching, el Libro de las mutaciones.



Xul Solar - Desarrollo del I Ching - 1953



Xul - Alma Dás Pirámides - 1921


Junto a Emilio Petorutti, deciden regresar a Buenos Aires, Argentina, y crear un nuevo movimiento. Ya en Buenos Aires, entre 1924 y 1927, colaboró como ilustrador en la revista Martín Fierro, que reúne a artistas de estilos variados pero con el compromiso común de rescatar la tradición.
Conoce a Oliverio Girondo, a Macedonio Fernández, a Leopoldo Marechal y a Jorge Luis Borges. Con el último encuentran coincidencias, afinidades que los lleva a abrazar una gran amistad
Participa en la Exposición de pintores modernos en 1926,organizada
por la Asociación Amigos del Arte en ocasión de la visita de Filippo Marinetti a Buenos Aires.

Entre las actividades que compartieron Borges y Xul, está la ilustración del libro El idioma de los argentinos de Borges, en 1928.
Conoce a Lita Cárdenas, la que luego fue su esposa y compañera de toda la vida.


Xul Solar – Dos mestizos de avión y gente - 1935


Podríamos dividir la obra de Xul en tres períodos. El primero desde de 1917 a 1930 caracterizado por el uso de formas geométricas, la presencia de palabras y números.
El segundo período desde 1930 a 1960, donde aborda el tema arquitectónico y topográfico. Las obras son monocromáticas.
Y por último el período desde 1960 hasta 1963 donde el artista parece regresar a sus orígenes pictóricos en lo referente al color.

Xul Solar no sólo ha dejado obras pictóricas fantásticas, originales y mágicas sino la creación de variados objetos.




Xul Solar – Cruz 1954




Xul Solar – Pan Altar



Inventó dos idiomas: la panlengua y el neocriollo. Con la primera, Xul pretendió universalizar el lenguaje al combinar términos de distintos idiomas para crear una "lengua monosilábica, sin gramática, de base numérica y astrológica y combinable a voluntad".



Floto voi allén lejos. Hónder en niebla plurcambiocolor
veo ciudá. Sas biopalacios i biochozas, de armazón I
pienso.

Xul Solar

[Voy flotando allá lejos. En el fondo, veo una ciudad
en una niebla de muchos colores cambiantes. Sus palacios
orgánicos y chozas biológicas son de armazón
y pensamiento.]



Borges decía:

"Cuando creo haber inventado algo, me doy cuenta de que Xul está inventándolo a través de mí, o quizás a pesar de mí."

Como a tantos artistas les ha sucedido, a Xul Solar no se le apreció ni aprecia como se debiera. En su época no fue comprendido y se le criticaba por su excentricidad.

Continuaba cultivando su amistad con Borges. Extensas charlas y debates giraban alrededor de la filosofía oriental, el budismo y temas relacionados hasta que en 1946 una de esas conversaciones tocaron la política de ese momento. El peronismo fue causa de una fuerte discusión y posterior alejamiento después de muchos años de amistad y creatividad.

Las rondas infantiles y la danza son elementos presentes en su obra. También deja notar su afecto hacia la arquitectura creando ciudades mágicas y encantadas.

Xul Solar - Rua Ruini – 1949

Tampoco faltó la alusión a la música, al ajedrez, al zodíaco.


Xul Solar - Zodíaco





Xul Solar - Retrato Horóscopo de Miguel Ángel Asturias - 1952

Borges decía que Xul Solar sentía, que lo que llamamos realidad, es lo que queda de antiguas imaginaciones. "Aceptamos la estructura de gobierno, es verdad que esa estructura ha sido fijada alguna vez; afectamos el idioma, es verdad que ese idioma ha sido fijado y tiene sus raíces en otros, y tendemos a creer que ese mundo complejo y en gran parte ajeno en que vivimos, es la realidad; pero Xul sabía que la realidad puede modificarse continuamente, y creía que su misión consistía en esa revolución continua."



Xul Solar – Drago

Xul manifiesta en una serie de cuadros la manera en que las ideas de los artistas europeos de vanguardia influyeron en América latina. En Drago, las banderas de países europeos (Italia, Francia, Gran Bretaña, Yugoslavia, España y Portugal) y la de los Estados Unidos parecen saludar la entrada triunfante del dragón-serpiente celestial, que se desliza sobre el mar engalanado por las enseñas de América latina y sosteniendo sobre su cabeza los símbolos de las tres principales religiones: cristianismo, judaísmo e islamismo. Las banderas son consideradas generalmente signos de guerra, pero también son un símbolo de protección, que se concede o se pide. El espíritu fraternal invade la representación del dragón y la del personaje heroico que lo monta, que nos recuerda la figura de San Jorge en la iconografía cristiana. Aquí el dragón parecería revelar su naturaleza ambivalente: no sólo es un emblema del mal y las tendencias demoníacas sino que contiene aspectos positivos, como el de ser el guardián de los tesoros escondidos. Vinculado a la llegada de la lluvia y del trueno, su aparición es un signo de buen augurio. El Sol, la Luna y los astros también están presentes, como testigos de esta escena mística.


En 1954, el artista compra una casa en el Tigre, donde se instala definitivamente. Ya en Tigre, en el Delta del Paraná, diseñó casas apoyadas sobre pilotes para que pudieran ser construidas en zonas inundables. El proyecto arquitectónico de Xul no solamente tenía para él un valor artístico: Xul estaba muy interesado en que todos los habitantes del Delta tuvieran vivienda.
Xul Solar muere en 1963.
Después del fallecimiento de Xul Solar, Borges lo recuerda con afecto y admiración y lo define:


'Hombre versado en todas las disciplinas, curioso de todos los arcanos, padre de escrituras, de lenguajes, de utopías, de mitologíaspanajedrecista y astrólogo, perfecto en la indulgente ironía y en la generosa amistad, Xul Solar es uno de los acontecimientos más singulares de nuestra época'.
Jorge Luis Borges


Dice Xul de sí:

"Soy campeón del mundo de un juego que nadie conoce todavía: el panajedrez; soy maestro de una escritura que nadie lee todavía; soy creador de una técnica, de una grafía musical que permitirá que el estudio de piano, sea posible en la tercera parte del tiempo que hoy lleva estudiarlo. Soy director de un teatro que todavía no funciona. Soy el creador de un idioma universal: la panlengua, sobre bases numéricas y astrológicas, que contribuirá a que los pueblos se conozcan mejor. Soy creador de doce técnicas pictóricas, algunas de índole surrealista y otras que llevan al lienzo el mundo sensorio, emocional que produce la escucha de una audición musical." “Creador de una lengua para la América latina: el neocriollo con palabras, sílabas, raíces de las dos lenguas dominantes: el castellano y el portugués. Creador de juegos que nadie juega, padre de lenguas que nadie habla, director de un teatro que todavía no funciona, su dispositivo de invención está acompañado de un todavía no”.
Xul Solar



Las Vísperas de Fausto
Cuento de Adolfo Bioy Casares
Texto extraído de Adolfo Bioy CasaresObras Completas


Cuentos I Grupo Editorial Norma


Dibujo - Juana María Lucci



Esa noche de junio de 1540, en la cámara de la torre, el doctor Fausto recorría los anaqueles de su numerosa biblioteca. Se detenía aquí y allá; tomaba un volumen, lo hojeaba nerviosamente, volvía a dejarlo. Por fin escogió los Memorabilia de Jenofonte. Colocó el libro en el atril y se dispuso a leer. Miró hacia la ventana. Algo se había estremecido afuera. Fausto dijo en voz baja: "Un golpe de viento en el bosque". Se levantó, apartó bruscamente la cortina. Vio la noche, que los árboles agrandaban. Debajo de la mesa dormía Señor. La inocente respiración del perro afirmaba, tranquila y persuasiva como un amanecer, la realidad del mundo. Fausto pensó en el infierno. Veinticuatro años antes, a cambio de un invencible poder mágico, había vendido su alma al Diablo. Los años habían corrido con celeridad. El plazo expiraba a medianoche. No eran, todavía, las once. Fausto oyó unos pasos en la escalera; después, tres golpes en la puerta. Preguntó: "¿Quién llama?". "Yo", contestó una voz que el monosílabo no descubría, "yo". El doctor la había reconocido, pero sintió alguna irritación y repitió la pregunta. En tono de asombro y de reproche contestó su criado: "Yo, Wagner". Fausto abrió la puerta. El criado entró con la bandeja, la copa de vino del Rin y las tajadas de pan y comentó con aprobación risueña lo adicto que era su amo a ese refrigerio. Mientras Wagner explicaba, como tantas veces, que el lugar era muy solitario y que esas breves pláticas lo ayudaban a pasar la noche, Fausto pensó en la complaciente costumbre, que endulza y apresura la vida, tomó unos sorbos de vino, comió unos bocados de pan y, por un instante, se creyó seguro. Reflexionó: "Si no me alejo de Wagner y del perro no hay peligro".Resolvió confiar a Wagner sus terrores. Luego recapacitó: "Quién sabe los comentarios que haría". Era una persona supersticiosa (creía en la magia), con una plebeya afición por lo macabro, por lo truculento y por lo sentimental. El instinto le permitía ser vívido; la necedad, atroz. Fausto juzgó que no debía exponerse a nada que pudiera turbar su ánimo o su inteligencia. El reloj dio las once y media. Fausto pensó: "No podrán defenderme". Nada me salvará. Después hubo como un cambio de tono en su pensamiento; Fausto levantó la mirada y continuó: "Más vale estar solo cuando llegue Mefistófeles. Sin testigos, me defenderé mejor". Además, el incidente podía causar en la imaginación de Wagner (y acaso también en la indefensa irracionalidad del perro) una impresión demasiado espantosa.-Ya es tarde, Wagner. Vete a dormir. Cuando el criado iba a llamar a Señor, Fausto lo detuvo y, con mucha ternura, despertó a su perro. Wagner recogió en la bandeja el plato del pan y la copa y se acercó a la puerta. El perro miró a su amo con ojos en que parecía arder, como una débil y oscura llama, todo el amor, toda la esperanza y toda la tristeza del mundo. Fausto hizo un ademán en dirección de Wagner, y el criado y el perro salieron. Cerró la puerta y miró a su alrededor. Vio la habitación, la mesa de trabajo, los íntimos volúmenes. Se dijo que no estaba tan solo. El reloj dio las doce menos cuarto. Con alguna vivacidad, Fausto se acercó a la ventana y entreabrió la cortina. En el camino a Finsterwalde vacilaba, remota, la luz de un coche."¡Huir en ese coche!", murmuró Fausto y le pareció que agonizaba de esperanza. Alejarse, he ahí lo imposible. No había corcel bastante rápido ni camino bastante largo. Entonces, como si en vez de la noche encontrara el día en la ventana, concibió una huida hacia el pasado; refugiarse en el año 1440; o más atrás aún: postergar por doscientos años la ineluctable medianoche. Se imaginó al pasado como a una tenebrosa región desconocida: pero, se preguntó, si antes no estuve allí ¿cómo puedo llegar ahora? ¿Como podía él introducir en el pasado un hecho nuevo? Vagamente recordó un verso de Agatón, citado por Aristóteles: "Ni el mismo Zeus puede alterar lo que ya ocurrió". Si nada podía modificar el pasado, esa infinita llanura que se prolongaba del otro lado de su nacimiento era inalcanzable para él. Quedaba, todavía, una escapatoria: Volver a nacer, llegar de nuevo a la hora terrible en que vendió su alma a Mefistófeles, venderla otra vez y cuando llegara, por fin, a esta noche, correrse una vez más al día del nacimiento. Miró el reloj. Faltaba poco para la medianoche. Quién sabe desde cuándo, se dijo, repre-sentaba su vida de soberbia, de perdición y de terrores; quién sabe desde cuándo engañaba a Mefistófeles. ¿Lo engañaba? ¿Esa interminable repetición de vidas ciegas no era su infierno?
Fausto se sintió muy viejo y muy cansado. Su última reflexión fue, sin embargo, de fidelidad hacia la vida; pensó que en ella, no en la muerte, se deslizaba, como un agua oculta, el descanso. Con valerosa indiferencia postergó hasta el último instante la resolución de huir o de quedar.
La campana del reloj sonó...